Olona avisa al PP de que si necesita ''un voto'' exigirá la vicepresidencia
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14 Junio 2022

Olona avisa al PP de que si necesita ''un voto'' exigirá la vicepresidencia

Moreno consigue sobrevivir a la presión de Vox y resaltar las diferencias

Primer debate Moreno vende gestión y Olona intenta polarizar en el primer debate andaluz del 19-J 19-J Las trece perlas del primer debate electoral andaluz: De pelotazos, gambas y 'Frankenstein' Vs 'El exorcista'

Juanma Moreno consiguió este lunes superar el acoso de Vox en el segundo debate televisado de la campaña, que resultó mucho más vivo, con más confrontación y también con más acritud y acusaciones cruzadas entre los seis candidatos a la Presidencia de la Junta de Andalucía (los que presentan a las elecciones del 19 de junio las formaciones políticas con representación parlamentaria).

Moreno, Juan Marín (Ciudadanos), Macarena Olona (Vox), Juan Espadas (PSOE), Inma Nieto (Por Andalucía) y Teresa Rodríguez (Adelante Andalucía) se vieron de nuevo las caras en un debate televisado, esta vez en Canal Sur, la televisión pública andaluza que, por momentos, se convirtió en protagonista por las supuestas amenazas de cierres y recortes en el caso de un eventual pacto de gobierno del PP con Vox, partido este que ha prometido entrar en las empresas públicas «con una motosierra».

El presidente de la Junta y candidato a la reelección por el PP se convirtió por efecto del lógico reparto de papeles en el objeto de las principales críticas. Pero, si en el primer debate logró salir casi sin rasguños de la contienda, en esta ocasión, sus adversarios resultaron mucho más incisivos y certeros en la exposición con datos y argumentos de las principales carencias de la legislatura, la primera con un gobierno no socialista.

Esa estrategia de todos contra Moreno consiguió, por otro lado, que el candidato popular apareciera, antes como presidente de la Junta sometido a una sesión de control de la oposición que como uno más de los candidatos a la Presidencia de la Junta de Andalucía. Y así lo remarcó Moreno una y otra vez para que quedara claro que, como resaltan las encuestas, los andaluces -y entre ellos sus adversarios- ya lo ven como el próximo presidente andaluz.

Moreno sólo consiguió abstraerse de los enfrentamientos cuando Macarena Olona (Vox) introducía algunas de las batallas culturales habituales de su partido, como su rechazo a la educación sexual en los colegios o sus referencias a la «criminalización» de los hombres y la «colectivización» de los homosexuales. Entonces, Olona acaparaba la atención y se convertía en diana de las ironías y de la contundencia del resto de candidatos.

En la primera vuelta, es decir, en el debate celebrado el lunes 6 de junio en Televisión Española, Moreno optó por no asumir riesgos y rehusó entrar a responder a las interpelaciones directas, tanto las que le llegaban desde Vox como las que le lanzaban por la izquierda. Este segundo debate, en Canal Sur, se había planteado, por tanto, como una segunda vuelta en la que afinar las estrategias en función del sabor de boca que había dejado a cada candidato el primer round una semana atrás.

En líneas generales, el Partido Popular había quedado satisfecho del papel jugado por Moreno en el primer asalto, dado que salió del encuentro sin rasguños de consideración. Para la izquierda, por tanto, el encuentro dejó un sabor amargo pues quedaron en evidencia sus dificultades para llevar a Moreno al terreno de dar explicaciones por su gestión y por los problemas no resueltos en la comunidad autónoma, que sigue siendo la que más paro tiene de España.

Vicepresidencia

El debate de este lunes, conducido por los periodistas Blanca Rodríguez y Fernando García, discurrió con más agilidad e intensidad; y, esta vez sí, Moreno se vio obligado a meterse en algunos charcos y a responder sobre un hipotético pacto con Vox en su segunda legislatura. Aun así, aguantó el acoso de Vox y acabó tachando de «delirio» la hipótesis de un gobierno con Olona de presidenta y él mismo de vicepresidente.

El candidato del PP lamentó la insistencia de Olona en entrar en un gobierno autonómico «en el que no cree». Y Olona le advirtió de que el PP no podrá contar «con una sola abstención» si Vox no está dentro de ese gobierno.

Moreno no descartó ese pacto, como le reclamaban sus interlocutores por la izquierda, pero el candidato del PP «apostó por una alianza con los andaluces, en un compromiso y en un pacto donde pueda interpretar la diversidad y pluralidad de esta tierra».

Durante el encuentro, Juan Espadas (PSOE) consiguió algo más de notoriedad y éxito en sus interpelaciones al actual presidente que en el primer debate, defendió las políticas de Pedro Sánchez con vehemencia y pidió al PP y a Ciudadanos que reconocieran que las inversiones realizadas han sido posibles gracias a los fondos transferidos desde el Gobierno central. Esa defensa le sirvió a Moreno para dirigirse a él como «el delegado de Sánchez en Andalucía». Y tanto insistió en ello, que Espadas acabó pidiéndole clemencia. Pero Espadas se vio también descolocado por momentos cuando la candidata de Vox le recordó el dinero de la corrupción de los ERE.

Sanidad

El debate discurrió acometiendo los temas obligados, como el empleo, las listas de espera sanitarias, la corrupción o la financiación autonómica, pero introduciendo otros menos habituales, como la masturbación infantil en los libros de texto. Lo hizo Olona sacando del atril un libro de texto destinado, supuestamente, a niños de 10 años y donde se habla de la masturbación, para recriminarle a Moreno que permita la formación sexual a edades tempranas en la escuelas.

Moreno se limitó a despreciar el argumento porque, en el primer debate, Olona utilizó otro manual que estaba desfasado. «Me trae usted mercancía caducada», le dijo a su interlocutora y se negó a recoger el libro que esta le ofrecía con insistencia.

Pero Teresa Rodríguez salió enseguida al quite para defender la educación sexual de los niños, porque así se regula por ley, y porque sirve, por ejemplo, para prevenir situaciones de acoso, apuntó. Y, tras citar a Woody Allen, lamentó que Vox prefiera la educación antigua de los centros religiosos «donde te decían que si te masturbabas te quedabas ciego».

Con todo, tanto el primer debate como éste de Canal Sur sí sirvieron para dar visibilidad a los líderes de una izquierda muy fragmentada, que ha fraguado alianzas y generado nuevas marcas electorales prácticamente desconocidas para la ciudadanía.

Cabe recordar que los líderes de la izquierda, con la excepción de Teresa Rodríguez, partían en esta campaña con un nivel bajo de conocimiento entre los electores, incluido Juan Espadas, a pesar de que ha sido alcalde de Sevilla durante siete años y a que Pedro Sánchez ha puesto a su disposición a todo el Consejo de Ministros. Espadas se dirigió finalmente a los andaluces «que se quedaron en casa» en 2018, concretamente a los 400.000 electores que llevaron al PSOE a sus peores resultados en unas elecciones andaluzas.

Más allá de los argumentos, los debates han servido sobre todo para que se sepa que Juan Marín y Ciudadanos siguen políticamente vivos, que Vox no va regalarle su apoyo al Partido Popular, y para que los andaluces distingan a las dos candidaturas a la izquierda del PSOE.


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