Más allá de las emociones del Bernabéu y el juego de Guardiola
13:10
4 Mayo 2022

Más allá de las emociones del Bernabéu y el juego de Guardiola

Ancelotti insiste en que no bastará el corazón y el técnico catalán afirma que será necesario algo más que jugar un buen partido para estar en la final.

La emoción contra el juego. Si hubiese que simplificar conceptualmente esta semifinal entre Real Madrid y Manchester City, podría llegarse a semejante conclusión. La ida lo puso de manifiesto, con un City abrasador por sus combinaciones en ataque y el nivel de posesión, y un Madrid que desenclavó el ataúd por tres veces, aferrado a un algoritmo indescifrable que le convierte en el mejor equipo en la peor situación. El desenlace, esta noche (21.00 horas-Movistar) en el Bernabéu, no será diferente. Pep Guardiola es la representación en carne y hueso del juego. Carlo Ancelotti se ha criado en la aristocracia del fútbol, por lo que se ha adaptado muy bien a la heráldica del Madrid y a su destino histórico. Los dos, sin embargo, advirtieron de que no bastará con jugar y con apelar a la historia. Como todos los inteligentes, conocen el valor del relativismo. El Madrid de las emociones tiene al futbolista que juega como nadie, Benzema; el City del juego está dirigido por el entrenador que mejor combate la electricidad del Bernabéu. A la final de la Champions, el 28 de mayo en París, no se llega con verdades absolutas.

«Si llegas a una final o ganas una Champions, no lo haces únicamente por corazón. Son muchos aspectos: el corazón, claro, el compromiso, la calidad individual... No se puede ganar al City sólo con el corazón y el empujón del Bernabéu», dijo Ancelotti. «Para ganar al Madrid no es bastante con hacer un partido bueno», insistió Guardiola. «Seguramente, tengamos que jugar mejor que en la ida para pasar. Pero quizás podamos jugar peor y pasar también. El fútbol es impredecible», añadió.

GUARDIOLA RECUPERA LATERALES

Mejor que en la ida, donde el City venció por 4-3, es difícil hacerlo en el plano ofensivo, pero no en el defensivo. Guardiola recupera a Cancelo pero mantiene la duda de Walker. En el Etihad no pudo contar con ninguno de sus dos laterales titulares, y por ahí llegaron los problemas. Stones, tocado, apareció en la derecha para ser sustituido en la segunda parte por Fernandinho. Dos laterales de circunstancias que hicieron aguas. Stones está ya descartado.

Ancelotti también vio a los suyos naufragar en defensa. Entonces decidió alinear a un Alaba muy mermado. Esta vez no será de ese modo, aunque el austriaco se mantiene en la convocatoria. Nacho, su relevo natural, ha demostrado seguridad esta temporada.

El entrenador italiano apela al carácter, pero huye de un discurso inflamado en el que todo quedé a expensas de la atmósfera. Necesita más. A Guardiola no le afecta el miedo escénico. Incluso le estimula. Como técnico visitante, ha perdido sólo una vez en el Bernabéu (1-0 con el Bayern) en sus nueve visitas. Lo que el catalán no puede controlar es de qué forma influirá en sus jugadores, todos muy experimentados en partidos de alto nivel individualmente, pero menos como 'citizens'. Necesita Guardiola lo que más admira de su rival, según dijo en Manchester, y es que a sus futbolistas «no les queme la pelota» en los momentos difíciles. El City, como el propio Madrid, atravesará por ellos. El antecedente del paso por el Metropolitano dejó la incógnita de si el colapso sufrido fue físico o mental.

Todos los protagonistas de aquel choque se refirieron al cansancio, implicados en unas semifinales de la FA Cup y un final de Premier en pugna con el Liverpool. El Madrid intentará, hoy, llevarlos a ese lugar, a un metafórico cabo del miedo.

LA OPCIÓN DE VALVERDE

Guardiola no tiene razones para cambiar las cosas que ya funcionaron en el Etihad, donde la posición de Bernardo Silva como volante, en lugar de como falso nueve, rol desempeñado otras veces por el portugués, fue un acierto. A su calidad une un trabajo estajanovista. A su homólogo, en cambio, no le funcionó igual la titularidad de Rodrygo, por lo que podría optar por Valverde, escorado a la derecha pero con más peso en el centro del campo. El Madrid tiene que ganar, pero un gol de diferencia no implica llamar a la caballería.

Los dos equipos llegan con buenas sensaciones de sus últimos partidos. Si bien son mayores en el Madrid por la consecución del título de Liga, su partido frente al Espanyol fue menos exigido que el del City en Leeds, donde no podía dejar escapar su ventaja al frente de la Premier ante un rival que lucha por la permanencia. Marcó cuatro goles, tantos como el Madrid en el Bernabéu, donde Ancelotti pudo reservar a titulares. Nada indica que eso le coloque en una posición clara de ventaja. También llegó al Etihad con más descanso que los 'citizen', al haberse disputado el fin de semana anterior la final de Copa en España.

DE BRUYNE Y BENZEMA

Los antecedentes de Guardiola en el Bernabéu dejan claro que atacará. El primer gol no va a ser definitivo, pero puede tener un valor enorme mentalmente para los suyos. Este Guardiola, sin embargo, es distinto al que llegaba con el Barça, incluso con el Bayern. La adaptación al fútbol inglés lo ha hecho más pragmático, menos dogmático. Sabe, no obstante, que su mensaje está en manos de sus futbolistas, y que se trata de duelos para grandes apariciones. Por eso teme a Benzema. Por eso espera a De Bruyne.

En el ocaso de la era de Cristiano y Messi, y sin que Mbappé haya logrado pasar de los cuartos, camino de una final que la guerra de Ucrania ha reubicado en su ciudad, el paso a la cita puede significar también el salto a un trono individualmente vacante. En lo colectivo, en cambio, nadie conoce ese lugar como el Madrid.


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