Los dos años y medio de descompresión de Valverde: fotografía, música y liberación emocional
23:06
25 Junio 2022

Los dos años y medio de descompresión de Valverde: fotografía, música y liberación emocional

El técnico, que no ha vuelto a entrenar desde su despido del Barcelona hace dos años y medio, inicia su tercera etapa en el banquillo del Athletic

La portada de Frontera, el último libro de fotografías de Ernesto Valverde (Viandar de la Vera, 1964) atrapa una pena contenida: un campo de girasoles, pero todos muertos y alineados como lápidas. Asoman torcidos sobre una nieve que no ofrece luz. A Valverde, desde que estudió fotografía en el IEFC de Barcelona en aquellos años en que Javier Clemente le instruía como futbolista en el Espanyol, siempre le gustaron las imágenes que expresan contundencia en un aparente reposo. No parece casualidad.

El técnico llevaba dos años y medio de descompresión y liberación emocional. Ahora, iniciará su tercera etapa en el banquillo del Athletic tras el triunfo en las elecciones presidenciales de Jon Uriarte, un joven emprendedor que mira al futuro agarrado a la raíz del pasado.

A Valverde le despidió Josep Maria Bartomeu, ex presidente del Barcelona, el 13 de enero de 2020. Lo hizo con el primer equipo azulgrana líder de una Liga que no ha vuelto a ganar, después de perder frente al Atlético en una semifinal de la Supercopa de España en Arabia Saudí, y sin tener sustituto alguno: Xavi Hernández y Ronald Koeman rechazaron entonces la propuesta, y a Quique Setién, que no ha vuelto a entrenar a ningún equipo, hubo que ir a buscarlo a su retiro vacuno en Santander.

Valverde conquistó dos Ligas y una Copa al frente de un equipo que avanzaba hacia la decrepitud. Fueron títulos que se celebraron con la boca pequeña y sin hacer mucho ruido, como si ganar tuviera que darse por descontado. Así que fue más sencillo que el técnico, que disimulaba su creciente pesar por formar parte de un circo que no consideraba suyo, pasara a formar parte del imaginario del Barcelona por dos derrumbes. Las eliminaciones en la Champions en el Olímpico de Roma y Anfield fueron su sentencia, aunque ésta fuera ejecutada meses después y ante la connivencia de un vestuario que pronto aprendió a echarlo de menos.

Exposiciones

Valverde, mientras, no protestó. Simplemente, se dispuso a disfrutar de algunas cosas que el fútbol le había obligado a ir descuidando. Volvió al anonimato de su vida en Bilbao, participó en exposiciones fotográficas (es cofundador del Centro de Fotografía Contemporánea de Bilbao), habló con quien hiciera falta de la admiración por el fotógrafo japonés Daido Moriyama -ahí quedan las sombras barriales de Shinjuku-, jugueteó con la guitarra junto a viejos aliados y no escatimó paseos en bicicleta. Volver a la alta competición y a los banquillos dejó de ser la prioridad pese a que su agente no dejó de recibir propuestas.

El cordón umbilical le mantenía atado a San Mamés.

Como Clemente, Valverde inicia su tercera etapa en el Athletic (2003-05 y 2013-17) con la seguridad de que contará con el apoyo masivo de la afición. El nuevo presidente, Jon Uriarte, y otro de los aspirantes, Ricardo Barkala, anunciaron 48 horas antes de los comicios que Valverde sería su entrenador. Iñaki Arechabaleta, mientras, apostaba por Marcelo Bielsa. Sumando los apoyos a Uriarte y Barkala, Valverde supo la noche del viernes que el 64,8% de los socios que votaron están de acuerdo con que sea él quien trate de devolver al Athletic a Europa, territorio que los rojiblancos no pisan, precisamente, desde la marcha del Txingurri hace ya cinco años.

El Loco Bielsa, en esta campaña electoral, llegó a explicar que había recopilado en vídeo 580 acciones de Alex Berenguer. El método de Valverde nunca se basó en el estudio obsesivo del fútbol, sino en la aplicación del sentido común. Por algo a él le llamaban El Raro.


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