Otro zarpazo de un secundario, la dulce rutina de Ferran y el alivio de Luis Enrique: ''Ha sido un parto''
23:30
8 Septiembre 2021

Otro zarpazo de un secundario, la dulce rutina de Ferran y el alivio de Luis Enrique: ''Ha sido un parto''

Fornals abrió el marcador en un duro partido ante Kosovo que, tras la derrota de Suecia, permite a España depender de sí misma para ser primera

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De repente, la zurda de Pablo Fornals iluminó la noche de Pristina. Porque en la España de Luis Enrique los actores dejan de ser secundarios de repente, cuando nadie lo espera. Porque ese zapatazo de Fornals sobre el irregular tapete de un animoso y agitado estadio Fadil Vokrri, con mil y pico gargantas en la grada invitadas por la federación kosovar, fue un pequeño zarpazo de alivio para tratar de superar esa situación límite, camino del Mundial de Qatar. Mientras en Atenas, a una panzada en coche de allí (785 kilómetros), Grecia tumbaba a Suecia con tantos de Bakasetas y Pavlidis (2-1), lo que permite a España volver a depender de sí misma para el pase directo.

«Esto ha sido como un parto y de los de complicaciones. Hemos tenido fallos en pases fáciles y acierto en ocasiones no muy claras. Espero que en noviembre estemos mejor», admitía Luis Enrique, aliviado por los resultado. El de Pristina y el de Atenas.

Un duelo aclarado por Fornals, un tipo que debutó con la selección española en 2016, con sólo 20 años. Vicente del Bosque llamó a varios jugadores que despuntaban en ese momento, ante la ausencia de los futbolistas del Real Madrid, Atlético y Barcelona, aún de vacaciones. Ocurrió días antes de la Eurocopa de Francia, en un amistoso donde disputó siete minutos ante Bosnia, en Suiza. Hasta ayer, con la media hora frente a Georgia, el pasado domingo, donde regaló una asistencia a Pablo Sarabia, apenas había sumado una hora como internacional absoluto.

Pero Fornals, que ha arrancado enchufado la Premier con el West Ham (dos dianas y un pase de gol en tres partidos), nunca ha perdido de vista la selección. Como tampoco lo han hecho algunos de los compañeros que anoche corrían sobre el césped de Pristina. «Nos quedan dos partidos y a Suecia no es que les tengamos tomada la medida. Que dependamos de nosotros no significa que lo vayamos a conseguir», sostenía el seleccionador nacional, que repitió la clave para una nueva victoria:«Esto funciona porque, más que una selección, somos un equipo».

Regresó a la titularidad Íñigo Martínez, que se vio obligado a darse un respiro por sorpresa antes de la Eurocopa. El central dejó en el banquillo a Eric García y trató de liderar junto a Aymeric Laporte la defensa española. Íñigo heredó en su día (enero de 2018) el dorsal número 4 que Laporte dejó en el Athletic, tras su fichaje por el Manchester City. Así que entre ambos trataron de resguardar a duras penas a Unai Simón, quien lanzó un suspiro al ver cómo Muriqi, el hombre más afilado de Kosovo, hacía temblar el lateral de la red tras un error de cálculo del propio Martínez, su guardaespaldas en San Mamés. Muriqi siempre anduvo sembrando la intriga y por eso Luis Enrique, ante la incertidumbre, acabó echando mano del veterano Albiol para lucir algo más de templanza y menos temblores con esos tres centrales.

La media goleadora de Ferran

Durante un rato de la segunda parte, España lució un flanco derecho que más bien pareció una plataforma de despegue. Tan pronto pasaba por allí Marcos Llorente, que estuvo una hora maniatado como carrilero, tras bordarlo como interior días antes ante Georgia, como lo hacía, siempre vistoso, Adama Traoré. Por allí buscó la selección una sentencia con la que poder quitarse de encima los miedos que pudieran derivar de algún contragolpe kosovar. O de algún balón suelto como el que golpeó Bytyqi, que obligó a lucirse a Simón e hizo encogerse a Luis Enrique.

Ferran Torres anota el segundo gol de España.Ferran Torres anota el segundo gol de España.ARMEND NIMANIAFP

Se marchó incrédulo Morata, que pensó que la cosa no iba con él, cuando Pablo Sarabia asomó por la banda. Y tragaron saliva desde el banquillo hasta que Ferran Torres, que suma nada menos que 10 goles en 20 partidos con sólo 21 años, puso la calma que tanta falta le hacía a este equipo. Hizo falta una dosis de VAR, eso sí. Ahora España vuelve a depender de sí misma.


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