McCarthy pierde la sexta votación para convertirse en presidente de la Cámara de Representantes pese al apoyo de Trump
23:26
4 Enero 2023

McCarthy pierde la sexta votación para convertirse en presidente de la Cámara de Representantes pese al apoyo de Trump

Mientras no haya un presidente en el Legislativo, la primera potencia mundial está, literalmente, en el limbo al no poder constituirse el hemiciclo

Estados Unidos El Partido Republicano, incapaz de elegir a su presidente de la Cámara de Representantes

Estados Unidos sigue sin tener Legislativo. Eso es así porque, hasta que no se vote el presidente (llamado en inglés speaker) de la Cámara de Representantes, los congresistas electos no pueden tomar posesión del cargo. Ni tan siquiera los asesores de los representantes cobran mientras no se haya constituido el Congreso. Así que la primera potencia mundial está, literalmente, en el limbo. Tiene Poder Ejecutivo (presidencia) y Poder Judicial. Pero no tiene Poder Legislativo, ése que se encarga nada menos que de hacer las leyes. Y no lo tendrá hasta que un grupo de congresistas ultraconservadores republicanos voten por Kevin McCarthy, el candidato al cargo de ese partido.

Son congresistas que se oponen a la ayuda militar a Ucrania, a la introducción de mínimas limitaciones en la tenencia de armas de fuego, y que exigen el refuerzo de la lucha contra la inmigración ilegal, el desmantelamiento de parte de la legislación de protección del medio ambiente, y la reducción del tamaño del Estado del Bienestar de Estados Unidos. Para ello, exigen que el futuro presidente de la Cámara tenga pocas atribuciones, y sea fácil echarlo. También reclaman que los temas se debatan uno a uno, y no en las llamadas leyes ómnibus, en las que cabe desde la ayuda a Ucrania hasta el Presupuesto del Departamento de Defensa, la regulación del precio de los medicamentos o los tipos de armas de fuego que se pueden poner a la venta. Para ellos, eso es democracia. Para sus rivales, una manera de eternizar los debates que hará imposible legislar.

Siempre han estado ahí, congregados en el llamado caucus de la Libertad (un caucus es como un club político, cuya influencia se mide más por su capacidad de ejercer influencia que por acciones formales), que nació con la revolución del Tea Party tras la victoria de Barack Obama en 2008. Y siempre han estado votando contra sus correligionarios republicanos, o haciéndolo a favor, pero a regañadientes.

La gran diferencia es que la mayoría republicana en la Cámara de Representantes es tan exigua esta vez que ese grupo tiene una minoría de bloqueo suficiente para dejar a McCarthy a las puertas de la tierra prometida -el sillón de speaker- pero no dentro de ella. Y, tras cinco votaciones -tres el martes; dos este miércoles- el líder republicano no ha aceptado estoicamente su destino, sino que ha quedado, más bien, derrotado y desquiciado, acusando a sus rivales de poner sus intereses personales por encima de los del partido y la nación, y con uno de los revoltosos -el siempre provocador Matt Gaetz, de Florida- acusando formalmente ante las autoridades del Congreso al candidato de ser un okupa por haber trasladado sus enseres personales a primera hora de mañana a la oficina que ocupa el presidente de la Cámara.

El debate acerca de si Kevin McCarthy piensa que el Capitolio es Barcelona y, por tanto, un lugar proclive a la okupación de locales -en este caso, de despachos- revela el grado de enfrentamiento personal entre los dos bandos. Gaetz, que en sí mismo es un personaje atrabiliario, con un historial de investigaciones sobre presunto uso de prostitucion con menores de edad, dirigió su reclamo nada menos que al jefe del equipo de arquitectos del Capitolio, que es el edificio en el que se encuentra la Cámara de Representantes, para inquirir por "la base legal, el reglamento de la Cámara, o el precedente que permite que una persona que ha quedado en segunda posición en tres votaciones consecutivas para la elección del presidente ocupe la Oficina del Presidente de la Cámara", y "cuánto tiempo permanecerá en ella antes de ser considerado un ocupante ilegal".

Lo cierto, sin embargo, es que tras perder cinco votaciones consecutivas, y sin ser capaz de recortar su desventaja, el tiempo de McCarthy se agota. Ni siquiera el inesperado apoyo a su candidatura del ex presidente, Donald Trump, ha cambiado las cosas. En un mensaje en su red social Truth Social, Trump lanzó poco antes de la cuarta votación una arenga a su partido: "Republicanos, no dejéis que un gran triunfo se convierta en una derrota gigante y embarazosa", proclamó. "Es momento de celebración. Kevin McCarthy hará un buen trabajo, tal vez incluso un gran trabajo, ¡estad atentos!", dice Trump.

Trump es hoy un líder importante, pero que ya no tiene el peso político que mantuvo hasta hace unos meses. Su respaldo a McCarthy no movió ni un voto. Así que es posible que el Partido Republicano trate en los próximos días de forjar un nuevo candidato, si es que eso es posible.

La incapacidad republicana para lograr ponerse de acuerdo en el nombramiento del presidente de la Cámara de Representantes, que es algo que no sucedía desde hacía 100 años, deja en una mala posición a ese partido. Los republicanos han demostrado en las elecciones de 2018, 2020, y 2022 que tienen grandes dificultades para ganar. Ahora, están dejando claro que, cuando ganan, tienen enormes dificultades para ejercer las tareas más básicas de una acción de gobierno. Aunque en política todo puede cambiar en cuestión de horas, no es un buen augurio para el partido. Y menos aún porque esta vez no hay un Donald Trump al que se le pueda echar la culpa. El Partido Republicano ha hecho del obstruccionismo, de las minorías de bloqueo, y de la rigidez ideológica su seña de identidad política. Esta vez, es el ala más dura del Partido -el caucus de la Libertad- la que lo está empleando contra el resto.


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