Moncloa vende como encuentro bilateral de Sánchez con Biden una caminata de 30 segundos tras la foto de familia de la OTAN
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15 Junio 2021

Moncloa vende como encuentro bilateral de Sánchez con Biden una caminata de 30 segundos tras la foto de familia de la OTAN

El Gobierno asegura que los 100 metros caminados en paralelo muestran la excelente relación que existe entre ambos países

Cumbre La OTAN se vuelca con Joe Biden para cerrar las heridas de Donald Trump

Unos pocos segundos y unos pocos pasos caminando juntos. En eso ha consistido el esperado encuentro bilateral publicitado por Moncloa desde la semana pasada entre el presidente del Gobierno,Pedro Sánchez, y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden. Un encuentro breve, anunciaron, una reunión para tratar temas, filtró su equipo. Y efectivamente ambos líderes se han visto hoy en la foto de familia de los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN en Bruselas, la primera del norteamericano desde que llegó a la Casa Blanca. Pero el escaso medio minuto que ambos han compartido intercambiando unas pocas palabras de camino a la sala principal es lo que el Ejecutivo español anunció, publicitó y ahora celebra.

"No tengo un cronómetro, pero ha sido un poco más de esos segundos que dice, hemos tenido una breve conversación y un breve paseo porque nos lo pedían los servicios de la OTAN", ha explicado al terminar la Cumbre el presidente. A preguntas de este diario sobre qué temas ha podido abordar en tan escaso margen de tiempo Sánchez ha desarrollado una lista llamativamente larga. "Mire si me ha dado de sí que hemos hablado de reforzar lazos militares, porque tenemos un acuerdo bilateral de Defensa que data de 1988. La posición del Gobierno es actualizar ese acuerdo. Seguidamente hemos conversado de Latinoamérica, pues acabo de regresar de una gira, primero en Argentina y luego en Centroamérica. Le he trasladado mi preocupación por la situación migratoria y la pandemia. Y finalmente le he felicitado por la agenda progresista y esa vuelta de EEUU a los grandes consensos bilaterales y el Acuerdo de París", ha afirmado el presidente, dando a entender que ha dispuesto de más tiempo del que aparece en los vídeos, incluyendo el facilitado por Moncloa.

"Más allá de lo conversado ha sido una primera toma de contacto. Como líder progresista nos ha inspirado desde las elecciones y los primeros pasos como presidente corroboran y certifican esa inspiración progresista. No sólo París, sino también con la política social, basarse en la ciencia para superar el Covid... Cuestiones que nos unen como gobiernos progresistas. Hemos quedado en continuar trabajando, colaborando y estar en contacto", ha asegurado el presidente en rueda de prensa.

A media mañana, a punto de comenzar la reunión en Bruselas, la delegación española admitía que se estaba intentando coordinar agendas para cuadrar el encuentro, lo que ya daba pistas de la informalidad esperada. En la agenda oficial de la Casa Blanca para el día están previstas dos reuniones bilaterales de verdad. La primera, al mediodía, con los primeros ministros o presidentes de Estonia, Letonia y Lituania. Los bálticos, junto con Polonia, son los europeos más sensibles sobre la posición de EEUU y la OTAN de cara a Rusia, y siempre han tenido un vínculo especialmente fuerte (o dependiente, según se mire) con Washington. La segunda reunión formal agendada es la del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, prevista junto después de que termina la Cumbre.

En la Casa Blanca están muy acostumbrados a este fenómeno. Todos los mandatarios mundiales, a nivel nacional, regional o local, se desviven por conseguir unos minutos con el presidente de EEUU y una foto, y las Cumbres de la OTAN no son una excepción. Cualquier imagen departiendo con Biden, como antes con Obama (no fue exactamente lo mismo con Trump) vale su peso en oro y sirve para monopolizar la atención durante horas o días. Moncloa es consciente y por eso desde la semana pasada está 'calentando' el momento.

En el margen de las Cumbres (vale para las de la Alianza Atlántica, para las de la UE, las de Naciones Unidas, el G20 o cualquier otro evento multitudinario) siempre hay movimientos. Encuentros bilaterales, trilaterales, de grupo. Los hay en las oficinas de las delegaciones en la institución o en los jardines. Hay una foto muy ilustrativa del G7 de este fin de semana en la que Angela Merkel, Emmanuel Macron, Mario Draghi, Ursula von der Leyen y Charles Michel charlaban distendidamente en una mesa de terraza coordinando la posición de la UE.

El mejor ejemplo de las bilaterales más serias, las oficiales, es que Sánchez se vio este lunes con el primer ministro Boris Johnson en las dependencias británicas de la sede de Bruselas. Una sala, una mesa y ocho personas. Del lado español, el presidente, la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya; la de Defensa, Margarita Robles. Y el embajador de España ante la Alianza, Miguel Fernández Palacio. "Esta mañana me he reunido con el primer ministro Johnson. Una cita en la que hemos abordado la necesidad de seguir reforzando las relaciones bilaterales, profundizando en áreas como seguridad y defensa, e impulsar el acuerdo entre España y RU en lo relativo a Gibraltar", ha escrito Sánchez en su cuenta de Twitter.

Hay también otro tipo de encuentros bilaterales, pero más informales. Y EEUU es el gran acaparador de peticiones. Biden no tiene tiempo para reunirse ni cinco o 10 minutos con los 30 líderes de la OTAN, pero sí puede pactar un encuentro breve, de pie la mayor parte de las veces, en un pasillo, un jardín, un rincón más o menos tranquilo. Lo suficiente para un saludo y una presentación ante un jefe de Estado o de Gobierno al que no conoce. Y una foto o vídeo. Unas palabras de saludo y bienvenida, un par de frases de cortesía sobre el país o algún elemento propicio (como un evento deportivo), un recuerdo para alguna autoridad o amigo en común y normalmente invitaciones recíprocas para visitar el país o compromisos más o menos vagos de organizar visitas oficiales en el futuro cuando haya oportunidad.

Pero desde ninguna perspectiva, ni con la mayor generosidad del mundo, se puede calificar de encuentro, de intercambio bilateral, de reunión o siquiera de intercambio cortés el pasear hombro con hombro balbuceando unas palabras durante cien metros de pasillo con el presidente de la primera potencia del globo. El Gobierno aseguró que sería una reunión de sustancia, y no un mero saludo protocolario, y la realidad no puede ser más distinta.

"Desde Moncloa siempre se ha hablado de encuentro, nunca se ha empleado la palabra reunion ni la idea de encuentro bilateral, que tiene otras implicaciones diplomáticas. Era para saludarse, conocerse y dar una imagen de sintonía que pudiera verse reflejada gráficamente, como así ha sido. En definitiva, una jornada muy provechosa y positiva", explican fuentes gubernamentales.


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