Pardoe y su sufrimiento en la prueba de aguas abiertas: ''No veía, pensé que mi ojo se había caído''
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6 Agosto 2021

Pardoe y su sufrimiento en la prueba de aguas abiertas: ''No veía, pensé que mi ojo se había caído''

El nadador británico recibió un fortísimo codazo de un rival que le hizo perder la visión y tener que detener la prueba tras terminar sangrando.

La prueba de aguas abiertas, tanto en categoría masculina como en femenina, es una de las más duras de los Juegos Olímpicos a pesar de que sea una de las menos seguidas por el gran público. Los deportistas que participan en ellas, grandísimos atletas, no tienen la repercusión que tienen los de las pruebas de velocidad en natación o atletismo. 

Para colmo, sus competiciones suelen ser muy largas y poco vistosas para seguir en televisión y en estos Juegos Olímpicos se han celebrado muy al principio de las jornadas para evitar las altísimas temperaturas que se están viviendo en Tokio. De hecho, ambas empezaron rozando las 06:30 horas de la mañana en la ciudad nipona. 

Esta lucha contra los rivales y contra la resistencia del cuerpo humano conocida como la maratón de la natación se ha celebrado en el Odaiba Marine Park de la bahía de Tokio y ha tenido entre sus participantes grandes historias. Además, ha contado con la presencia de do españoles, uno en categoría masculina y una en categoría femenina. Alberto Martínez y Paula Ruiz, a pesar no haber podido terminar dentro de la pelea por los diplomas olímpicos, consiguieron por lo menos finalizar las pruebas con éxito, lo que ya de por sí tiene un mérito importante. 

Paula Ruiz en la prueba de aguas abiertas de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

Paula Ruiz en la prueba de aguas abiertas de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 Reuters

Otros no tuvieron tanta suerte como le sucedió a Hector Pardoe, un nadador británico que empezó la prueba de aquella manera y que se vio obligado a remontar posiciones en la recta final. Y lo cierto es que lo hizo con bastante potencia y bastante brillo, luchando por llegar lo más alto posible. 

A su paso fue encontrando rivales que perdían posiciones, que desfallecían y que tenían que retirarse. De hecho, muchos de ellos fueron atendidos tras la exigente prueba con problemas de salud por el cansancio y la deshidratación. Hector Pardoe también tuvo que retirarse, pero lo suyo fue más un problema físico, de impacto, que una cuestión alimenticia. 

El susto de Hector

El nadador de Gran Bretaña sufrió un brutal codazo en su ojo que le dejó literarlmente tiritando y aturdido dentro del agua. Un golpe involuntario, muy típico en este tipo de pruebas donde todos van nadando al máximo, casi sin mirar y sin saber donde están los rivales y en zonas que son más estrechas de lo que parecen. Y Hector tuvo la mala suerte de recibir un golpe tan fuerte que le hizo perder la visión de un ojo y sangrar abundatemente, por lo que decidió abandonar muy asustado. 

Así lo ha contado después el atleta: "En mi última vuelta recibí un codazo y pensé que había perdido el ojo. Incluso perdí las gafas. Siempre tuve la esperanza de que si me ocurría eso podría seguir, pero ni tan siquiera pude recuperar las gafas. No veía, pensé que mi ojo se había caído al agua. Me acerqué a los socorristas y les dije: 'Mi ojo, mi ojo. ¿Está bien?' No me daban una respuesta clara y entonces decidí salir del agua. Estoy bien. Solo me tuvieron que coser cuando llegué a la Villa porque sangraba por todas partes". Por suerte, Pardoe ya se recupera tras su tremendo susto. 

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