''Meloni no llegará a acuerdos con Sánchez'': el Gobierno da por perdida la buena relación con Italia
03:00
27 Septiembre 2022

''Meloni no llegará a acuerdos con Sánchez'': el Gobierno da por perdida la buena relación con Italia

El entorno del presidente, preocupado por las políticas de protección social y de migración que, hasta ahora, concertaba con Roma ante la UE.

Pedro Sánchez supo armar una relación privilegiada con los dos gobiernos italianos con los que le había tocado convivir desde su llegada a la Moncloa. Primero, el de Giuseppe Conte, entonces un tecnócrata y hoy líder del Movimiento Cinco Estrellas (MCS), y después con el de Mario Draghi, siempre un hombre del establishment.

Eso se acabó: "Giorgia Meloni no va a llegar a ningún acuerdo con Sánchez", explican fuentes muy cercanas al presidente español, "somos gobiernos extremos"

El eje Madrid-Roma funcionaba en la UE, si no en todo, sí en los muchos intereses comunes que comparten España e Italia: países grandes del Sur de la Unión Europea, interesados en la nueva política de migración y asilo; en la lucha contra la inestabilidad y el terrorismo y por la seguridad en el norte de África y el Sahel; en el aseguramiento de suministros energéticos; en las políticas sociales; en las reglas fiscales,...

Ambos Ejecutivos han trabajado codo con codo en los últimos años en las medidas del llamado "escudo social" y en la búsqueda de la financiación en Bruselas para sostenerlas y como trampolín para la recuperación.

Por eso preocupa "el viraje que, sin duda, dará Meloni al frente de su nuevo Gobierno", particularmente en inmigración y protección social.

Pedro Sánchez, Mario Draghi, António Costa (Portugal) y Kyriakos Mitsotakis (Grecia), durante una cumbre informal en  Roma, el pasado marzo.

Pedro Sánchez, Mario Draghi, António Costa (Portugal) y Kyriakos Mitsotakis (Grecia), durante una cumbre informal en Roma, el pasado marzo. Moncloa

Coincidencia PSOE-PP

Esta honda preocupación en los socialistas contrasta con el convencimiento de que, en la mayoría de los aspectos, el neofascismo de Meloni se moderará una vez en el poder. De hecho, ésta es una coincidencia curiosa entre su diagnóstico y el que se hace desde la sede de la oposición del Partido Popular. "No será el león tan fiero como lo pintan", en este caso, la leona.

"Italia es el máximo beneficiario de los fondos de recuperación, los Next Generation EU", explica un eurodiputado del PP, "y ese dinero se entrega según el país receptor cumple con obligaciones muy tasadas, que no le darán margen al nuevo Ejecutivo de Roma para salirse del carril".

Además, si por algo se ha caracterizado el discurso de la líder de Fratelli d'Italia en estos últimos meses, desde la caída del Gobierno Draghi, ha sido por moderar posiciones respecto a la relación de Italia con la UE, con la OTAN, y respecto a la guerra en Ucrania.

No ha impugnado ninguna de las políticas seguidas hasta la fecha, pero "su nacionalismo se dejará ver en la migración". Concretamente, en las negociaciones políticas que se siguen en Bruselas para la nueva política de migración, asilo y refugio, según las fuentes socialistas.

Y es que ése será uno de los campos en los que Meloni se sienta con las manos más libres. "Lo que viene no es bueno, la mancha del populismo de extrema derecha se extiende, y ya no es Hungría o Polonia... sino Italia, un país fundador de la UE", apunta esta fuente cercana a Sánchez.

Por eso, en Moncloa se da por perdida la buena relación labrada en cuestiones de migración: "Meloni tendrá que mostrar alguna de esas facetas que la han hecho triunfar como outsider. Y uno de esos aspectos será ponerse dura en sus fronteras".  

En ese punto, España puede ser el perdedor, ya que una política más agresiva contra la inmigración ilegal en Italia puede volver a desviar las rutas que manejan las mafias, en parte, al este (Grecia vía Turquía) y, esencialmente, al oeste (Marruecos y Argelia hacia Ceuta, Melilla, Levante, Andalucía y Canarias). 

Matteo Salvini (Lega), Silvio Berlusconi (Forza Italia), y Giorgia Meloni (Fratelli d'Italia), en el mitin de clausura de la campaña de su coalición, en Roma.

Matteo Salvini (Lega), Silvio Berlusconi (Forza Italia), y Giorgia Meloni (Fratelli d'Italia), en el mitin de clausura de la campaña de su coalición, en Roma. Reuters

"Hay que fijarse en que Italia, con Draghi, cerró un acuerdo de suministro de gas con Argelia a precios muy ventajosos", apunta José Ramón Bauzá, "y este nuevo Gobierno de Roma será de extrema derecha, pero no es tonto, y mantendrá el buen clima con Argel".

Si precisamente, la migración desde las costas argelinas hacia España ha aumentado en los últimos meses -tras la ruptura diplomática con Madrid por el Sáhara-, nada hace pensar que la cosa no se exacerbe en adelante.

Política social y fiscal

El otro aspecto, el de las políticas socioeconómicas, preocupa sobremanera en Moncloa. No es lo mismo acudir a Bruselas con ideas y planes concertados para lograr una relajación de las reglas fiscales -cuando éstas vuelvan, en 2024- que compartir, simplemente, los problemas de deuda y déficit con Italia.

"Se hace más fuerza con una posición común que cada uno defendiendo sus posiciones de manera individual ante los frugales", admiten este colaborador de Sánchez. Simplemente, porque si no vas de la mano previamente, una vez abierta la negociación en la mesa de los Veintisiete, los acuerdos se cierran de manera bilateral, e Italia buscará otros socios.

¿Por qué habría de hacer eso? "Para empezar, porque estaremos en las antípodas... nosotros con Podemos dentro y ellos, liderados por la extrema derecha". Y eso hará, lógicamente, que el Gobierno Meloni busque interlocutores menos beligerantes. "Se acercan las campañas electorales, y el presidente no resistirá la tentación de usar a los neofascistas como ariete contra el PP de Feijóo", apunta otra fuente socialista.

En este punto no coinciden tanto las fuentes consultadas a uno y otro lado del arco parlamentario español. Por ejemplo, el exministro popular de Exteriores José Manuel García Margallo no ve "paralelismo alguno" entre España e Italia.

"Son realidades distintas". Es decir, que no se puede equiparar un PP fuerte con Forza Italia (tercera fuerza de la coalición gubernamental italiana), ni a Meloni con Abascal. "Además, si no me equivoco, el ministro de Exteriores será Antonio Tajani, una persona cabal, de centro derecha, y con experiencia".

Por su parte, Bauzá sí que ve que "Sánchez hará lo que le convenga en cada momento. Él sólo mira por su supervivencia y si cree que le fortalece electoralmente arremeter contra Meloni, lo hará... pero esto no es Vox, sino un Gobierno aliado, con intereses comunes".

Pedro Sánchez se ríe abiertamente, durante su reunión con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en Moncloa.

Pedro Sánchez se ríe abiertamente, durante su reunión con Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, en Moncloa. ADP

Por eso, de vuelta a las fuentes cercanas a Moncloa, el análisis inicial a la vista de los resultados en Italia es que "habrá que buscar el paraguas de Bruselas". O lo que es lo mismo, tirar de la privilegiada relación de Sánchez con la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, "para tejer políticas que no nos perjudiquen e, incluso, nos convengan".

Porque no hay mucho más que hacer: "Es un resultado democrático, hay que aceptarlo y lidiar con él, más allá de que se base en soluciones fáciles para problemas complejísimos". Como "defender a la familia" promulgando leyes que desprotejan a colectivos concretos, como el LGTBI, vaticinan desde Moncloa.

Y lo que se da por descontado es que en la relación bilateral con Roma, la cosa estará más que complicada... "Si no es estrictamente imprescindible, no habrá ningún acuerdo", y tanto España como el proyecto europeo "debemos hacernos fuertes ante la ultraderecha, en cualquiera de sus formas".

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