Moncloa ve ''normalizada'' la ''convivencia'' en Cataluña: ''Ahora un ministro puede pasear sin que le increpen''
11:24
12 Septiembre 2022

Moncloa ve ''normalizada'' la ''convivencia'' en Cataluña: ''Ahora un ministro puede pasear sin que le increpen''

El Gobierno apunta que la desinflamación de la Diada avala su operación de diálogo. ''Con Aragonés es más fácil'', sostiene

Informe gráfico El colapso alcanza a la Diada: de los discursos inflamados a la división en la calle, 10 años en 4 gráficos Última hora La Diada de Cataluña en directo

El conflicto catalán fue una de las prioridades que Pedro Sánchez fijó a su equipo cuando desembarcó en La Moncloa tras triunfar su moción de censura contra Mariano Rajoy. Entre los objetivos que propuso en su discurso el 31 de mayo de 2018 fue "sentar las bases que nos permitan normalizar las relaciones e iniciar el dialogo entre el Gobierno de España y el nuevo Governde Cataluña". Cuatro años después, en La Moncloa creen que "algo hemos hecho bien" y presumen de haber desinflamado el conflicto. Eso sí, su gobernabilidad y estabilidad están en manos de partidos como ERC, que, sabedores de su posición, presionan con exigencias permanentes al Gobierno en cada iniciativa a aprobar en el Congreso, instalando al Ejecutivo en el desasosiego y la incertidumbre.

En el Gobierno hay satisfacción respecto a la relación actual con la Generalitat y la situación que se vive en Cataluña, orillando que la estabilidad pase ahora por los nacionalistas. Así lo resumen las personas que están en contacto con el Govern: "Ahora en Cataluña un ministro o un diputado del PP puede pasear sin que le increpen continuamente". Aluden al escenario de años atrás, de tensión palpable en la calle, ocupación del espacio público con lazos amarillos. "Había una tensión insoportable", recuerdan. Este año, el presidente catalán, Pere Aragonès, y los consellers de ERC no han acudido a la manifestación por la Diada. Se pone en valor el cambio producido y la apuesta por el diálogo.

"Con Aragonès es más fácil", exponen desde el complejo presidencial. "ERC apuesta por el diálogo y Junts no". La llegada de los republicanos al poder supuso un clic en la relación. Desde un principio, ha habido entendimiento y un canal de comunicación entre el Palau y La Moncloa. Aun en los momentos más difíciles, hay interlocución fuera de los focos. Incluso para determinadas comunicaciones o acciones, ha habido trabajo conjunto, coordinación de mensajes.

Ocurrió a cuenta de la crisis por Pegasus. "Fue el momento más duro", reconocen en el Ejecutivo, donde la situación con el Govern más se tensó. Desde la Generalitat exigían el cese de la ministra Margarita Robles y la desclasificación de todos los documentos. No se hizo ninguna de las dos cosas. Pero sigue habiendo entente. Sí, ha habido escenificaciones de distanciamiento de ERC en el Congreso desmarcándose de medidas del Gobierno, pero el hilo no se ha roto. Sí han ganado peso y músculo político los nacionalistas. De hecho, ERC y Bildu portan el cartel de socios de gobernabilidad y condicionan en muchas ocasiones la acción de Gobierno. Decisiones. Medidas.

Una situación, la dependencia de los nacionalistas, que no gusta en sectores del PSOE y que causa incomodo en algunas comunidades, del PP pero también socialistas. Hay barones que consideran que esa atadura a ERC o Bildu puede pasar factura en el próximo ciclo electoral y piden romper esas cadenas. Una visión que no comparten en La Moncloa: creen que la operación diálogo "se puede explicar en Navalmoral de la Mata o Huelva. A través del diálogo, ajustándonos a la ley, hemos conseguido normalizar el encuentro, la convivencia. Y eso se entiende en toda España".

"Superar la judicialización"

"Las cosas no se solucionan ni en un mes, ni en un año. Pero la normalización institucional se está cimentando y hay que seguir dando oportunidades al diálogo", dicen los interlocutores de La Moncloa con la Generalitat. En la última mesa de diálogo -la gran apuesta de Gobierno y Generalitat- se alcanzó un acuerdo "para superar la judicialización". Un término polémico, que suscita inquietud y desconfianza en la oposición por si derivada en posibles beneficios a los independentistas.

En los comunicados que pactan Gobierno y Generalitat no hay alusión expresa a la Constitución y se habla de "marco de la seguridad jurídica". Un vacío que en el Gobierno se sacuden explicando que es un marco suficientemente claro y evidencia que se trata de solución dentro de la legalidad constitucional. "La desjudicialización lo que supone es cumplir la ley. Y, si se cumple la ley, no hay judicialización. Eso es lo que se firmó", dicen fuentes del Gobierno en alusión al pacto alcanzado en la última mesa de diálogo, el pasado 27 de julio.

"Las partes nos comprometimos a hacer política dentro de la ley, las instituciones democráticas y sus procedimientos. Y, si hay que cambiar la ley, debe hacerse conforme a los procedimientos de reforma de esas leyes", es la argumentación que ofrecen en el Gobierno. Su interpretación es que esta descripción supone que los independentistas, o mejor dicho la Generalitat, ERC -pues la parte de Junts del Gobierno no participa de la mesa de diálogo, hay que recordar-, "renuncia de facto a la unilateralidad".

Preguntados sobre si los independentistas lo volverán a hacer, como aún hoy día proclaman algunos en alusión al referéndum ilegal o las leyes de desconexión, en el Ejecutivo responden: "Entonces volvería la judicialización". Y añaden: "Pero están cumpliendo. Todos, incluida Laura Borrás, que dirá misa, pero no incumple".

Menos litigiosidad normativa

Los pasos que dará el Ejecutivo serán la apuesta por el diálogo, manteniendo el trabajo conjunto y las reuniones con la Generalitat. Fuentes del Gobierno no concretan en qué puede terminar las próximas mesas de diálogo, pero sí hacen una defensa de medidas tomadas, como los polémicos indultos a los líderes del procés. "Fue una decisión valiente que hoy poca gente puede cuestionar". Lo sitúan como una piedra que contribuyó a allanar el camino del entendimiento. Otras: "no hay presos independentistas" ni "ocupación del espacio público", defienden, pese a la celebración de la Diada.

"La situación de convivencia está normalizada en Cataluña, es un gran activo", defienden en La Moncloa. Se basan en que la Generalitat está participando en los foros multilaterales, Aragonès acudió a la Conferencia de presidentes de La Palma, a la reducción de la conflictividad institucional con Cataluña -los datos del Gobierno exponen que la litigiosidad normativa no llega al 5%, mientras que en los dos últimos años de la presidencia de Mariano Rajoy superó el 48%- o que el apoyo a la independencia haya caído en las últimas encuestas del CIS catalán.

¿Y la reforma del delito de sedición? Sigue siendo una apuesta del Gobierno. Su pretensión es que se acometa y se rebaje. Pero no quieren hacerlo sólo de la mano de los nacionalistas. Cuentan con mayoría en el Congreso, la misma que aupó a Sánchez a La Moncloa, pero consideran que eso sí podría pasarles ahora factura, a las puertas de un nuevo ciclo electoral. Defienden que se necesita una mayoría más cualificada, un llamamiento al PP, sin mucho ánimo de respuesta. Por eso, las fuentes consultadas ponen en duda que se haga en esta legislatura pese a ser un compromiso de Sánchez.


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