Premios Princesa de Asturias: el año del ''Podemos hacerlo''
20:00
28 Octubre 2022

Premios Princesa de Asturias: el año del ''Podemos hacerlo''

Los Reyes y la Princesa Doña Leonor entregan los galardones en una ceremonia marcada por la economía circular, la invasión de Ucrania y la amistad.

Juan Mayorga "Tenemos que planear los errores con ambición, caer desde lo alto" Adam Michnik "No hay razón por la que Rusia no pueda convertirse en una democracia" Linares y Pagés El flamenco, patrimonio universal

¿Para qué sirven los Premios Princesa de Asturias? Hay muchas respuestas posibles que no se excluyen entre sí: para reconocer el mérito científico, artístico y social, para dar visibilidad civil a los Reyes de España y a su heredera, la princesa Doña Leonor, para crear una red de amistades excelentes para con el Reino de España... Todo eso es cierto pero hay una dimensión menos obvia pero más interesante: el palmarés de cada edición y el contenido de los discursos en la ceremonia de entrega también fijan los temas de la conversación pública, año a año.

Ayer mismo se pudo comprobar ese valor en la gala de los Princesa de Asturias que se celebró en el Teatro Campoamor de Oviedo. El medioambiente, la fraternidad entre los pueblos, la manipulación, la resistencia contra el autoritarismo... Esos fueron los temas que eligieron los premiados en su discursos ante la Familia Real.

Adam Michnik.Adam Michnik.EFE

Durante toda la semana, Asturias acogió una sucesión de talleres, conferencias, diálogos íntimos o masivos y espectáculos protagonizados por los premiados, con culminación en el emocionante reencuentro sobre el escenario de la bailaora María Pagés y la cantaora Carmen Linares, las premiadas de este año en la categoría de las Artes. Pagés y Linares volvieron a cantar y bailar ayer en el Campoamor, una pequeña improvisación sobre versos de Juan Ramón que fueron el contrapunto en una ceremonia en la resonó una nítida llamada de alarma.

«Nos comportamos, y manejamos nuestra economía como si nuestros recursos nunca se agotaran. Cogemos algo del suelo, hacemos algo con ello y luego lo tiramos; cogemos, fabricamos, desperdiciamos: es una economía lineal. Es un sistema económico basado en la extracción, el desperdicio masivo y la contaminación, y por ende, en la destrucción. El daño nos rodea totalmente y ya no puede ser ignorado», dijo Ellen MacArthur, premio Princesa de Asturias de Cooperación y activista de la economía circular.

Juan Mayorga, a la llegada al Teatro Campoamor.Juan Mayorga, a la llegada al Teatro Campoamor.

Claro que su SOS incluyó un horizonte de esperanza: «¡Qué logro!», propuso MacArthur «Ser la generación que permitió que las futuras generaciones pudieran transmitir un planeta más saludable. Un planeta que tiene una economía próspera que crece en harmonía con la naturaleza, y no contra ella. Podemos hacerlo».

«México y España están unidos por lazos indisolubles» fue la frase que conmovió al público del Teatro Campoamor cuando tomó la palabra Eduardo Matos Moctezuma, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales. El arqueólogo mexicano empleó su discurso para sintetizar la historia de España y México desde el rigor científico y la madurez intelectual. Desde la guerra y la fraternidad, con todas sus contradicciones. «La historia nos muestra, a lo largo de los siglos, que toda guerra conlleva muerte, destrucción, desolación, imposición, injusticia y violencia. España lo ha vivido en carne propia. México también. Esto no se olvida, pero tampoco podemos anclarnos en el pasado y guardar rencores, sino mirar hacia adelante. En esto, México y España deben dirigirse hacia un futuro promisorio».

Adam Michnik, Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, también se refirió a España en su discurso. «España ha sido para muchos polacos un modelo a seguir. La experiencia española nos enseñó a enfrentarnos a la dictadura y a buscar un camino hacia la democracia a través del diálogo y el consenso. Había que conseguir que la fuerza de los argumentos reemplazara el argumento de la fuerza», dijo el periodista, fundador de Gazeta Wyborcza, el gran periódico de la transición a la democracia polaca.

Doña Leonor y Eduardo Matos Moctezuma.Doña Leonor y Eduardo Matos Moctezuma.EFE

Michnik trajo el recuerdo de la invasión de Ucrania y y habló de la tentación iliberal, que definió como «la práctica del desprecio expresado en el lenguaje de la izquierda y de la derecha totalitarias. Una agita banderas negras y la otra, rojas. Como escribió un poeta polaco, 'los fascistas a menudo cambian de camisa'. Lo que unos y otros tienen en común es el desprecio hacia lo más valioso de la tradición europea: la misericordia, la infancia, la tradición cristiana y la razón de los descendientes del Siglo de las Luces».

A esas alturas, todos los Princesa de Asturias ya habían recogido su premio: el arquitecto japonés Shigeru Ban, Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional, en nombr del Equipo Olímpico de Refugiados, Yann LeCun y Demis Hassabis, los pioneros de la Inteligencia Artificial que recibieron el Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica...

Ellen MacArthur.Ellen MacArthur.EFE

Junto a ellos, tuvo un papel destacado Juan Mayorga, que leyó el primer discurso de la tarde, el más emocional. El Premio Princesa de Asturias de las Letras eligió un tono más íntimo, más dirigido a narrar el asombro ante el descubrimiento del lenguaje y del teatro.Mayorga habló de sus hijos y de sus padres, habló de Doña Rosita la soltera y de las obras que le abrieron la curiosidad en la adolescencia... Para terminar en un elogio de la amistad.

«Entre todas las expresiones de la bella jerga teatral, mi favorita es 'compañía'», dijo Mayorga. «Un amigo cuyo afán es la historia de las palabras me ha dicho que 'compañía' nombraba, en su origen, a 'los que comparten el pan'. Los que escribimos teatro lo hacemos, desde luego, para compartir con otros. Para compartir un tiempo, un espacio, una vocación de examinar la vida y, cuando lo hay, un pan. Por eso, porque el teatro es compañía, son tantos los que hoy reciben conmigo este premio y lo agradecen a quienes nos lo otorgan».

Por el camino, Mayorga narró una casi autobiografía muy esencial, de alguna manera entroncada con el teatro barroco: «Tampoco el personaje que hoy pongo ante ustedes -para el que en esta ocasión no encontré otro intérprete dispuesto a representarlo-, tampoco él se siente seguro de no estar soñando. Después de verse acogido por gentes tan afectuosas como solo suele haber en los cuentos, ahora comparte escena con personas admirables en sus importantes empeños. Acercarse a ellas ya sería, sueño o no, un gran premio».


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