Penélope Cruz, una 'mamma' inmensa, no es suficiente para un Crialese en tono menor
09:00
5 Septiembre 2022

Penélope Cruz, una 'mamma' inmensa, no es suficiente para un Crialese en tono menor

'L'immensità', del director italiano, queda lejos de su intento de convertirse en el gran retrato nostálgico y agrio del patriarcado. Y ello pese a la interpretación desatada de la actriz española

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No está claro qué es lo que hace inmenso al mar. El océano cobija y da vida a una infinidad de seres y él es, en consecuencia, la condición de posibilidad de todos ellos. Ahora bien, sin todas esas diminutas y accidentales criaturas, el océano pasaría de noblemente inmenso a enormemente molesto. Y además húmedo. La película de Emanuele Crialese aspira, obviamente, a lo más grande. Ya el título es una entregada declaración de principios: 'Límmensità' es como en Italia se llama a lo que no cabe. Se trata de retratar el mar desde su condición de absoluto, de desproporcionado, de madre (y padre) de todos. Importa no tanto el tamaño como lo otro, que es aún mayor y más hondo. Y, sin embargo, a fuerza de olvidarse de construir en profundidad y con sentido a los personajes que la habitan, la película acaba en justo lo contrario: un accidental y accidentado paseo por un rosario de anécdotas tiernas, divertidas, algunas de ellas memorables... pero en general sin alma, sin océano en el que sumergirse.

Todas las intenciones son buenas. Y la primera de ellas, más que una simple intención es el milagro de siempre. Penélope Cruz es el centro alrededor del cual todo se ordena y todo cobra sentido. Ella es el madre. Y lo es en su sentido radical, que es el italiano (aunque interprete a una española). La idea es construir con fragmentos de una memoria que es de todos el pasado de una familia de ésas que el tiempo precisamente ha dado en llamar tradicional. Cosas de la nostalgia con Patty Pravo cantando 'Grazie amore mio'. Pero, cuidado, detrás del sueño de la añoranza habitan monstruos.

Por decirlo en términos apresurados, lo que surge (o, mejor, quiere surgir) es la perfecta descripción de eso llamado patriarcado. El padre va a lo suyo con su bonhomía de seductor rancio. A su lado, cada uno de los tres hijos arrastra por turnos un trauma entre la incomprensión y lo humillante. La mayor quiere ser en verdad el mayor. Y en su adolescencia incomprendida y hostigada se enamora, contra las reglas de la 'cisnostalgia' en blanco y negro, de una chica. El de en medio decide reaccionar a la situación familiar boicoiteándose a sí mismo y defecando en mitad de la casa. Y la pequeña simplemente se niega a comer. En este ambiente, la madre, el personaje de Penélope Cruz, enloquece por simple y feroz maltrato. Y, en realidad, por saber estar. Que también cuenta.

La agilidad y transparencia iluminada con la que Crialese plantea la puesta en escena enciende la pantalla en cada detalle. El director de películas tan radicalmente únicas, pese a sus irregularidades, como 'Respiro', Nuevo mundo' y 'Terraferma' se vuelca en la construcción casi táctil del ambiente, en la rugosidad de cada recuerdo. Pero, y contra todo pronóstico, descuida lo demás. Los personajes, sin apenas matices, navegan por la pantalla se diría que perdidos y sin avanzar en un desarrollo dramático que se declara casi inexistente. De nuevo, como ya va siendo regla, es la actriz que el año pasado recibiera aquí mismo la Copa Volpi por 'Madres paralelas' la encargada de soportarlo todo, de llenar de matices la mirada, de auparse muy por encima de lo que el guión le dice. No deja de ser relevante (y algo doloroso) que un director tan obsesionado con el mar como Crialese desperdicie la profundidad de semejante océano.

Dice el director que esta película es el proyecto que viene anhelando desde siempre; añade que 'L'immensità', por lo que tiene de personal y hasta autobiográfico, ha sido siempre su siguiente trabajo. Siempre postergado. Y en su declaración se lee quizá el destino de aquellos actores que a fuerza de ensayar y ensayar acaban por perder las fuerzas sobre el escenario.

A su lado, Penélope Cruz confiesa que ha dado vida ya las suficientes madres para poder ser considerada ya una 'mamma', que es la categoría máxima de todas ellas. También dice que nada hay más intrigante que lo que ocurre en el interior de una familia. Y añade ya con la declaración puesta en su personaje actual: "Clara [su personaje] representa muchas realidades de hoy, hay muchas mujeres en el mundo atrapadas en sus propias casas pretendiendo ante sus hijos que las cosas no son tan malas como en realidad lo son". Y la creemos.

Para el final queda un mar algo despoblado y una criatura, además de actriz, inmensa en su soledad oceánica. 'L'immensità' era ella.


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