Los ''millenials'' de la selección, el ''orgullo'' de Scariolo y el premio de evitar a Doncic
23:04
7 Septiembre 2022

Los ''millenials'' de la selección, el ''orgullo'' de Scariolo y el premio de evitar a Doncic

La muestra de carácter ante Turquía hace soñar a España en el cruce de octavos ante Lituania, con la que perdió dos veces en la preparación.

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«Da un poco de risa», como dice Sergio Scariolo, que haya sido Lituania, la de Sabonis y Valanciunas, la cuarta del grupo B, tan terrible que ha resultado un maravilloso espectáculo cada una de sus jornadas, sonrojante en comparación con lo del resto del torneo. Da un poco de risa que el premio por quedar primeros de grupo, por levantarse de las cenizas en las que España pudo quedar tras el rejonazo de realidad belga, por tumbar a una Turquía liderada por tres NBA y un MVP de la Euroliga con la casta de un desconocido en estas cumbres como Alberto Díaz, sea un cruce de octavos tan fiero.

Pero eso ya lo sabía España, a la que no asustó un porvenir lleno de minas. Quería estar en Berlín y allí acudirá con el objetivo de mínimos de su nueva realidad cumplido de sobra, cuatro victorias de cinco, apenas un día malo, y con el subidón de un cierre tan estupendo como el que protagonizó contra la Turquía de Ataman, a la que plantó cara y a la que pudo desplumar con, esta vez sí, un desenlace sin temblores.

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Si ante Bélgica la selección se apagó en la recta de meta -cero puntos en los últimos tres minutos y medio-, ante los otomanos supo sacar carácter, una lección aprendida más en la mochila. Mención aparte el robo de un Alberto Díaz a Larkin, que antes había sacado la quinta a un inabordable Sengun. El palmeo de López Aróstegui, los tiros libres sin fallo de Willy Hernangómez y Lorenzo Brown, la inteligencia táctica de hacer las faltas en el momento oportuno. En ambos desenlaces, por cierto, sin Juancho en pista.

Por esa madurez, por ese compromiso mostrado por los 12 -«todos sumamos, todos somos importantes-, resumía Jaime Fernández-, estaba tan satisfecho Scariolo, que no se cansó de repetir la palabra «orgullo». «Todo el mundo ha contribuido. Es un orgullo que, incluso sin Rudy [no jugó, tocado por un fuerte golpe en la rodilla], hayamos jugado en este nivel. En ocasiones, teníamos tres millennials en la pista y eso es un orgullo. Como dije, lo que teníamos que hacer, lo hicimos. Pusimos compromiso, esfuerzo. Intentaremos hacer lo mejor en octavos. Sabemos nuestras limitaciones, pero hay que darle crédito a estos jugadores. Están actuando al límite de sus posibilidades y eso tiene mucho mérito. Están reafirmándose y creciendo», elogió el seleccionador.

"A tope"

Que habló sobre Lituania, sobre los dos amistosos perdidos durante la preparación de los que seguro sacó valiosas lecciones -en Vilnius Lorenzo Brown tuvo un triple para ganar-, de su banquillo largo, de la suma de Kuzminskas... «Tenemos que estar a tope», resumió, dejando entrever que hay posibilidades del milagro en Berlín. Que hay un resquicio que se han ganado sus jugadores con su crecimiento y sus victorias en esta primera fase en Tiflis. Porque, haber acabado primeros también supone evitar a Luka Doncic. Y, visto lo visto...

El genio esloveno, que ayer dejó una histórica exhibición ante Francia (47 puntos, la segunda mejor marca de la historia de los Europeos), ha sido de las pocas cosas que Scariolo no ha podido afrontar como técnico. En los pasados Juegos, desarmó a España y a partir de ahí todo se enredó para la selección hasta el punto de cruzarse con el USA Team en cuartos. Qué hacer contra Doncic ahora, sin Ricky, sin Llull, sin los Gasol...

Porque el primer puesto, además del acicate moral, es también una semilla de futuro. Sí o sí el cruce de octavos sería complicado, «cinco equipazos» en el grupo B donde quedó fuera la Bosnia de Musa y Nurkic. De eliminar a Lituania, el camino hacia las medallas se aclararía. Porque los cuartos de despejan sin Grecia ni Serbia. El rival sería el ganador de un posible Polonia-Italia.


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