Podemos se parapeta en el 8-M para esconder su máxima debilidad
10:27
7 Marzo 2022

Podemos se parapeta en el 8-M para esconder su máxima debilidad

Ante la crisis de Gobierno por la guerra de Ucrania, la formación 'morada' busca legitimidad pacifista y peso feminista en la manifestación

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Ya sea por su parte de responsabilidad en la reciente división del feminismo español o por su progresiva minoría minoritaria en el Gobierno, Podemos busca espacio, peso y legitimidad.

Espacio para vender unidad feminista.

Peso para hacer políticas distintas de igualdad.

Legitimidad para justificar la enésima y esta vez más seria brecha con su socio de Gobierno, incluso con otros ministros como Yolanda Díaz o Alberto Garzón, a cuenta del envío de armas a Ucrania.

Y para todo eso, Podemos y sus dirigentes han encontrado un guarismo y una letra: 8-M.

Falta un día para el gran día de la igualdad, pero nadie tiene todas consigo de que esta vez sea una jornada unitaria y centrada en la reivindicación pura del feminismo. De momento, no habrá una manifestación, sino dos. Una será oficial, mayoritaria, probablemente masiva, y seducida por el No a la Guerra. Otra, alternativa, llena de históricas del movimiento feminista en España y alejada de lo que consideran "desvíos" de la lucha de siempre.

Casi espalda con espalda por las arterias centrales de Madrid, ambas manifestaciones escenificarán el feminismo abrazado por Podemos (ley trans, posturas no definitivas sobre la legalización de la prostitución o los vientres de alquiler, pornografía...) y el defendido por la izquierda más tradicional (abolición de la prostitución, rechazo a la gestación subrogada, negación del género como una elección...).

Y en ambas, también probablemente, miles de personas sin militancia concreta convencidas de que hay que seguir luchando contra un sistema que mantiene privilegios patriarcales y discriminaciones de género.

Críticas a Irene Montero

De la actual fractura feminista basten unas palabras regaladas este domingo a Efe por Ángeles Álvarez, histórica dirigente del PSOE y de las políticas de Igualdad que hoy es portavoz de un colectivo que lo dice todo con su nombre, la Alianza contra el Borrado de las Mujeres: "Todo el feminismo está en contra de cualquier conflicto bélico, pero quizás estaría bien que [la ministra Montero] fuera capaz de convocar una manifestación contra la guerra en un día distinto al del 8 de marzo. Montero utiliza el conflicto bélico para ocultar los enfrentamientos que ha provocado entre el movimiento asociativo de mujeres. Y para ocultar también su incapacidad de dar soluciones a muchos de los problemas específicos que sufren las mujeres, después de estar ya años en el Gobierno".

Mientras Álvarez decía eso en una concentración feminista a los pies de la estatua de Clara Campoamor, la ministra de Igualdad defendía todas sus políticas en un acto en las tripas de la Estación... Chamartín-Clara Campoamor.

Ante centenares de mujeres y algunos puñados de hombres, 10 dirigentes de Unidas Podemos (había dos representantes de Izquierda Unida) protagonizaron Feminismo para cambiarlo todo, un encuentro que alternó las apelaciones a la unidad y las reivindicaciones históricas y últimas del movimiento de las mujeres con el discurso antibelicista y contrario al envío de armas aprobado por el socio socialista del Gobierno.

Lo resumió bien la propia ministra de Igualdad: "En este 8-M vamos a llenar las calles por los derechos de las mujeres a una vida libre de violencias machistas, al reparto de la riqueza, a unos servicios públicos de calidad, a una diversidad sin miedos y a un ¡No a la Guerra!".

Los argumentos de la ministra

Irene Montero tomó posiciones de poder hacia afuera y hacia adentro al asegurar que en los dos años que quedan de legislatura se van a aprobar la Ley de Trata, la Ley del "sólo sí es sí", la Ley Trans y la reforma de la Ley del Aborto.

También dijo que "hay que correr" para "acelerar transformaciones estructurales", como garantizar una vida libre de violencias, un derecho a la vivienda, una reforma fiscal que redistribuya la riqueza y un sistema estatal de cuidados.

"Ya nadie cree que tener unos servicios públicos de mierda, con perdón de la palabra, es mejor que tener unos servicios públicos dignos. Porque cuando se produce una falta de Estado, lo asumís las mujeres. Si el Estado no cuida, cuidáis vosotras, las mujeres. Cuidáis con vuestros cuerpos a costa de vuestra salud, de vuestras contracturas, de no dormir, de no leer... El feminismo es el mejor proyecto de país".

Inmediatamente antes había hablado Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales, que subió la temperatura de la dominical mañana de marzo llamando "partidos de la guerra" a los que apoyan el envío de armas a Ucrania. Fue un poco después de haber advertido de que España tiene un problema de conciliación que llega a niveles de "emergencia" cuando afecta a las mujeres. "El Estado de Bienestar y la conciliación no pueden ser las mujeres ni los abuelos, como los míos, que se han tenido que quedar hoy con mi hija para que yo pudiera estar aquí".

Las perlas 'moradas'

Como otras intervinientes que citaron al neoliberalismo y a la extrema derecha como enemigos de la igualdad, Belarra hizo política dentro de la política: "Nos dicen: 'No empujes políticas feministas porque sufrirás violencia política, acoso y agresiones verbales en el Parlamento'. Estamos viviendo una violencia política sin precedentes contra el feminismo".

Para entonces, el acto había dejado algunas comillas que fotografían todas las búsquedas de Podemos:

"Unidad en la diversidad: no demos combustible al fascismo y a los reaccionarios. La reacción borra los derechos de las mujeres. Si pudieran, quemarían en la hoguera a abolicionistas, regulacionistas o trans" (Victoria Rosell, delegada del Gobierno contra la Violencia de Género).

"El feminismo no es sectorial, es una hoja de ruta política y estamos pagando judicialmente, mediáticamente y en redes sociales hacer feminismo" (Angela Rodríguez Pam, secretaria de Estado de Igualdad).

"Necesitamos un 8-M combativo contra la extrema derecha, cada vez más articulada. Necesitamos la agenda del cuidado y la agenda ecosocial: somos el antídoto de la extrema derecha, no la antítesis. Para un 8-M combativo: imaginación, alegría y hechos" (Eugenia Rodríguez Palop, eurodiputada de Unidas Podemos).

"Que el 8-M sea un nuevo ciclo movilizador en nuestro país. Nos quieren compitiendo y nos van a encontrar juntas y con poderío" (Toni Morillas, directora del Instituto de las Mujeres).

"No más dilaciones, ni zancadillas. Quiero la ley trans en el Parlamento ya". (Boti García Rodrigo, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI).

"El feminismo es la mejor Marca España" (Clara Alonso, responsable de Igualdad de Izquierda Unida).


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