Otra Supercopa de la discordia: unos brazaletes de los que nadie sabe y una lluvia de millones en el desierto
15:00
12 Enero 2022

Otra Supercopa de la discordia: unos brazaletes de los que nadie sabe y una lluvia de millones en el desierto

La Federación renueva su contrato con Arabia Saudí hasta 2029 mientras Amnistía Internacional pide un gesto a los equipos.

Testigo directo Asfalto, arena, normas muy estrictas y restricciones El primer clásico de Xavi en el banquillo "Los he vivido de todos los colores" Carlo Ancelotti "Me preocuparía que mis jugadores piensen que son favoritos" Benzema y Vinicius El hito que sólo han logrado dos parejas madridistas en la historia En directo (20:00 horas) Barcelona - Real Madrid

«¿Supercopa? ¿Fútbol?». Al joven dependiente de una pequeña tienda de telefonía móvil de Riad el asunto le sonaba a chino. Quizás no fuera aficionado al balompié, que también puede ser. Pero tampoco conocían mucho más un par de taxistas, agarrados a un inglés limitado, que se adentraron a toda velocidad por el asfalto de la capital saudí. Más allá de los banderines con los escudos de los cuatro equipos (incluido el clásico del Atlético) que aportaban algo de ambiente en la recepción del Hotel Vittori Palace, donde se aloja la prensa, apenas había signos de vida de la Supercopa de España. Al menos, en ese esquinazo de una inabarcable ciudad donde viven más de siete millones de personas.

Y, sin embargo, el lunes, en menos de una hora, se agotaron las 30.000 entradas disponibles para el primer clásico en Arabia Saudí. Dos años después del intento fallido de 2020, donde el Atlético hizo descarrilar al Barcelona y, horas después, a Ernesto Valverde en semifinales. Los precios oscilaban entre nueve (38 riales saudíes) y 590 euros (2.500), para aquellos aficionados que apostaron por una noche VIP en el estadio Rey Fahd, levantado en 1987, cuando nadie imaginaba que sería el escenario de un torneo español. Tampoco que acabaría viendo mujeres dentro de sus muros, porque así está establecido que ocurra durante toda la semana. La normalidad en buena parte del planeta no lo es en Riad.

Todo el que quiera asistir al clásico, eso sí, debe hacerlo con una PCR negativa por delante. Las restricciones por la pandemia han reducido al 50% su aforo, por encima de los 60.000 espectadores en circunstancias normales. Tanto Real Madrid como Barcelona, también Athletic y Atlético, disponen además de un pequeño cupo de pases para sus compromisos. Allí se disputarán los tres partidos de esta segunda Supercopa a miles de kilómetros de España.

Acuerdo hasta 2029

En cualquier caso, quien no se haya enterado aún de que este torneo se disputa en Riad, tendrá hasta 2029 para hacerlo. Hasta esa fecha amplió la RFEF el acuerdo con Arabia Saudí, al disponer su presidente, Luis Rubiales, de las facultades necesarias tras recibir el apoyo de la asamblea. Un exilio, eso sí, que no es gratuito. Cada edición se traducirá en 40 millones de euros. Serán 360 kilos por las nueve ediciones (la primera se celebró en Yeda en 2020) firmadas con el país árabe. Cada equipo recibe 800.000 euros simplemente por participar, el finalista se irá a los 1,4 millones y el campeón se irá hasta los dos. Desde la Federación transmiten que esas cifras mareantes tienen como destino el fútbol no profesional. Que para una buena parte de los equipos, ese pellizco supone hasta un 50% de su presupuesto.

Pero la imagen de Arabia Saudí, bajo la lupa por la recurrente vulneración de los derechos humanos, tuerce habitualmente el gesto del planeta. El dinero no puede sepultar muchas de las injusticias que ocurren allí. Desde Amnistía Internacional denuncian la situación que viven las mujeres y las personas LGTBI, aún muy lejos de disponer de derechos similares a los del hombre. La homosexualidad se castiga con penas de cárcel y el adulterio conlleva incluso penas de flagelación. Poco (o nada) ha variado el panorama desde el primer episodio de la Supercopa, en 2020. Amnistía ha solicitado un gesto a los cuatro clubes participantes: lucir un brazalete violeta no sólo durante el partido, sino en cualquier comparecencia pública durante la semana que dure el torneo. En la RFEF dicen conocer la petición sólo por la prensa y en el Atlético no tienen noticias de haber recibido ningún distintivo reivindicativo.

«No se piensa en el aficionado»

«La creación de una competición íntegramente femenina fue uno de los puntos del acuerdo para venir a Arabia y se ha cumplido», realzan desde la Federación Española, donde añaden que desde el acuerdo se ha dado formación a entrenadoras y árbitras del país. Esa era una de las partes importantes del trato firmado en 2019 y ahora prorrogado para continuar con el torneo bajo el mismo decorado durante una década.

De entre los protagonistas, hay una voz que ha rugido en contra: la de Raúl García. «Para mí no tiene sentido. Es un campeonato que se juega en nuestro país e ir a otro país no tiene sentido. Nos hemos olvidado de lo básico y ya no se piensa en el aficionado», lamentaba el futbolista del Athletic, que mañana se enfrentará a sus ex compañeros del Atlético. Hace poco más de un año alzó el trofeo sobre el césped de La Cartuja. Lo hizo allí por la pandemia.

El show se reanudará esta noche (20.00 hora española) en el estadio Rey Fahd de Riad, la ciudad más poblada de Arabia. Con ese anhelado clásico en el desierto. Con un puñado de críticas que los millones no pueden amortiguar.


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