Pello Bilbao: ''Yo llegué tarde al ciclismo, con 20 años estaba en otra onda''
23:50
5 Mayo 2022

Pello Bilbao: ''Yo llegué tarde al ciclismo, con 20 años estaba en otra onda''

''No me siento infravalorado'', cuenta el de Bahrain Victorious, que afronta su carrera preferida como aliado de Mikel Landa y tras un gran inicio de año. ''Vestir de rosa es un sueño''.

Indurain Cuando derrotó a la Santa Alianza: ''Hablaba poco, le bastaba con un gesto'

En junio nace Martina y entonces Pello Bilbao (Gernika, 1990), se tomará un respiro. "Carreras vamos a tener muchas, pero el nacimiento de una hija es algo que quizá sólo suceda una vez en la vida. Quiero estar ahí", admite desde Budapest unas horas antes de afrontar el Giro uno de los animadores del pelotón nacional, que acude tras un inicio de curso de fuegos artificiales: le ganó un sprint a Alaphilippe en la Itzulia y rozó el triunfo final en el Tour de los Alpes. Es, junto a Mikel Landa, la gran baza del Bahrain.

En los Alpes, Landa trabajó para usted. ¿Cómo afrontan el Giro?

En principio, la última responsabilidad para la general recae sobre Mikel. Pero tampoco nos vamos a centrar 100% ahí. Tenemos el podio en mente, pero por el camino pelearemos por las etapas. Tenemos un equipo completo, incluso con Phil Bauhaus para los sprints. No queremos desperdiciar nada, correremos fieles a nuestro estilo, con agresividad, buscando nosotros la carrera.

Hizo 5º (2020), 6º (2018), ganó etapas. ¿Sueña con el podio?

La maglia es un sueño. Para mí, que siempre he tenido una conexión especial con esta carrera, sería algo grandísimo. Conseguir vestir de rosa, por lo menos por unos días. Pero no es una obsesión, si viene, vendrá. Llego bien. No sé si peor o mejor que otras veces, pero estoy seguro de que llego bien.

¿Qué tiene de especial el Giro?

Siempre me encuentro más cómodo compitiendo aquí. Es una carrera más abierta comparándola con el Tour, sin tanto control, donde el ciclista tiene más margen para la improvisación. Es ciclismo hacia los orígenes. Hay más margen para la sorpresa, posibilidades de romper el guion, el corredor se puede divertir más.

¿A quién ve en la pelea?

No hay tanta diferencia como pueden marcar un Pogacar o un Roglic. Está Yates, está Landa. Y sobre todo, Carapaz, que trae un bloque muy potente con el Ineos. Veo con muchas posibilidades a Miguel Ángel López: si está metido en la general en la última semana, es muy peligroso. El propio Almeida estará cerca de coger la maglia en la primera semana.

¿Cómo es su relación con Landa? ¿Hay buen feeling personal?

Nos conocemos desde juveniles. Allí competíamos el uno contra el otro. Nuestras carreras se han ido entrelazando. En amateur compartimos equipo, el Naturgas. Después nos volvimos a encontrar en Euskaltel. Luego otra vez se separaron nuestros caminos y nos volvimos a unir aquí en Bahrein. Hemos compartido muchos momentos, pero siempre con buena sintonía y ganas de trabajar conjuntamente. De hecho, Landa fue una de mis motivaciones para venir a Bahrain. Me apetecía formar equipo con él, trabajar para él. Somos buenos compañeros y, como se ha visto en los Alpes, cuando él tiene que arrimar el hombro, es capaz de hacer un trabajo magnífico. Al igual que yo me he entregado tantas veces por él. No tenemos ningún problema y es la clave del buen rollo en nuestro equipo.

¿Cómo es ganar un sprint a Alaphilippe?

Fue confianza en mis posibilidades y un puntito de rabia, porque ya se me había escapado la posibilidad de ganar en casa varias veces. No quería fallar, la estaba buscando. Era el que más intención tenía ese día. Esa insistencia, perseguirlo hasta el final, me dio la posibilidad de creer en mi mismo. Podías pensar que no era la mejor opción jugármela al sprint con Alaphilippe, pero era la única que quedaba después de probarlo en varias ocasiones. Nunca se sabe.

Su palmarés es de los mejores entre el pelotón español, pero siempre estuvo en un segundo plano mediático. ¿Por qué?

Yo no me siento infravalorado. El palmarés está ahí, la gente es la que juzga, a la que le gusta un corredor u otro. No corro para complacer al público, corro para mi equipo, hago la función que me exigen. Me gusta que la gente disfrute con nuestro deporte, obviamente. Y yo disfruto cuando estoy metido en el ajo, cuando soy protagonista. No me llena tanto el resultado sino el cómo se obtiene. No me preocupa tener más o menos reconocimiento.

¿Se le pasó el disgusto de no ir a los Juegos?

Sí sí. Si algo aprendí de aquello, es que no hay que darle excesiva importancia a una carrera en concreto. No conviene obsesionarse con algo. Y tampoco es que piense en París, si llega, llegará, con tranquilidad. Hay muchas carreras.

¿Dónde estaba usted con 20 años?

Hacía todo lo contrario que los chavales que pasan a profesionales ahora con 18 o 19 años.Yo estaba en otra onda. Realmente tenía una oportunidad excepcional delante de mí, ser profesional. Pero en ese momento no tenía la mentalidad de ahora. Entonces combinaba mis estudios con los entrenamientos, a la mañana iba a clase y a la tarde entrenaba. La dieta la mantenía como podía. Comía muchas veces en el comedor de la Universidad. Digamos que mi vida no era muy profesional. El paso a profesionales me vino un poco inesperado, más rápido de lo que yo pensaba. Me salieron las cosas fáciles en amateur y estaba en el momento adecuado y en el lugar adecuado y pude aprovechar la escalera de la estructura Euskaltel. Me dieron la oportunidad y quizá mentalmente no estaba preparado. Fueron tres años de aprendizaje, pero seguro que no le saqué el provecho que podía. A posteriori he sido más consciente de donde estaba y de lo que quería hacer realmente. Pero no me arrepiento del camino que yo he hecho, porque he disfrutado de cada momento, siempre en progresión, siempre consiguiendo logros más importantes. Creo que eso es lo que me mantiene con la motivación de un chaval de 20 años. No sé si los chavales que consiguen todo con 22 años cuando lleguen a 30 0 35 tendrán la misma motivación. Supongo que será complicado. Cada uno hace el camino a su manera y estoy feliz de como lo he hecho yo.

¿Qué piensa cuando Bernal o Pogacar ganan Tours con 20 años?

Ya no nos sorprende. Hay mucha gente que no necesita ese tiempo de adaptación que otros hemos necesitado. No sé que es lo que realmente ha cambiado, pero veo que los jóvenes que pasan vienen más profesionalizados. Conocen su deporte, han trabajado de una manera más profesional desde edades tempranas, vienen con el oficio aprendido. Igual el ciclismo ha cambiado y se adapta mejor a las características de un chaval joven. No es tan agonístico ni de resistencia, es más explosivo.

¿Físicamente también lo pueden pagar cuando sean veteranos?

El cuerpo aguanta todo lo que le eches mientras no tengas caídas graves o lesiones. Alejandro [Valverde] está estirando su carrera hasta los 42 años y se ve que aguanta físicamente sin ningún problema. Pero yo lo veo más el aspecto mental. El levantarte todos los días y pase lo que pase entrenar, con la mejor actitud, con motivación y con la calidad que exige estar en un World Tour. Midiendo todos los detalles, cuidándote, renunciado a todo lo que hay que renunciar. Esa motivación es la que se pierde con la edad. La cabeza ya no puede apretar más, llegar a esos límites.

¿Cómo fueron sus inicios?

Yo llegué tarde a la bici, con 16 años. En la familia no había tradición con el ciclismo. Sí en la de mi abuelo, un par de hermanos que se dedicaron. Pero no me viene por ahí. Fue gracias a la gente de la cuadrilla, que competían en el club del pueblo, la Gernikesa. Empecé a salir en bici sólo por hacer deporte, por pasar el tiempo. Me gustaba probar diferentes tipos de deporte. Jugaba al fútbol, al frontón, iba a coger olas. Pronto vieron que tenía nivel, que podía ser competitivo.

¿Y se le daba bien el frontón?

No. El fútbol tampoco. Digamos que el único sitio que ha acertado ha sido la bici.


Etiquetas:  #Pello #Bilbao #Yo #llegué #tarde #al #ciclismo #con #20 #años #estaba #en #otra #onda

COMENTARIOS