¿Por qué Eric García es la gran esperanza?
23:28
1 Junio 2021

¿Por qué Eric García es la gran esperanza?

Albert Puig Alcaide, su primer entrenador en el club azulgrana, y Àlex Gómez, que lo tuvo en el Alevín C, descifran al central que jugará la Eurocopa.

Quizá haya quien se pregunté por qué Eric García. Por qué el Manchester City, cuando el central tenía sólo 16 años, le mostró una salida a La Masia para ofrecerle un proyecto de vida. Por qué el Barcelona no ha descansado hasta poder repatriarlo, hasta firmarle un contrato por cinco temporadas con una cláusula de 400 millones de euros. Por qué Pep Guardiola decía verlo como a un hijo. Y por qué Luis Enrique Martínez, seleccionador español, no dudó a la hora de alistarlo para la próxima Eurocopa. Eric García sólo tiene 20 años. Sólo ha jugado 35 partidos oficiales con el primer equipo citizen, apenas 12 esta última temporada al negarse a renovar su contrato. ¿Por qué Eric García?

«El porqué está en su cabeza». Y Àlex Gómez, que entrenó a Eric García en el Alevín C del Barça por donde pasaron Take Kubo o Ansu Fati [íntimo amigo de Eric, con quien tejió sueños y esperanzas], va más allá mientras echa la vista atrás: «Nunca lo vi levantar la voz. Mientras otros hablaban, se quejaban o mandaban a sus padres, él callaba. Y entrenaba. Y se esforzaba. Y se dejaba la piel».

Siendo el fútbol un deporte en el que hay quien intenta arrimarlo a la dictadura del éxito inmediato, el caso de Eric García es del todo paradigmático. No ha necesitado asentarse todavía en el fútbol de élite para que la confianza en sus posibilidades sea ciega entre quienes lo han tratado. O entre quienes han procurado asesorarse sobre qué tipo de futbolista, y de persona, es ese jovencito de sonrisa neutra y nulo apego al artificio. Tanto en las formas como en la estética, normalidad. Ese atributo cada vez menos común en la industria. No hubo más que ver la reposada alegría con la que los padres y la hermana de Eric asistían a la puesta de largo del central, que podrá por fin jugar un partido en el Camp Nou después de nueve años en la cantera azulgrana.

A Albert Puig Alcaide le ha quedado grabada su experiencia con Eric García. Fue su primer entrenador en el Barcelona, concretamente en la Escola, paso previo al ingreso definitivo en el fútbol formativo. Acostumbrado a educar talentos muchas veces salvajes, la experiencia con Eric fue de las que no se olvidan. «Si conoces a la familia entiendes por qué él es así. Es el prototipo de futbolista al que le coges mucho cariño».

"Un liderazgo ejemplar"

Eric fue capitán en todos los equipos de la cantera azulgrana por los que pasó. «Ejercía un liderazgo ejemplar. Hay gente que es ejemplar, pero también tímida. Pero no es el caso. Él es natural. Ni tímido, ni tampoco charlatán. Justo lo que esperas de un capitán. Muy serio cuando toca serlo. Inteligente. Maduro. Y nunca tuvo una salida de tono».

A Àlex Gómez, siempre que le tocaba viajar a algún torneo con su equipo alevín, en vez de perpetuar a los niños en el hotel, intentaba organizar visitas culturales. «Buscábamos algún museo, alguna iglesia... Imagine, muchas veces los niños de 12 años no aguantan concentrados más de diez minutos. Pero Eric era de los que nunca perdía la atención. Escuchaba y preguntaba. Siempre fue una esponja». Intereses que cohabitaban con su pasión por el fútbol. «Siempre que queríamos saber algún resultado del fin de semana, preguntábamos a Eric. Los sabía siempre todos», continúa Gómez.

Eric García, que durante su tiempo en La Masia destacaba por su físico, acabó quedándose en una altura de 1,82 metros. Es decir, lejos del prototipo de central tan reclamado en los últimos tiempos. «Pero es tan completo que lo suple con todo lo demás», interviene Puig. «Siempre lo supo corregir anticipando las jugadas en su cabeza, corriendo cuando tocaba correr, frenando para tirar el fuera de juego, sabiendo cuándo marcar de cerca y cuándo dar espacio al delantero».

A Eric García se le acostumbra a comparar con Gerard Piqué, uno de sus referentes. Ya sea por su demarcación en el campo, por su huida juvenil a Manchester y posterior retorno a casa, o incluso por ese dorsal número 3 que siempre le acompañó. «Pero es más por las aptitudes de juego que por el físico», interviene Puig, que abunda: «Hay en Eric cualidades que tuvo desde siempre, como la conducción, la visión de juego desde atrás, el seleccionar bien el primer pase, el saber cuándo filtrar o cuándo conducir... Entiende muy bien la salida limpia de balón. ¡Es que es muy listo!».

Y Àlex Gómez insiste en su letanía: «El éxito de Eric García no está en sus cualidades físicas. Está en su cabeza». No parece poco.


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