Pogacar amenaza con una larga tiranía desde su trono de hierro
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19 Julio 2021

Pogacar amenaza con una larga tiranía desde su trono de hierro

El corredor esloveno gana con una gran superioridad su segundo Tour, algo que nadie había logrado con 22 años.

Análisis Una sequía española inédita en el Tour en casi 40 años Opinión Forzados y esforzados

Suele contar Josean Fernández Matxin que dirigir a Tadej Pogacar es una gozada, porque dice que sí a cualquier cosa que le propongan. "Planteas antes de una etapa una táctica agresiva y no sólo le parece siempre bien, sino que a veces la quiere llevar un poco más allá, arriesgar más", cuenta el máximo mandatario del UAE. Eso fue lo que ocurrió en en el Col de Romme, todavía en la primera semana de este Tour, cuando el esloveno dejó la carrera vista para sentencia. Aquel día, la idea original era mantenerse más a la expectativa, gestionando la renta conseguida en la contrarreloj de Laval. Pero Pogacar detectó debilidad en algunos de sus rivales directos, así que decidió poner a tirar a sus compañeros de equipo para después, darle un rejonazo definitivo al Tour, atacando a 30 kilómetros de meta, con el Col de La Colombière todavía pendiente.


En cierta manera, el esloveno ha cambiado las reglas que habían imperado en el Tour en los últimos años. El ya bicampeón en París es la antítesis del ciclismo control con el que el Sky/Ineos gobernó la mejor carrera del mundo durante casi una década, de Wiggins a Bernal pasando por Froome y Thomas, y al que el Jumbo quiso dar continuidad para entronizar a Roglic, misión todavía pendiente. La inspiración genuina vuelve a comandar este deporte gracias a Pogacar, pero también a Van Aert y Van der Poel, otros de los grandes protagonistas de este Tour, y por supuesto de Evenepoel. Incluso Bernal, gran referente hoy del Ineos, escapa en cierta medida al patrón tradicional del conjunto británico.


El ciclismo, en fin, está cambiando, al ritmo que marcan los latidos del Tour, el corazón que mantiene vivo este deporte. Se impone una nueva generación, más precoz y más preparada que nunca, que dilapida la presunta madurez de sus mayores. La talentosa generación de 1989-90, la de Dumoulin, Sagan, Quintana, Bardet, Pinot y Aru parece ya parte del pasado y de ellos sólo Roglic aguanta el envite de los más jóvenes. Desde este domingo, Pogacar se erige como indiscutible líder de esa arrasadora nueva camada. Nadie en la historia había conseguido ganar dos Tours con menos de 23 años (tiene aún 22) y sólo Merckx, Hinault y Fignon habían logrado dos victorias seguidas en sus dos primeras participaciones en la carrera. Desde 1997 -y sin contar los años de Armstrong-, sólo Nibali en 2014 ganó un Tour con mayor diferencia sobre el segundo clasificado. Registros históricos que evidencian la magnitud de la irrupción de Pogacar en la élite del ciclismo mundial.

Una nueva dinastía


El alumbramiento de nuevos ídolos como él es básico para la supervivencia de un deporte como fenómeno de masas, pero entraña también riesgos. La superioridad exhibida por el talento esloveno ha provocado que la carrera quedara finiquitada tras la primera semana. Sí, fue seguramente la mejor primera semana de un Tour en los últimos tiempos -Alaphilippe, Van der Poel, Van Aert y los Bahrain contribuyeron a la causa-, pero dejó un escenario en el que la emoción quedó reducida a los triunfos parciales, al orden del podio y a si Cavendish superaba o no el fuera de control en las etapas de montaña, además del récord de Merckx. Poca cosa para mantener la atención del espectador ocasional.


El riesgo, en fin, es que Pogacar pueda dar continuidad a su supremacía durante los próximos años con una tiranía similar a la de estas semanas, en las que ha sumado tres etapas. El UAE, como es lógico, trabaja con ese objetivo. Este año, Matxin ha conseguido, contra todo pronóstico, que un grupo de individualistas como Formolo, Rui Costa, Hirschi y Majka conformen un bloque sólido y entregado a su líder, pero el director español busca perfiles más idóneos para arropar al esloveno en el futuro. Almeida, Bennett y Soler son algunos de los nombres que suenan en el bazar ciclista de cara a 2022, a expensas también de la evolución del prometedor Juan Ayuso.


Es decir, Pogacar correrá el próximo Tour con un año más de experiencia y con un equipo más potente. ¿Quién será capaz de poner en entredicho un tercer Tour del esloveno? Roglic, que tuvo que abandonar tras varias caídas, volverá a intentar su anhelada corona en París, pero la edad ya empieza a jugar en su contra. Su compañero Vingegaard, segundo ayer en el podio de los Campos Elíseos, pide paso y el Jumbo tendrá que manejar esa situación.

Carapaz, tercero este año, difícilmente crecerá ya al nivel que exige tal desafío. Bernal, por su parte, regresó en el Giro a su mejor nivel, pero sus molestias en la espalda persisten y así será difícil que pueda desafiar a Pogacar. Y Evenepoel sigue siendo una incógnita en una vuelta de tres semanas, pues el Giro de este año, tras nueve meses de baja por su caída en Lombardía, difícilmente puede servir de referencia.


Muchos aspirantes para un trono de hierro al que esloveno amenaza con atornillarse durante mucho tiempo, ya claro aspirante a sumarse al club de los pentacampeones. "Para mí el ciclismo es un juego", suele repetir él. Un juego en el que sólo él parece capaz de ganar.

Triplete de Van Aert para salvar a Merckx

Wout Van Aert culminó este domingo un triplete impensable en un Tour moderno, ganando al 'sprint' en los Campos Elíseos, después de haberlo hecho en la etapa de alta montaña con doble paso por Mont Ventoux y el contrarreloj del sábado en Saint Émilion. Un alarde de polivalencia por parte del campeón de Bélgica que impidió que Mark Cavendish sumara un quinto triunfo en este Tour y superara el récord de 34 victorias parciales de Eddy Merckx. Seguirán empatados. El británico, que confirmó su victoria en las clasificación de la regularidad, perdió la rueda de su lanzador, Michael Morkov, y sólo pudo ser tercero en París, por detrás de Van Aert y del también belga Jasper Philipsen.


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