Luis Suárez abrocha un milagro exprés que puede valer una Liga
20:44
16 Mayo 2021

Luis Suárez abrocha un milagro exprés que puede valer una Liga

Los rojiblancos remontan ante Osasuna en el cuarto de hora final, gracias a los tantos de Lodi y el uruguayo, cuando el título parecía escaparse con la victoria del Real Madrid en San Mamés

Sí, la zona Suárez existe. Es real. Aunque durante una eternidad pareciera que no. El delantero uruguayo se presentó en el momento justo, tras un puñado de minutos de frustración, mientras las brujas amenazaban con repescar del baúl esa leyenda del Pupas. Rugió Luis, con el reloj y el corazón al límite, cuando el balón acabó dándole la razón al Atlético, empeñado en que esta Liga termine siendo suya. Durante unos minutos llegó a caer del liderato, pero de la charla de Simeone, cuando parecía que no había esperanza, brotó el milagro. Una remontada exprés abrochada por Suárez (2-1), desde el corazón al límite de un líder que sacó el orgullo a tiempo. Para eso está. Para eso se tiene. Fueron siete minutos donde el Atlético sacó su látigo y logró domar a su destino. Será en Valladolid donde se decida el dueño de esta Liga. Un campeonato por el que los rojiblancos nunca han dejado de creer.

Y es que el Atlético se marchó al descanso preguntándose cómo era posible que no hubiera marcado. Los rojiblancos no fueron el vendaval del último partido, frente a la Real Sociedad, pero se las apañaron para soltar hasta 15 remates, 15, sobre la portería de Herrera. Unos por puntería, otros por acierto del guardameta, otros porque, directamente, las piernas se encogen cuando la gloria se adivina tan cerca. Se preguntarían muchas cosas camino del vestuario, que al final visitarían exultantes. Allí Simeone, que sabe bien lo que siente un futbolista en estos momentos, les debió dar un motivo, una solución, para no dar importancia a lo sucedido: "Calma y paciencia, muchachos". No suele haber otra receta.

Fueron 15 remates en 45 minutos y casi la mitad de ellos salieron de las botas de Suárez, que hasta llegó a estrellar un balón en el palo. Su zona, la ya famosa 'zona Suárez', parecía maldita. Puede que el delantero no recuerdase haber probado fortuna tantas veces y haberse quedado viéndolas venir. Los remates fueron de todos los colores, entre una defensa, la de Osasuna, que trataba de mantenerse firme pese al asedio. Con la puntera, con el empeine, de tiro cruzado o con potencia. Todo eso es lo que le ocurrió al charrúa en ese primer acto, ajeno a que su catarsis estaba por llegar.

Intriga con el zarpazo de Savic

Tampoco fue el día para Koke ni para Saúl ni para Correa, que volvió a presentarse como de costumbre en ese 11 inicial que se ha convertido en inamovible para los planes de Simeone. Mientras Joao Felix, como viene siendo ya norma, tomaba nota desde la grada. Su momento también estaba por llegar. De vez en cuando se dejó caer el conjunto de Arrasate por el área de Oblak. Eso sí, fueron contadas las ocasiones.

Rugía la afición rojiblanca en el parking del fondo sur, para disfrute de Simeone, que por momentos miró al tendido para pedir un empujoncito. Pero la gente no estaba allí, claro. Y en una de esas, mientras el Atlético se lanzaba sobre la meta de Osasuna, mientras el Real Madrid tampoco se estrenaba en San Mamés, retumbó un grito de gol y, al instante, un petardo explotó. Se trataba simplemente del empate del Celta en el Camp Nou. Algo grande en cualquier otro momento, algo anecdótico porque lo importante estaba entre los muros del Metropolitano, donde el líder se estrellaba contra un denso muro rojo de cinco defensas, resguardado sobre esa última frontera por Sergio Herrera. De echarlo abajo pendía buena parte del último sueño de esta temporada.

Creyó cruzar el puente el Atlético, cuando Savic, en modo Diego Godín, empujó a la red una prolongación de Saúl con la cabeza, tras una jugada a balón parado. Hubo fiesta, también petardo en el exterior, incluso los jugadores se abrazaron. Pero el balcánico estaba adelantado. El VAR prolongó la intriga durante unos minutos, ante la duda de si el pase venía de Saúl o había tocado un defensa. No parecía haber excesivas dudas al respecto. Quedaba media hora para encontrar lo que en una hora y dos decenas de disparos había sido imposible.

Siete minutos de vértigo

Al poco de Joao Félix, otro petardo sonó fuera del Metropolitano. Fue por el tanto de Carrasco, que no necesitó ni VAR para ser anulado. Cuando el tiempo y los nervios apremian todo es siempre más complicado. Aún lo harían más cuando Nacho, a cientos de kilómetros de allí, ponía líder momentáneo al Real Madrid.

Aleteó Suárez exigiendo un penalti que quiso arrancar el mismo, hasta que Budimir bajó el telón con un cabezazo al que Jan Oblak respondió con un milagro. Un milagro, eso sí, que no sirvió para nada porque el balón ya había atravesado la línea. Era el peaje por la nula puntería de un equipo al que se le había apagado la luz. Osasuna festejó como si el título fuera para Pamplona.

Simeone montó el corrillo en la pausa de hidratación, con el agua por encima del cuello, y mandó un último mensaje para la esperanza. 10 minutos, una vida, una Liga. Debió ser el resumen del argentino. Y se ve que lo captaron porque Lodi, tras un genial envío de Joao Félix, al instante mandó el balón a la escuadra. Y cuando el reloj se agotaba, agarrados a la épica, rugió Luis Suárez en el áreacomo si ese gol hiciera que la vida valiera realmente la pena. Tal vez sea así, aunque aún habrá que esperar una semana para saber si el Atlético es campeón. Será en Valladolid o no será.


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