¿Por qué las mujeres eran más rápidas y más fuertes hace 35 años?
11:56
13 Julio 2022

¿Por qué las mujeres eran más rápidas y más fuertes hace 35 años?

Un estudio matemático, que puntúa las pruebas en base a las fórmulas del decatlón y el heptatlón, determina que el mejor Mundial fue Roma 1987, en la era del dopaje. Para los hombres fue Doha 2019

El decimoctavo Mundial de atletismo se inicia el viernes en un lugar mágico para este deporte, Eugene, donde tantas veces los estallidos de los 'trials' estadounidenses presagiaban lo mejor en los grandes campeonatos. Son ya cuatro décadas, exactamente 39 años, desde la primera edición, Helsinki'83. Cuarenta años de progreso en el deporte, avances técnicos, profesionalización, llegada de patrocinadores en masa, incorporación de nuevos países y cambios en el mundo que reconfiguraban también a las potencias deportivas, además de una mayor incorporación de la mujer. En ese tránsito, en cambio, algo no encaja. Si bien el mejor Mundial en categoría masculina por el valor de las marcas fue el último, Doha 2019, en mujeres la mejor cosecha se recogió hace 35 años. Después, jamás han sido más rápidas, más fuertes o han saltado más alto. ¿Es un retroceso? La respuesta puede estar en el dopaje.

De esa forma lo demuestra un estudio matemático, realizado por Juan Diego Lozano, actuario y especialista en estadística, además de profundo conocedor de la historia del atletismo, al aplicar las fórmulas de puntuación del decatlón (10 pruebas masculinas) y el heptalon (siete femeninas) a las mismas pruebas individuales en todos los Mundiales. Para ello, se ha puntuado no sólo a los vencedores o medallistas, sino a los ocho finalistas. Existen, pues, pruebas no valoradas, especialmente en el fondo, pero la muestra, por el protagonismo de sus especialidades, ofrece conclusiones relevantes.

KOSTADINOVA Y LOS RÉCORDS DE LOS 80

El Mundial disputado en el Foro Itálico, en 1987, obtiene la mayor puntuación global (66.712 puntos) en categoría femenina. Es la suma de todas las puntuaciones de sus finalistas. Por pruebas, es el primer Mundial en jabalina, longitud y peso, el segundo en 200 y 800, y el tercero en altura. En cambio, es en esta última prueba donde su vencedora, Stefka Kostadinova, logró el récord del mundo todavía vigente (2,09). Gracias a esa marca, la saltadora búlgara obtiene la segunda mejor puntuación individual de todos los Mundiales (1.359 puntos). La primera (1.381) también se consiguió en Roma, gracias a los 76,64 de Fatima Whitbread en jabalina.

Roma no fue un hecho aislado, sino el signo de una época. El segundo Mundial de las mujeres en puntuación fue el primero (Helsinki'83) y el cuarto, Tokio'91. El tercero es ya uno contemporáneo (Pekín 2015). Tres de los cuatro mejores pertenecen al pasado siglo y, concretamente, a los 80 e inicios de los 90, cuando el deporte de Estado del bloque comunista seguía en pie. Tokio'91 fue el último Mundial en el que compitió la URSS, el mismo agosto en que la 'Perestroika' culminaba de forma abrupta. Era, además, la era dorada del dopaje. En Roma ganó los 100 Ben Johnson, positivo y desposeído de sus medallas y marcas un año después, en los Juegos de Seúl, en paralelo a los récords de otro mundo dejados por Florence Griffith en 100 (10.49) y 200 (21.34).

El récord de Kostadoniva sobrevive junto a los de Griffith (1988) y Jarmila Katrochvilova (1.53.28 en 800 en 1983), Marita Koch (47.60 en 400 en 1985), Natalia Lisovskaya (22,63 en peso en 1987), Galina Chistiakova (7,52 en longitud en 1988), Gabriele Reinsch (76,80 en disco en 1988), el relevo de la URSS en 4x100 (3:57.17 en 1988) y Jackie Joyner-Kersee (7.291 puntos en heptalon en 1988). Menos ésta última y Griffith, todas pertenecen a atletas del Este. Una pesada herencia para la mujer en la pista.

EL PEOR PARA LOS HOMBRES

El contraste llega al comprobar que Roma'87, el mejor Mundial para las mujeres, ha sido el peor para los hombres (86.949), casi 4.000 puntos menos que Doha, aunque alguna de sus pruebas, como el 1.500 en el que el español José Luis González fue plata, esté entre las mejores, quinta. La realidad es que en la tabla de los récords masculinos no sobrevive ninguna marca de los 80. Doha 2019 suma 9.853 puntos, seguido de los dos inmediatamente anteriores, Londres 2017 y Pekín 2015. En Doha se corrió, según el estudio, el mejor 1.500 y se disputó el mejor peso.

A nivel individual, la mejor marca masculina son los 8,95 de Mike Powell en Tokio'91 (1.312 puntos), récord mundial vigente. En ese concurso, Carl Lewis saltó 8,91, puntuados con 1.301. En su mejor 100 en un Mundial, también en ese campeonato, corrió en 9.86, marca por la que suma 169 puntos menos que por su prestación en longitud.

«El estudio es eficaz para comparar las pruebas con respecto a sí mismas, pero la puntuación de una con respecto a otra puede llevar a conclusiones erróneas, porque las fórmulas que utiliza el reglamento priman unas pruebas sobre otras», afirma Lozano, que añade: «La puntuación de Lewis en longitud le llevaría a correr el 100 en 9.20 o 9.21, algo, hoy, imposible». Lo prueban los 1.202 puntos que suma Usain Bolt por sus 9.58 en Berlín 2009, por ahora el mejor jamás visto en un Mundial.


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