Los demonios de Jan Ullrich: de regreso a una clínica de desintoxicación
16:38
26 Diciembre 2021

Los demonios de Jan Ullrich: de regreso a una clínica de desintoxicación

La ruptura sentimental con su pareja ha sido el detonante para que el campeón del Tour 1997 haya tenido que ser internado por sus adicciones

En Navidad se intensifican los sentimientos, pero también se acentúan soledades y depresiones. Camino deslizante hacia el precipicio. Las garras de la desesperación han vuelto a atrapar a Jan Ullrich, vencedor del Tour de Francia (1997), que desde su retirada, en 2007, cayó en el túnel del consumo de alcohol y drogas. El ex corredor, que en los últimos meses había mostrado una gran mejoría respecto a sus dependencias, ha sido internado en una clínica de desintoxicación de Suiza. La culpa de la recaía: la ruptura con su pareja sentimental.

Cuenta el diario 'Bild' que ex ciclista quedó ingresado en un centro de México después de sufrir una crisis después de la celebración de su 48 cumpleaños en Cuba. Luego fue llevado a un centro de Suiza.

Ullrich fue un portento físico, un ciclista con una potencia descomunal, pero muy frágil mentalmente. En su Rostock natal, ciudad de la antigua Alemania Democrática, le prepararon para ser un deportista privilegiado, pero descuidaron la preparación psicológica. Tras su retirada, precipitada por su presencia en la Operación Puerto, descendió a los infiernos, pero en los últimos años parecía más sereno. ''Hace tres años tuve grandes problemas. Estaba igual que Marco Pantani, cerca de la muerte. Pero ya dejé el alcohol y las drogas. Ahora vivo de una forma sana, mi novia cocina muy saludable para mí. Ya duermo bien, mi cerebro está despejado y mi cuerpo está en forma'', confesaba el alemán a Lance Armstrong en el podcast 'The Move'.

Y es que los que fueron rivales en la carretera, ahora son amigos. El estadounidense acudió en su auxilio hace tres años, visitándole en la clínica donde estaba recluido, y hace unos días le visitó en el hospital del México. Ahora, el texano espera que el germano abandone ese pozo que amenaza con devorarle, como sucedió a esa larga lista de juguetes rotos de la historia del deporte. En el espejo de Armstrong se refleja la imagen de Marco Pantani, consumido por sus propios demonios, como también le ocurrió a José María Chava Jiménez o Frank Vandenbroucke.

Este año, Simone Biles, en los Juegos Olímpicos, trasladó el mensaje de la necesidad de cuidar la salud mental de los deportistas de élite. Para el doloroso recuerdo los casos de Paul Gascoigne, Julio Alberto, Naomi Osaka o Yago Lamela. Una nómina en la que ingresa, Jan Ullrich, que cierra el año en una clínica de desintoxicación. Triste Navidad para el nibelungo.


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