Moncloa confía en que la situación económica obligue a ERC y Bildu a apoyar de nuevo los Presupuestos
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26 Agosto 2022

Moncloa confía en que la situación económica obligue a ERC y Bildu a apoyar de nuevo los Presupuestos

El Gobierno piensa que sus socios darán su apoyo forzados por la situación internacional

«Pilas cargadas». Así resume Pedro Sánchez y su equipo la actitud con la que afrontan un nuevo curso político que se prolongará de manera inevitable hasta las elecciones generales del próximo año. El Ejecutivo plantea un inicio de curso en el que entre las prioridades está la aprobación de los Presupuestos para 2023. Sánchez ve factible que esas cuentas salgan adelante y, de hecho, considera que la actual situación de crisis y el incierto otoño que se avecina empujarán a sus socios de gobernabilidad -las formaciones nacionalistas- a sacarlas adelante en el Congreso.

En el Gobierno consideran que es importante sacar adelante unos nuevos Presupuestos, sobre todo ante la «incertidumbre» de los próximos meses. «No voy a esconder la realidad de las cosas», apuntó Sánchez en una conversación informal con los periodistas durante su gira por Latinoamérica, sobre la difícil situación socioeconómica y la inflación. Miembros del Gobierno, como la ministra Margarita Robles, advierten de que el invierno va a ser «muy duro». En el Gobierno tienen la sensación de que la guerra se prolongará y que Putin seguirá actuando para desestabilizar Europa. Consideran que si Putin diera una fecha de corte total del suministro de gas a Europa, sería una situación grave, pero se sabría que desde ese momento habría que articular un plan. La decisión de cortar unos días el suministro de gas, reestablecerlo, volverlo a cortar otros cuantos días... Esa perspectiva es la que genera la incertidumbre y la desestabilización.

En este marco, Sánchez quiere consumar su tercer proyecto de cuentas públicas. La premisa pasa por trasladar «normalidad institucional» y sacar «en tiempo y forma» las cuentas. Pero la fragilidad parlamentaria de la coalición -155 escaños para una mayoría necesaria de 176- obliga a pactos y cesiones. Tanto desde La Moncloa como desde Hacienda se muestran convencidos de que las cuentas serán validadas, que ya han comenzado los trabajos para elaborarlas -los socios de coalición negocian ahora un acuerdo que trasladar luego al resto de grupos- porque tienen la convicción de que verán la luz.

Ambos socios comenzaron la negociación en serio a primeros de agosto. Fuentes gubernamentales consideran que se llegará a un acuerdo sin mucho sobresalto. Se sigue trabajando en ello con fluidez, aunque sobre la mesa habrá temas como la reforma fiscal -con el impuesto de sociedades o que paguen más los ricos como asuntos complejos-, temas de empleo y de financiación de políticas sociales que pueden generar fricción.

Mientras los socios de gobernabilidad se quejan de que el Gobierno practica poco diálogo y negociación con ellos, abusando del decreto unilateral, y que llega al Congreso sin negociación previa. Los socios iniciaron el curso político como lo acabaron: por un lado, aprovecharon las necesidades aritméticas de Sánchez para presionar y sacar contrapartidas con la estrategia de llevar las negociaciones hasta el «último minuto» y, por otro, lanzando la advertencia de que el PSOE tiene que cambiar sus «formas» y su «falta de diálogo». Los ERC, PNV y EH Bildu trataron con el decreto de la energía de reforzar su posición de cara al curso definitivo que se avecina, donde el Ejecutivo tiene la necesidad de sacar numerosos proyectos adelante para llegar con aire fresco las generales.

«No esperen al último minuto y no tienten a la suerte porque algún día las cuentas no van a salir», avisó el PNV, que recriminó los «decretos ómnibus», como también hizo ERC, con los que se «mezcla» todo tipo de temas para forzar a los socios a respaldarlo. «No es la mejor fórmula para engrasar la mayoría plurinacional y progresista», dijo EH Bildu, que exigió que ahora «hagan las cosas bien, dialoguen, escuchen y acuerden». ERC arrancó al Ejecutivo un compromiso por escrito para que el plazo de enmiendas acabe a primeros de octubre y PSOE y Unidas Podemos no pueden bloquear sine die el texto, como ha hecho con un buen número de iniciativas similares.

En la reunión que tuvieron el pasado 15 de julio en el complejo presidencial Pedro Sánchez y Pere Aragonès, presidente de la Generalitat, ya abordaron los Presupuestos para 2023. La participación de ERC es clave para que estos salgan adelante.


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