¿Por qué el atletismo no engancha en Estados Unidos?
08:48
26 Julio 2022

¿Por qué el atletismo no engancha en Estados Unidos?

El Mundial de Eugene abre un debate en el país. Pese a las 33 medallas no se llenaron las gradas ni hubo buenos números en televisión. ''No se ha hecho lo suficiente'', denuncia Noah Lyles, campeón de los 200 metros.

En las pizarras de los 'food trucks' que están aparcados junto al Hayward Field de Eugene sólo hay tachones: el primer día del Mundial una hamburguesa costaba 18 dólares, luego 15, el pasado domingo ya 12. La organización del campeonato anunció que había bajado el precio de las entradas, de los 80 dólares iniciales a casi la mitad, con descuento especial para universitarios. Y toda, toda la mercadotecnia de Asics, patrocinador principal del evento, se puso de oferta el jueves, cuatro días antes del cierre, algo extremadamente inusual. Los actores involucrados en el Mundial esperaban que fuera un éxito mayor del que fue, de eso no hay duda.


En la primera edición en Estados Unidos, el estadio estuvo vacío durante la mayoría de sesiones matinales, no se llenó muchas tardes y el ambiente no fue tan electrizante como se esperaba. Eugene es una ciudad entregada al atletismo, con gente corriendo por todas partes, con hasta siete pistas de acceso público, pero es pequeña y, ante todo, universitaria, por lo que en julio está vacía. Michael Johnson, hoy comentarista de la BBC, fue el primero que se quejó de la falta de animación y de que, al acabar las pruebas, todos los aficionados corrieran hacia sus coches para esquivar el atasco de la autopista que lleva a Portland. Luego vinieron los atletas en activo.


"No voy a mentir: siento que no se ha hecho lo suficiente en este Mundial. Se tendría que haber invertido en más publicidad. Ha sido un gran evento, ha habido grandes victorias, récords, marcas, pero no ha estado bien organizado. La gente en la calle no habla de lo que ha ocurrido. Sólo he visto información de atletismo en la NBC", denunció Noah Lyles, campeón de los 200 metros, en referencia a la televisión que tiene los derechos de retransmisión. Una cadena históricamente entregada a los deportes olímpicos, con una notable inversión en cada evento... que está vez ofreció algunas sesiones de tarde en su plataforma de streaming, Peacock. La propia NBC se felicitó porque el primer domingo de competición, el domingo 17, acumuló 2,2 millones de espectadores, un cifra sólo vista en Juegos Olímpicos, pero lo cierto es que fue el tercer evento deportivo de ese día en número de televidentes por detrás del All-Star de la MLB y del British Open de golf.


"Un mercado complicado"

"Estados Unidos es un hueso duro de roer. Es un mercado abarrotado de entretenimiento, un mercado complicado. Tendríamos que habernos centrado más en la promoción de los atletas. Vamos a estudiarlo", explicó el presidente de la Federación Internacional de Atletismo, Sebastian Coe, que como Lyles aceptó que Eugene no era la mejor opción para impulsar el atletismo en Estados Unidos. "Hago notar cortésmente que no había muchas más opciones disponibles", desveló Coe, con esperanza de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Su organismo y la Federación Estadounidense de Atletismo, de hecho, han creado una iniciativa llamada 'Project USA' para intentar impulsar el deporte aquí.


El primer paso es grabar un documental tipo reality como el 'Drive to Survive' de la Fórmula 1: ya están en ello. El segundo es ayudar a un o dos atletas a romper las barreras del atletismo. En un artículo de esta semana en el USA Today se planteaban cómo podría hacerlo, por ejemplo, Sydney McLaughlin, campeona y plusmarquista mundial de los 400 metros vallas, y la respuesta era clara: más victorias, más carisma. Hoy en día, en Estados Unidos, la única figura conocida por aquellos no iniciados es Allyson Felix gracias a su extensísimo palmarés y a su guerra con Nike para defender a las atletas embarazadas. Pero ya se retira.


¿Alguien conseguirá alcanzar su éxito mediático en los próximos seis años? Es difícil de saber. Aunque potencial tienen de sobra. Estados Unidos terminó el Mundial con 13 oros, nueve platas y 11 bronces, es decir, con 33 medallas. No fue su mejor actuación de siempre -en 2005, 2007 y 2019 celebraron 14 oros-, pero sí la vez que más podios sumaron. Como únicos resbalones, el dominio de Jamaica en la velocidad femenina y la derrota del relevo 4x100 ante Canadá. En el resto de pruebas reinó la alegría, aunque no hubiera mucho público para acompañarlas, ni en el estadio ni ante la televisión.



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