París-Roubaix, el infierno que desnuda las carencias de los españoles: ''No tenemos costumbre''
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17 Abril 2022

París-Roubaix, el infierno que desnuda las carencias de los españoles: ''No tenemos costumbre''

Ninguno ha ganado en la clásica más tremenda, que se disputa esta domingo, debido a la falta de pericia en el pávés, una destreza que se consigue con el ciclocross.

Van der Poel-Van Aert El fenómeno de los prodigios que nacieron del barro

Josean Fernández Matxin, perspicaz ojeador, se quedó impactado con la destreza de Tadej Pogacar en una prueba de ciclocross. El chaval de apenas 17 volaba entre obstáculos con una soltura asombrosa. El barro, cuna del heredero de Eddy Merckx. Los inicios del esloveno son el paradigma del nuevo ciclismo, liderado por chicos endurecidos en terrenos enfangados por la lluvia y la nieve.

Ellos son las figuras de esta temporada de deslumbrantes clásicas. Hoy, cita con los adoquines de la París-Roubaix, un martirio para la mayoría, escaparate espléndido para expertos en suelos quebrados, como el neerlandés Mathieu van der Poel (imbatible en el pavés de Flandes, cuatro veces campeón del mundo de ciclocross), el británico Thomas Pidcock (una vez) o el belga Wout Van Aert (tres títulos mundiales), que en este curso anda mermado por el Covid. Otro que apunta alto es el británico Ben Turner (22 años), un debutante que ya ha sorprendido en las piedras. El mejor escudero de Pidcok en el Ineos no pasa desapercibido por su potencia y sus 1,94 metros de altura.

El Infierno del Norte y el Tour de Flandes son las asignaturas pendientes de los españoles, tradicionalmente centrados en las pruebas por etapas. La París-Roubaix, estrenada en 1896, jamás ha contado con un ganador español. Los únicos que han subido al podio fueron Juan Antonio Flecha (tercero en 2005) y Miguel Poblet (segundo en 1958 y tercero en 1960). Para este domingo, las mejores opciones las atesoran Iván García Cortina e Imanol Erviti.

"Las carreras son distintas"

La tremenda carrera que finaliza en el velódromo de Roubaix está reservada a rodadores formados en el barro y expertos en ejercicios explosivos de un día. Para los equipos españoles, las clásicas y el ciclocross son retos secundarios, al contrario de lo que sucede con las escuadras de Bélgica, Países Bajos o Francia. La escuela del barro ha marcado la diferencia en la primera parte de la temporada. Los más destacados han sido los que compitieron en los meses de invierno. Mientras otros estaban en la pretemporada, ellos estaban en plenitud física.

Pascual Momparler, seleccionador español de ruta y de ciclocross, argumenta que Van der Poel y los corredores de su generación brillan porque se benefician de un cambio de tendencia. ''Ahora, las carreras son distintas. Antes se iba a un ritmo más lento y se aceleraba en la parte final, cuando conectaba la televisión. Ahora, las pruebas prácticamente se emiten desde la salida. Todos quieren dejarse ver, no hay relax. Para estar siempre adelante hay que contar con un gran fondo y mucha técnica, características se consiguen con el ciclocross. Además, en los últimos años, los organizadores cada vez incluyen más tramos de adoquines, de tierra o sterrato''.

''La convivencia entre ruta y ciclocross resulta positiva», añade Momparler, impulsor de una prueba de la Copa del Mundo de ciclocross que se organizará en Benidorm en 2023. En la misma línea apunta José Luis López Cerrón, presidente de la Federación Española: «En nuestro país, los equipos no tienen costumbre de compaginar asfalto, tierra y pista, pero se ha demostrado que mezclar esas especialidades es productivo''.

Felipe Orts, el español más relevante de ciclocross (Burgos-BH), afirma: «Van Aert y Van der Poel ganan porque son unos súper clases, pero también porque se han formado en el ciclocross y eso les proporciona un gran dominio de la bicicleta. Se mueven con mucha soltura dentro del pelotón y saben intuir el corte bueno. Son portentos físicos y muy competitivos, desde pequeños se están retando, si uno se atreve con algo, el otro hace lo mismo. Se imitan. Son ambiciosos».

El español Kevin Suárez (Nesta-MMR), 26º en el ranking mundial de ciclocross, coincide en que foguearse en el barro proporciona una base sólida en pretemporada: ''El ciclocross aporta un plus de rendimiento a las pruebas en línea. Los inviernos se hacen largos con muchas series de entrenamientos y se pierde intensidad. En cambio, en esos meses de frío se disputan las citas de ciclocross. Participar en ellas aporta fondo competitivo''.

Lucía González (Nesta-MMR), la mejor corredora española, considera que el extra del ciclocross radica en su explosividad: ''Estas carreras te dan chispa, no es lo mismo correr que entrenar. Te quita la carbonilla, te proporciona un gran dominio de la bicicleta y te desarrolla los reflejos, porque los imprevistos son muchos. Todo eso te permite estar atento a los momentos clave de la carrera''.

Ese plus de actividad es el que hoy los corredores formados en el ciclocross pretenden sacar provecho la París-Roubaix, la clásica más superlativa, como ya hicieron en el Tour de Flandes (Van del Poel primero), en A Través de Flandes (Van der Poel, primero; Pidcock, cuarto; Turner, octavo), en Omloop Het Nieuwsblad (Van Aert, primero), en Milán-San Remo (Van der Poel, tercero; Van Aert, octavo), en Amstel Gold Race (Van der Poel, cuarto) o en E3 Harelbeke (Van Aert, primero).


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