Pablo Alborán: ''No me gusta dar puñaladas pero las canciones sirven para desahogarse''
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2 Diciembre 2022

Pablo Alborán: ''No me gusta dar puñaladas pero las canciones sirven para desahogarse''

Anda Pablo Alborán ilusionado, eufórico, satisfecho y alegre. Enarbola su reciente criatura "La cuarta hoja" como si fuese un niño con zapatos nuevos. Tras las tinieblas de la pandemia, llega un disco cargado de luz que habla de amar con uñas y dientes, de tirarse a la piscina y de que no hay que mendigar amor donde no lo hay.

Alborán viene dispuesto a disfrutar incluso de cada minuto de su campaña de promoción. Y eso se nota.

Es un disco muy positivo.

Está escrito desde un lugar muy chulo, con el regreso a los escenarios donde he vuelto a estar cerca del público. Está lleno de mucha luz, incluso cuando hablo de desamor, porque no todo es happy flower. Todo se ha realizado desde un punto de vista muy honesto.

También es más bailable que los anteriores porque incluye ritmos latinos.

Hay ritmos de todo tipo. A mí me gusta la copla, el flamenco, la electrónica y el reguetón. De pronto, hay ritmos que se mezclan con el dembow y el reguetón o baladas con una sola guitarra y un cuarteto de cuerda. Es un disco que me ha costado mucho porque no tiene ningún tipo de prejuicio musical, pero me he divertido muchísimo también.

¿Te atreves con el dembow y el reguetón?

Sí. Al final son ritmos, es música. Me he dejado llevar y he escrito un disco de una manera un poco más anárquica, no como los anteriores. Este disco vino en medio de una gira en España, luego me fui a Latinoamérica, grabé colaboraciones y, después, produje el disco entero desde mi casa. Pero a la vez trabajé con otros músicos a distancia. Ha sido un poco loco en ese sentido.

Yo también era de las que renegaba del reguetón y ahora soy fan de Bad Bunny.

Yo nunca he renegado, eh. Sí, entiendo que cuando llega una corriente tan rápido, haya comentarios. No a todo el mundo le puede gustar todo. Yo cambio de opinión cada dos por tres.

También es cierto que las letras han evolucionado y que esas canciones machistas del principio han desaparecido.

Eso sí que estoy completamente en contra.

Uno de los temas del disco reza que no hay que mendigar amor donde no hay. ¿Le ha tocado hacerlo?

Alguna vez he tenido la sensación, igual me equivocaba, pero ya el hecho de tener la sensación me ha hecho escribir la canción. Pero creo que a todos nos ha pasado en algún momento el decir: "¡Hostia, si tengo que reclamar algo, vamos mal!".

Lo describes de manera muy gráfica porque es verdad que a veces sucede y uno no se da ni cuenta.

Pero desde luego es que si mendigas y, encima, no hay, es para matarte.

Shakira canta que no soporta a la gente que tiene dos caras, en un claro mensaje a Piqué. ¿Tú también mandas recados en las canciones?

Sí, pero sobre todo a mí mismo. Al yo de ayer. Después de la pandemia, a todos nos ha cambiado la manera de sentir, ¿no? A mí no me gustan las puñaladas, ni que me las den ni darlas, pero sí que es verdad que las canciones también sirven para desahogarte.

Se tiene que quedar uno muy a gusto.

Sí, el que lo escribe, pero también el que lo baila, lo canta o lo llora.

Pablo AlboránPablo AlboránBERNARDO DÍAZMUNDO

A lo largo de la entrevista, Pablo Alborán insiste en que los números no son su objetivo, pero acumula unas cifras de escándalo. Ha sido el artista que más álbumes ha vendido en España durante siete años con más de 4 millones de álbumes y cuenta con 43 discos de platino.

Con estos datos, ¿te doran mucho la píldora?

En mi equipo y en mi entorno, no. ¡Menos mal! No lo soporto.

¿Cómo lo haces para dar con la tecla de esas canciones tan pegadizas?

Fíjate, que yo no creo que dé siempre con la tecla. A veces pasa y no sabes por qué y otras veces no pasa y tú pensabas que iba a suceder. Yo he dejado ya de pensar demasiado las cosas. Ojalá que el hecho de que tengas la canción en la cabeza no sea venenoso y no te hartes de ella.

¿Cuántas horas puedes estar componiendo si estás inspirado?

Muchas, estudiando más que componiendo. Durante la preparación de esta gira, he estado ocho horas diarias estudiando.

¿Estudiando el qué? Nos pensamos que ya te lo sabes todo.

¿De verdad? ¡Qué va! Estudio piano y guitarra. Y eso ha hecho que me inspirara mucho. Yo no doy consejos, pero recomiendo que cualquier artista al que le falte inspiración se ponga a estudiar otras obras, porque, de pronto, te vienen ideas de cómo lo ha hecho el otro. Eso te refresca la vida y la inspiración.

¿Qué es lo más surrealista que te ha pasado en el escenario?

Una vez en un concierto no había piano acústico y me pusieron uno digital, en el que puedes ir cambiando la tonalidad. Hubo un fallo técnico y el piano estaba cuatro tonos más alto de lo que suelo cantar. Empecé y veía que mi voz no sonaba igual y me tenía que forzar mucho. Y vi a mis técnicos todo nerviosos mirándome. No pude parar porque estaba delante de 100.000 personas y tuve que terminar la canción como pude. Me quise morir porque temía el momento del gallo porque estaba a puntito de pasar.

¿Te ha salido algún gallo?

Sí, alguna vez, sobre todo, cuando estoy medio resfriado. Se te puede ir la olla perfectamente. Esas cosas pasan y es una faena, pero pasan.

¿Qué es lo más loco que ha hecho una fan por ti?

El otro día me regalaron una estrella. Registraron con mi nombre una estrella de una constelación y me entregaron una carta inscrita en un organismo de astrología de la República Dominicana.

Pensé que te referías a un colgante con una estrella.

No, una estrella de verdad. Eso se puede hacer. Yo no lo sabía. Con un número de serie larguísimo, pero me quedé flipando.

Su salida del armario levantó una gran polvareda, pero el cantante no quiere volver a hablar del tema porque ya ha contestado a esa pregunta "100 veces". Sostiene que creció en un ambiente con una educación en la que la masculinidad no estaba sujeta a un color ni a un estereotipo y valora el sentido común que le inculcaron sus progenitores.

Los padres te enseñan a mirar la vida. ¿Qué aprendiste de los tuyos?

Los míos me enseñaron a ser lo que puedas ser y no lo que quieras ser. Esta frase de que tú puedes hacer lo que quieras...

Hace mucho daño porque todo el mundo piensa que puede conseguir sus sueños y la realidad no es así.

Decírtelo a ti mismo de vez en cuando no está mal, porque muchas veces nos machacamos, pero es más realista pensar que no todos vamos a poder ser lo que realmente soñamos. Y no está mal: vas a poder ser lo que puedas.

¿Recuerdas una mentira?

Suelo olvidar las cosas malas que me pasan y creo que es el único don que me permitiría decir que tengo. Sin embargo, tengo gente a mi alrededor que sólo se acuerda de las cosas malas y me viene bien. Yo voy por la vida y me tienen que decir: "Oye, acuérdate de que aquí pasó esto". Y entonces pienso: "¡Ay qué cabrón, tronco, de esto no me acordaba!".

Reivindicas el derecho a cambiar de opinión. Sin embargo, en este país al que cambia de postura se le considera un vendido.

Yo me contradigo constantemente, un día sí y otro, no. Me parece sanísimo cambiar de opinión, siempre y cuando no seas una cabeza loca y tengas criterio.

El actor Ethan Hawke asegura que el éxito es el negocio de los farsantes. ¿Qué opinas?

¿Cómo es la frase? ¿El éxito es...?

El negocio de los farsantes... Él pone más en valor el fracaso que el éxito.

Hombre, yo creo que el que se ha caído ya de por sí sabe lo que es una caída y lucha por levantarse. Supongo que lo dice con respecto al negocio, la industria, el cine y la música. ¡Uff! Yo es que estoy cansado de juzgar a todo el mundo. Si hay una película chorra, ¿qué pasa? ¡Anda que no has visto tú películas malas de domingo! ¡Y menos mal que están! Hay una frase que siempre escucho a mi alrededor y es la de que algo tiene el agua cuando la bendicen. Si algo funciona es por algo. A lo mejor no tiene el esfuerzo que tienen otras obras, pero no por eso hay que infravalorarlas a tope.

¿La ambición te puede llevar a un lugar muy oscuro?

Sí, muy oscuro, sobre todo, si toda esa ambición depende de un número porque nunca va a ser suficiente. Los números son infinitos. Si te fijas en la cantidad vas a querer siempre más. Esa ambición te lleva a un lugar oscuro porque es inagotable. Sin embargo, si las cosas tienen más calidad que cantidad es otro tipo de ambición. La ambición vista como algo negativo te puede a llevar un agujero.


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