Netanyahu gana las elecciones y roza la mayoría ajustada para formar Gobierno
22:38
23 Marzo 2021

Netanyahu gana las elecciones y roza la mayoría ajustada para formar Gobierno

Las encuestas a pie de urna dan la victoria al primer ministro, beneficiado por el éxito de la masiva vacunación que aceleró la desescalada

Comicios Los israelíes votan por cuarta vez en menos de dos años: "Estamos en una rueda sin fin"

A la espera del recuento final y unas complejas negociaciones para formar Gobierno, las cuartas elecciones en menos de dos años han sonreído al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Según las encuestas a pie de urna de las tres cadenas de televisión, el dirigente del Likud ha ganado con 31 escaños (con una diferencia de al menos 13 escaños) sobre el líder del partido centrista Yesh Atid, Yair Lapid y, tras tres intentos fallidos, podría estar cerca de la mayoría con un bloque derechista y ultraortodoxo. Con todo, nada está decidido.

Israel, el país con el mayor promedio de elecciones en el mundo desde 1996, se había concentrado esta noche ante el televisor rezando para que se rompa el bloqueo político. La llave para ello es la mágica cifra de 61 de 120 diputados de la Knésset a la que aspiraban los dos grandes bloques divididos no tanto en torno a la ideología como en la pregunta que domina la actualidad israelí en los últimos años: a favor y en contra de Netanyahu. Todo depende ahora de Naftali Bennett, el líder del partido conservador Yamina que no quiso alinearse con ningún bando pero prometió no estar en un Gobierno bajo Lapid.

Lo que nadie duda es que la exitosa y masiva vacunación del país (se ha vacunado al 60% de la población) ha sido la dosis vital inyectada al veterano líder para la victoria a expensas del recuento final que incluye varios centenares de miles de votos de los diplomáticos en el extranjero, soldados, presos, pacientes en los hospitales y aquellos que votaron en las urnas especiales para enfermos y en cuarentena por el coronavirus.

Más allá de los muertos (6.114) y los efectos económicos, la pandemia ha tenido un enorme impacto en el rumbo político de Israel. En mayo, la ola de contagios arrastró al líder del bloque centrista Azul y Blanco Benny Gantz a incumplir su promesa existencial de formar gobierno con Netanyahu en juicio por corrupción. Su decisión desembocó en un Gobierno fallido tras el incumplimiento del acuerdo de rotación por parte de Netanyahu y causó la desarticulación de su poderosa alternativa de poder. Hoy, una impresionante ola de vacunas permite a Israel saborear la normalidad y a Netanyahu rozar la mayoría que busca sin éxito desde el adelanto electoral a finales del 2018.

La división de los rivales en el centro izquierda, los acuerdos con cuatro países árabes promovidos por la Administración Trump y su controvertido pero electoralmente rentable papel de unir a tres facciones ultranacionalistas para no desperdiciar ni un solo voto derechista también elevaron sus opciones en sus séptimos comicios desde que asumiera el poder en 2009.

En busca de la coalición

La jornada de Netanyahu empezó en la noche anterior cuando visitó el Muro de las Lamentaciones en Jerusalén para colocar el tradicional deseo que podría resumir en un número: 61. Su objetivo es una coalición formada por dos partidos ultraortodoxos, Yamina y un pequeño bloque ultranacionalista.

Netanyahu, uno de los líderes más hábiles en la retórica en el mundo, es el candidato, asesor de comunicación, estratega y director de campaña del Likud que en esta ocasión ha tenido como gran aliado la eufórica desescalada. "El director general de Pfizer dijo que fui obsesivo para obtener millones de vacunas. Es verdad y ahora seré obsesivo para relanzar la economía", prometió Netanyahu que este martes, con megáfono en mano, visitó centros comerciales y casas privadas para pedir el voto.

"He votado al Likud porque es un partido democrático que se preocupa por la seguridad de Israel y la economía liberal sin descuidar a la periferia social. El cargo del primer ministro de este país es el más complejo quizá del mundo y no quiero hacer experimentos", dice la abogada Yamit Yanai Melul. Según comenta a EL MUNDO, "Netanyahu supo predecir y gestionar los acuerdos con las farmacéuticas para traer las vacunas antes que el resto del mundo. Hoy Israel ha vuelto a la vida normal gracias a él".

Limor Livnat vivió una jornada muy especial. La conocida ex ministra del Likud no votó por primera vez a este partido sino a Tikva Jadasha (Nueva Esperanza) que creó el también ex líder del Likud, Gideon Saar. "No es fácil para alguien como yo que crecí en este partido tan importante poner la papeleta de otra opción pero por desgracia, el Likud es hoy un partido servil de Netanyahu que para seguir en el cargo no solo miente sino que ha introducido en la Knésset a un racista como Itamar Ben Gvir", señalaba horas antes de ver cómo se rompía en mil pedazos su Nueva Esperanza liderado por Saar.

A diferencia de las últimas elecciones, los votantes de la izquierda y el centro tenían que decidir si apostaban con el corazón o la cabeza. Voto táctico o estratégico en el mismo bloque. Al partido con el que realmente se sienten identificados o con el que tiene más opciones de no entrar en la Knésset. "¿Miedo? No es plan de trabajo. Hacemos todo lo posible para lograr 61 escaños del bloque de cambio de Netanyahu y a largo plazo que seamos el gran partido del centro izquierda", dijo a este diario la nueva líder laborista Merav Michaeli que logró un importante logro (7).

El escritor Etgar Keret explica que votó al izquierdista Meretz porque "es el único partido que de forma clara habla del conflicto con los palestinos, siempre defiende los derechos humanos y en esta ocasión necesita todo el apoyo porque lucha para entrar en la Knésset". Al final, entró con siete escaños. El autor de 'Avería en los confines de la Galaxia' (Siruela) que salió recientemente en España enumera a EL MUNDO los motivos de su oposición a Netanyahu: "En un país con tanta gente talentosa no es normal que el primer ministro sea imputado por tres casos de corrupción. No es normal que alguien en juicio no pueda ser juez o ministro pero sí jefe de Gobierno. Además, Netanyahu es alguien que divide e incita".

A media tarde, Keret decía que vio menos colas para votar en Tel Aviv que en 2020. No se equivocó. El cansancio y la resignación tras tantas elecciones hicieron que la participación se quedara a casi 5 puntos del 71,5% del año pasado. La reducción del porcentaje fue especialmente rotunda en el sector árabe donde su principal bloque parlamentario llegó dividido y enfrentado.


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