Los intencionados aplausos de Simeone y el dardo a Pep Guardiola: ''No somos tan tontos aunque no tengamos tanto léxico''
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14 Abril 2022

Los intencionados aplausos de Simeone y el dardo a Pep Guardiola: ''No somos tan tontos aunque no tengamos tanto léxico''

Tanto los jugadores como el entrenador rojiblanco se quedaron unos minutos tras el pitido final, agradeciendo al público su apoyo.

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Durante unos minutos, los futbolistas del Atlético permanecieron sobre el césped agradeciendo al público su entrega. La misma que la grada les había reconocido a ellos. Fueron unos minutos largos y emotivos en los que a Griezmann, abrigado con el plumas, se le llegó a escapar alguna lágrima por la emoción de una intensa noche de despedida en Europa. No salió corriendo hacia el vestuario Diego Pablo Simeone, que se quedó aplaudiendo a esa grada que no paraba de rugir. Como si la derrota no hubiera sido tal. Quizás no haga falta una remontada para que un estadio disfrute de una noche mágica. No hay mejor ejemplo que el Metropolitano. Sobró, eso sí, la bochornosa escena camino de los vestuarios.

No fueron, sin embargo, los primeros aplausos del Cholo durante la noche. El técnico argentino se arrancó hasta en dos ocasiones, durante la segunda mitad, con el partido en erupción. En la primera ocasión, nada hizo pensar que no fueran destinados a su afición, que no paraba de empujar en busca de la prórroga. En la segunda, ya en el noveno minuto del tiempo añadido, enfocando su mirada, con una irónica sonrisa, hacia el banquillo del Manchester City, que cerró la noche entre pérdidas de tiempo e interrupciones del juego, sus palmas fueron más sospechosas. Resultaba evidente que iban destinadas a Pep Guardiola. Era el epílogo de una eliminatoria marcada por dos estilos contrapuestos de ver el fútbol que, curiosamente, se cerró con un inesperado intercambio de papeles.

"Al final cuando uno habla demasiado se acaba desnudando. En ningún lugar aplaudí al otro banquillo, aplaudí a nuestro público. Creo que era importante aplaudir a algo fuerte que se estaba notando en el campo", justificaba Simeone sus sospechosos aplausos en la sala de prensa del Metropolitano, instantes después de que compareciera Pep Guardiola. El técnico español volvió a explicar aquella afirmación, donde mencionó la palabra prehistoria, que acabó encendiendo la mecha rumbo a Madrid. "Yo nunca he criticado el juego del Atlético. No tengo nada que decir sobre el comportamiento del Atlético. Le tengo mucho respeto y tiene mucho mérito. No me busquen, no me busquen a mí en la batalla de estilos. El Cholo puede jugar como quiera", se había defendido previamente el técnico español.

"El fútbol tiene un montón de facetas"

La batalla entre el Atlético y el City ha desembocado en una guerra dialéctica de indirectas entre Simeone y Guardiola. De la sala de prensa del Etihad (o la de su ciudad deportiva) a la del Wanda Metropolitano. "No tengo porque opinar y creer que uno hable mal o bien. Muchas veces aquellos que tienen un gran léxico son capaces de alabarte con un desprecio. No somos tan tontos aunque no tengamos tanto léxico", disparaba el Cholo, tras quedarse a a las puertas de las que habrían sido sus cuartas semifinales de Champions.

Fue un guion final que nadie habría adivinado. Con el City empotrado por un Atlético desencadenado. No habrá nuevo derbi madrileño en Champions, a pesar de que, durante 45 minutos, los rojiblancos demostraron al mundo (y también a sí mismos) que podían mirar sin complejo al conjunto británico.

"Considero que el fútbol tiene un montón de facetas. No voy a opinar de cómo se comportó el rival. Nos quedamos con lo nuestro. Jugar posiblemente el mejor equipo del mundo y darnos cuenta de que pudimos competir muy bien no me deja en paz ni contento, porque no ganamos y me siento jodido, pero sí la tranquilidad de que cuando me acueste mi viejo, Luis Aragonés, los que se fueron en la pandemia vieron un equipo suyo que compite muy bien", fue la reflexión final de Simeone. Esta vez, a diferencia de 2016, fue Guardiola quien salió airoso.


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