¿Qué hay detrás de la explosión de violencia en Querétaro?: ''No conviene descartar al crimen organizado''
13:10
8 Marzo 2022

¿Qué hay detrás de la explosión de violencia en Querétaro?: ''No conviene descartar al crimen organizado''

Varias personalidades del fútbol mexicano analizan para EL MUNDO las claves de los trágicos sucesos en La Corregidora.

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No resulta fácil encontrar aparcamiento en los alrededores de La Corregidora, aunque tampoco conviene asustarse, porque Querétaro suele presumir de su índice de delincuencia, uno de los más bajos de todo México. Situado en la zona sur de la ciudad, junto a la carretera que conduce al Distrito Federal, el estadio donde Emilio Butragueño cimentó su leyenda con cuatro goles a Dinamarca reúne a decenas de gorrillas, que controlan cada hueco para los vehículos, con vecinos de clase alta, instalados en lujosas urbanizaciones. Miles de aficionados, locales y visitantes, acuden cada fin de semana a disfrutar del clima festivo y cordial, con ese incesante diálogo entre Resistencia Albiazul, el grupo ultra del Querétaro FC, y los ocupantes de La Jaula, el espacio donde se aloja la hinchada rival. Esta viene a ser la norma, incluso cuando se recibe al Atlas de Guadalajara.

La rivalidad entre dos ciudades separadas por 350 km y seis horas de traqueteo en autobús no solía ir más allá. Ni siquiera las rencillas de 2007 habían logrado exacerbar los ánimos, ni alertar a las autoridades. De modo que el sábado, poco antes del pitido inicial, sólo se esperaba un partido de fútbol. Uno más en la novena jornada del Torneo Clausura de la Liga MX. Hoy, 72 horas después, tres hinchas se debaten entre la vida y la muerte. Y otra decena permanece en vigilancia intensiva en el Hospital General de Querétaro.

Todo estalló en La Corregidora con una violencia inaudita, hasta dejar a un país aturdido, sin respuestas ante escenas imposibles de digerir. «Es algo muy preocupante y claro que nos ha conmovido, porque es la primera vez que sucede a estos niveles. Jamás asistí a algo de semajante magnitud, ni como jugador, ni como entrenador», asegura José Guadalupe Cruz, uno de los hombres que mejor conoce el fútbol mexicano, con más de 200 partidos en los banquillos de siete equipos de la máxima categoría.

«Homicidio en grado de tentativa»

«No se trató de una simple agresión, sino de un delito de homicidio en grado de tentativa, dadas las armas que se empuñaron y la actitud de los agresores», añade a EL MUNDO este prestigioso técnico, que entrenó al Atlas entre julio de 2016 y enero de 2018. «Tampoco conviene menospreciar la tesis de que el crimen organizado se haya infiltrado en estas barras, con la idea de cobrarse venganzas o pleitos personales. Esta tesis me parece bastante plausible, dada la saña con la que se emplearon contra los aficionados que viajaron desde Guadalajara».

«Cuando lo vi, se me puso la carne de gallina, porque aún tengo amigos allí jugando», apunta a este diario Enrique López Fernández, Cadete, con tres años de experiencia en la Liga MX. El defensa madrileño, hoy sin equipo, fichó por el Querétaro en 2019 procedente del gran rival, el Atlético San Luis. «Era bastante conocido en ambas ciudades, pero cuando jugaba en La Corregidora jamás me recordaron mi pasado, ni tuvieron una mala palabra conmigo. Y eso que el ambiente es bastante caliente en el Clásico del Centro. Mucho más que en los partidos ante el Atlas», subraya Cadete, consciente de que lo sucedido el sábado «va más allá de los colores, porque hay gente que va a matar al rival».

La ciudad será la gran perjudicada por un grupo de personas con serios problemas.

'Cadete', ex jugador del Querétaro

Desde la distancia, el lateral zurdo ha visto desfilar por su cabeza unos incidentes análogos, sufridos durante un Clásico del Centro. «Me habían venido a visitar desde España y mi pareja asistía al partido desde la grada. Cuando se desencadenó la batalla, las familias situadas en las zonas cercanas a las barras también debieron huir hacia el césped. Intenté apaciguar los ánimos, pero fue muy duro, muy jodido», rememora Cadete sobre aquel Querétaro - San Luis. «Ahora, todo esto me da mucha pena, dado que pueden pagar justos por pecadores. La ciudad será la gran perjudicada por un grupo de personas con serios problemas», añade sobre la posibilidad de que su ex equipo sea apartado de forma definitiva de la competición.

Sin embargo, los consabidos intereses políticos y económicos, propios de todo negocio futbolístico, más bien hacen pensar en una severa multa económica y en un prolongado cierre del estadio. Esta es la tesis que maneja Marcos Arellano, editor del Diario de Querétaro, sin perder de vista en su foco la flagrante ausencia de medidas de seguridad. «En un partido así deberían esperarse al menos 500 policías de las fuerza pública, pero apenas acudieron 150. Además, los 300 miembros de la empresa privada no contaban con la preparación necesaria», abunda Arellano.

Un aficionado, en los aledaños de La Corregidora.Un aficionado, en los aledaños de La Corregidora.AP

Según sus comprobaciones, la empresa GES K9 contrató a varios empleados, sin formación previa, a cambio de 300 pesos (14 euros) por partido. Incluida una mujer que superaba los 60 años. La íntima relación de la directiva con Resistencia Albiazul, la barra más violenta, también ha quedado acreditada con la venta de entradas: «Les han llegado a facilitar más de un millar, para acceder al estadio sin registro». Su líder, Amilcar Godínez, llegó a ser identificado en varias ocasiones haciendo negocio con los boletos.

A imagen y semejanza del fútbol sudamericano, los grupos violentos irrumpieron en México a mediados de los 80. «Entonces, un directivo del Morelia advirtió del peligro, pero nadie quiso escucharle», rememora Cruz, partidario de «acabar de raíz» con esta lacra, merced a un «registro y control» de quien amenace la integridad del resto de aficionados. «Esto rebasó cualquier límite y ha llegado el momento de tomar medidas urgentes. Hay que prohibir la barras y no sólo las visitantes», concluye el preparador, indignado por las imágenes que mostraban a los efectivos de seguridad «abriendo las puertas» a miembros de Resistencia Albiazul y otras donde el personal contratado «no prestaba la menor atención» a lo sucedido.

La decisión, en este momento, depende casi en exclusiva de Mikel Arriola, presidente de la Liga MX, que el domingo visitó a los heridos en el hospital. En un fútbol tan politizado como el mexicano, su buena relación con Yon de Luisa, presidente de la Federación, puede resultar crucial para dar con una salida. De momento, Mauricio Kuri González, gobernador de Querétaro, ha querido mostrar su total repulsa y su inflexible hostigamiento contra las barras. "Me quiero dirigir a ti, criminal. [...] Voy a dar contigo, no mereces estar en las calles queretanas y no lo vas a estar más, tu sentencia legal y social va a ser del tamaño de tu cobardía y violencia [...]. Vamos a aplicar la ley, va a ser pronto y sin contemplaciones".


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