Messi también paga en París su divorcio del Barça: preocupante sequía goleadora
22:06
6 Diciembre 2021

Messi también paga en París su divorcio del Barça: preocupante sequía goleadora

El argentino marca con el PSG 0,3 goles de media por partido, muy lejos de los 0,79 de su última temporada como azulgrana

Derrota en el Etihad El City abruma al PSG del tridente y le deja sin la primera plaza de grupo Morata Bronca con Allegri

Lionel Messi tiene 34 años. Ha ganado siete veces el Balón de Oro. Pretende alzar una quinta Champions que se le resiste desde 2015. Y mostrar a Argentina que, bajo su mando, ganar el Mundial de Qatar no debe ser una quimera. Cambió su mansión de Castelldefels por una funcional casa adosada en París donde sus hijos aprenden a no sentirse extraños correteando por los pasillos con sus camisetas del PSG. Asumió entre lágrimas que el Barça ya no podía seguir pagándole como antaño y se marchó torciendo el labio ante el presidente Laporta. Que el divorcio lo iba a pagar el Barcelona estaba claro. Ahora los rivales acuden al Camp Nou sin miedos ancestrales. Lo que aún quedaba por ver era la capacidad de adaptación deportiva y emocional del argentino en un hábitat que aún le resulta extraño. Y muy incómodo.

Pocos futbolistas hay tan transparentes como Messi. Del mismo modo que durante años trasladó su felicidad al fútbol, también demostró que le cuesta ocultar la tristeza. Pep Guardiola, cuando lo tuvo bajo su mando en la edad de oro del Barça, lo primero que hacía al llegar a los entrenamientos era preguntar cómo estaba Messi. Si sonreía, el equipo iría sobre ruedas. Si venía con la frente arrugada y limitaba sus palabras, mejor buscar la manera más adecuada para equilibrar su ánimo de nuevo. De ahí la importancia que tuvieron en su carrera compañeros que ejercieran de anclas emocionales, como José Manuel Pinto, Dani Alves, Luis Suárez o Jordi Alba.

Discutido Pochettino

Aunque Messi habita en un vestuario del PSG donde abundan compatriotas y amigos (especialmente Leandro Paredes y Ángel di María), se ha encontrado con que, por una vez en su carrera, su equipo no gravita alrededor de su figura. En las transiciones, arma predilecta del discutido Mauricio Pochettino para salvaguardar a un equipo partido en dos y en el que los centrocampistas apenas tienen peso, acostumbra a ser más sencillo buscar en carrera a Mbappé. Más ahora que Neymar está lesionado. Ello obliga a que Messi, que ha venido arrastrando problemas físicos, tenga que fabricarse él mismo las jugadas, alejándose cada vez más de las zonas calientes del campo, y exponiéndose a un fútbol francés en el que los defensores no tienen reparos en aplicar las viejas leyes del fútbol: si pasa el balón, que no pase el jugador. Diarios como L'Équipe o Le Parisien se han acostumbrado a suspender sus actuaciones, la última frente al Lens.

Es en la producción goleadora donde mejor se advierten los problemas de Messi. En la Ligue 1 sólo ha podido marcar un gol (frente al Nantes el pasado 20 de noviembre) en los nueve partidos que ha disputado. Cierto es que suma tres asistencias, pero también que todas ellas las enlazó en el mismo partido, ante el colista Saint-Étienne. Sus registros son algo mejores en la Champions, más allá de la decepcionante noche que le tocó vivir en el Etihad frente a un Manchester City que condenó al PSG al segundo puesto del grupo. Tres goles en cuatro partidos de Liga de Campeones se ha embolsado Messi, el primero ante los citizen en el Parque de los Príncipes y dos más frente al Leipzig.

En cualquier caso, nada tienen que ver sus registros individuales con los que había tenido durante su tiempo en el Barcelona. Actualmente, con los cuatro tantos anotados en 13 partidos oficiales con el PSG su media es de 0,30 goles por encuentro. El diez, que debutó en el Barça el 16 de octubre de 2004, cerró su carrera como azulgrana con una media goleadora de 0,86 tantos por noche. Su producción ante la portería rival con el Barcelona ni siquiera se había visto condicionada por el paso del tiempo ni por la decrepitud generalizada del club. Su media goleadora en la temporada 2020-21 fue todavía de 0,79 tantos por encuentro. De 0,70 en la campaña 2019-20; de 1,02 en la 2018-19; de 0,83 en la 2017-18; de 1,03 en la 2016-17; o de 0.83 en la 2015-16, el curso posterior a su último éxito continental en Berlín y también el que inició el declive para la institución tras el triunfo electoral de Josep Maria Bartomeu.


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