Manuel Bouzas: ''Los arquitectos perdimos la confianza de la sociedad. Ahora tenemos la oportunidad de recuperarla''
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21 Julio 2022

Manuel Bouzas: ''Los arquitectos perdimos la confianza de la sociedad. Ahora tenemos la oportunidad de recuperarla''

El arquitecto pontevedrés llegó a Harvard para ampliar el campo de conocimiento de su disciplina de acuerdo con un enfoque medioambiental e interdisciplinar

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Manuel Bouzas (Pontevedra, 1993) estudió Arquitectura en Madrid en 2018 y, desde entonces, ha acumulado: premios y becas: premio COAM Emergente, premio Renzo Piano World Tour Award 2020, mención en la Bienal de Arquitectura Española... Ahora, una beca de la Fundación "La Caixa" lo ha llevado a Harvard.

¿Por qué eligió Harvard?

Consideré muchas alternativas, pero la escuela que tuve siempre en mente fue Harvard Graduate School of Design. El programa que elegí es el Master of Design Studies, que tiene una base de investigación centrada en la ecología. Claro que la ecología es un concepto muy amplio... En el máster pasamos por cada una de las asignaturas de los departamentos de Paisaje, Urbanismo y Arquitectura y construimos un currículo muy personal bajo ese paraguas temático. En Harvard están los profesores a los que he leído durante años. Aquí puedo aprender de ellos cara a cara, puedo escribir, puedo investigar, puedo documentar... En ese sentido, Harvard está por delante que España. En Harvard se ven los problemas que pasarán mañana y ofrecen conocimientos que no son accesibles en España.

La imagen que tenemos desde fuera es que Harvard es una universidad dedicada a la política y al poder.

En realidad, Harvard es un conjunto de escuelas en la que cada institución tiene mucha independencia, más que una universidad monolítica con una dedicación única. Aunque, como alumno, puedes acceder a las asignaturas de otras escuelas y eso es muy valioso. Harvard Graduate School of Design, en concreto, se caracteriza por deconstruir la figura del arquitecto tradicional, el arquitecto omnipresente de pajarita y pluma. El enfoque está basado en tomar dos ideas, la justicia climática y la justicia social, y emplearlas a la reformulación de los roles del arquitecto. Ojo: eso es posible porque todo lo estrictamente disciplinar ya venía de casa, lo aprendí en la Universidad Politécnica de Madrid, donde fui muy completamente formado. Ahora el reto es explorar el punto en el que los intereses de la sociedad y las capacidades del arquitecto convergen.

Eso de la justicia social y medioambiental, ¿es algo nuevo para usted o ya era un tema o una intuición antes de Harvard?

Cuando acabé la carrera no pensaba en eso. Tenía la formación de un arquitecto generalista, que es muy importante pero que acababa un poco en sí misma. Sólo al empezar mi experiencia profesional en una compañía grande, tuve que salir del ámbito disciplinar, tuve que ir más allá de nuestra jerga y empezar a hablar con gente a la que ni siquiera me habían enseñado a valorar. Y fue muy enriquecedor, enganché con temas que trascienden a mis competencias: el erritorio, el paisaje, la madera como material constructivo, la huella de carbono, la economía circular...

Seguro que ha escuchado a colegas suyos, profesores españoles en EEUU, decir eso de que las Humanidades están invadiendo la enseñanza de la arquitectura y la están desvirtuando

Sí. En EEUU la sociedad está muy polarizada. El debate de la justicia social está muy radicalizado. Hay un interés, casi una obligación de dirigirse hacia las posturas sociales, hacia las humanidades y la integración. Me parece muy importante pero no sé si por el camino perdemos algunos conocimientos necesarios. Sí hay una cosa que hay que aclarar: la diferencia entre esos dos grandes debates es que uno de ellos es riguroso y científico, está basado en datos, soluciones y herramientas reales.

En su oficio siempre hay una parte de pesimismo por un estatus perdido.

Supongo que los arquitectos tenemos lo que nos merecemos. Hubo años de barbaridades en los que perdimos la confianza de la sociedad a base de hablar para arquitectos, escribir para arquitectos, regirnos por normas que sólo entienden los arquitectos y que a la sociedad le dan igual. Ahora hay una oportunidad de recuperar esa confianza vinculada a la crisis climática. Trabajamos en un sector que es muy contaminante y, por tanto, tenemos mucho que aportar. La arquitectura tiene muchas claves para un futuro justo resiliente y sostenible.

Supongo que después de una carrera sobresaliente, uno se plantea la vida académica.

Sí. A diferencia de otras disciplinas, en arquitectura es posible ser profesional y profesor. Se puede construir y enseñar. Para mí han sido muy importantes muchos profesores y querría devolver el conocimiento que estoy adquiriendo


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