Quique Sánchez Flores: ''Quizá he sido mejor entrenador que padre''
21:06
23 Enero 2022

Quique Sánchez Flores: ''Quizá he sido mejor entrenador que padre''

El entrenador que ha resucitado al Getafe reflexiona sobre los jóvenes, la vida, la paternidad, el racismo y hasta la política.

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"La cultura del esfuerzo no es lo que impera", suelta Quique, zanjando la conversación previa a la entrevista, que gira alrededor de los jóvenes actuales. En la sala de prensa del Getafe, un miércoles por la mañana, hace fresco. Al entrenador (Madrid, 56 años, "casi 57", dice, y tiene razón) hay que esperarle un rato. "Está zen", cuenta una persona que trabaja con él, explicando que, a veces, hasta se peina para salir a entrenar. Cuando llega, impecablemente vestido, recién duchado y peinado, sonríe. Le gusta conversar. Sobre lo que haga falta. Incluso sobre fútbol. Pero estábamos en los chavales...

Está muy de moda cómo se relacionan los entrenadores con los jugadores ahora. Usted no aparenta 56 años, pero los tiene, así que... ¿cómo logra conectar con sus futbolistas, la mayoría veinteañeros?

Entendiendo que el mundo ha cambiado. Lo que significaba la autoridad hasta hace 20 años, ese respeto hacia nuestros abuelos, la imitación de nuestros padres, ya no está. Los tiempos han cambiado mucho. Las generaciones del Siglo XXI vienen con otra mentalidad, se les ha abierto un mundo de información brutal. No es culpa suya que no reconozcan la autoridad como lo hacíamos nosotros. Así que nos dirigimos a ellos sabiendo en qué mundo viven. Al final, lo importante es entender al oído que recibe la información que nosotros le damos. Tengo la ventaja de que tengo dos gemelos de 18 años, un chico de 21 y una chica de 22. Ellos me generan el feed-back suficiente para saber cómo piensan.

Las broncas, entendidas como eso, como buenas broncas, ¿se han acabado?

Nosotros, en nuestra época, percibíamos otro tipo de autoridad. Aquella autoridad de nuestros padres era muy de grito, de achuchón cuando lo hacías bien... Ese tipo de cosas que, pasado el tiempo, no pensamos que fuera siempre lo más correcto. Hemos pasado de regímenes muy autoritarios, no sólo en el deporte, también en otros ámbitos, a una sociedad mucho más flexible, igualitaria. Eso es una gran ventaja para todos.

¿Usted percibe que sus futbolistas le entienden?

Sí, sí lo percibo. Es más, yo percibo que los chicos jóvenes hoy, con menos, entienden más. Ellos manejan gran cantidad de información. Nosotros, hace 40 años, cuando nos hablaba un entrenador, no manejábamos ninguna información más. Nosotros veíamos un partido a la semana, a lo sumo dos, no teníamos acceso a los entrenamientos de otros equipos. Nuestros jugadores, hoy, están recibiendo un montón de información de su profesión, por tanto, explicándoles muy pocos conceptos, entienden muchas cosas.

¿Ellos saben quién es y quién fue Quique Sánchez Flores?

Probablemente no. Es una pregunta que me hice mucho durante la transición entre jugador y entrenador. Pero tampoco es muy importante. Uno aprende a desprenderse de su condición de ex futbolista. Para que uno de mis jugadores me hubiera visto a mí tendría que tener más de 35 años, y a esas edades hay muchos ya retirados. Lo que vale es lo que somos hoy.

Pero hay un tópico que dice que el que fue futbolista es más respetado en un vestuario.

Siempre hay espacio para todos. En una profesión hay muchas maneras de comenzar. No dependemos tanto de quiénes fuimos. Importa bien poco. Los que hemos sido jugadores, aunque ya no nos conozcan, tenemos la experiencia dentro. Eso te hace un poquito más sabio, más pillo, más listo...

Es decir, que usted con un vistazo al vestuario sabe quién está enfadado, quién no, quién salió la noche anterior...

Bueno... [se ríe]. Sí, algo de eso hay. Pero yo lo que creo es que el fútbol es un mundo de supervivientes. Llegar a la élite, filtrando categoría por categoría, es un camino durísimo. Así que cuando llegas a un vestuario de élite como es este, sabes que los chicos son listos. Por naturaleza, han sobrevivido a un mundo donde la pillería, el oportunismo, son importantes.

Más allá de los aspectos tácticos del equipo, ¿esta resurrección del Getafe es una nueva muestra de la importancia de la mente en el fútbol?

Tocar la mente es llegar al todo. Cuando uno es capaz de controlar la mente, enfocarse en el presente, positivizar las situaciones, está más cerca de poder alcanza estancias mejores, más positivas, de mejor productividad. Mira, yo soy muy seguidor de los jugadores, me interesa mucho el futbolista en tanto que persona. Porque la actitud de cada uno individualmente es el futuro de todos. Y esto sirve para las sociedades, para las grandes comunidades, para equipos de fútbol, da igual. Me interesa mucho cómo es el futbolista, cómo piensa, si se rebela ante la adversidad, si se enfada, si son ambiciosos, si en los momentos difíciles son capaces de generar una idea superior al resultado, porque el resultado no siempre te acompaña...

¿Y eso cómo lo consigue?

La experiencia de tantos años te lleva a ir variando. También te informas de cómo son antes de llegar. Las atenciones grupales están muy bien, pero el jugador entiende mejor el mensaje cuando la exigencia es individual. Dentro del grupo es muy fácil camuflarse, derivar la obligación a otro. Cuando coges al jugador individualmente y le dices 'yo lo que quiero de ti es esto', todo es mucho más claro.

¿En qué momento está Quique Sánchez Flores de su carrera como técnico?

Pues, como siempre, estoy listo, estoy preparado. No he dejado de investigar, de estudiar, de aprender, no me dejan de interesar los equipos, que no tienen que ser los más conocidos... Siempre voy en la estela de conseguir información, de mejorar la metodología, incorporar situaciones del juego a los entrenamientos. Que te mantenga vivo, ilusionado, que no bajen los niveles de pasión y que me tenga preparado para entrenar a cualquier equipo del mundo.

Pasión. Ese término va muy asociado a usted. Siempre se ha movido por ella.

No he dejado que la corriente de lo previsible, de lo que supuestamente debía hacer, me arrastrara. Esto es mi vida, sólo la voy a vivir una vez, y no voy a dejarme llevar por otras personas, por las recomendaciones de otros. Yo sé lo que quiero para mi vida, tengo la responsabilidad de tener cuatro hijos, sé la educación que les quiero dar, y voy tomando decisiones que para el gran público quizá son difíciles de entender. Por ejemplo, me decían: '¿cómo te vas de la élite después del Atlético de Madrid?' o '¿cómo se va de la élite cuando vienes de la Premier?'. Bueno, pues porque tengo otros objetivos en mi vida, que no son sólo el prestigio profesional. Y esos objetivos me dan diferentes espacios para mejorar como persona, me permiten darle una mejor educación a mis hijos, y eso para mí es fundamental.

¿Qué otras cosas ocupan a Quique, aparte del fútbol, partiendo de la base de que un puesto como el suyo absorbe mucho?

Sí, por supuesto que absorbe. Pero siempre me ha parecido muy vulgar ir por ahí diciendo las horas que trabajas. Tampoco he creído nunca que demostrar que trabajas mucho te haga mejor. Soy muy fan de las culturas europeas, que tienen muy acotadas las horas de trabajo, las de descanso y las de ocio. Pero sobre lo que me preguntabas. Me ocupan mucho tiempo mis hijos. Me los he ido llevando en una circunstancia personal un poco diferente al resto de hijos de padres separados. He tenido la suerte de que la madre de mis hijos quiso que fuéramos juntos, mis hijos y yo, a vivir esas experiencias en Inglaterra, en Dubai, Barcelona, Portugal, etc... Nosotros hemos creado un vínculo familiar muy intenso. Me ocupan mucho mis hijos, su educación, que sean personas respetadas y que respeten, me preocupa mucho estar con ellos el tiempo donde ellos me necesitan de verdad... Ahora empiezan a ser hombrecitos y mujercitas y necesitan a su padre, y eso es para mí una prioridad. A partir de ahí, tengo muchos hobbies...

Espere, espere, ahora vamos a los hobbies, pero... ¿es ahora mejor padre que hace 20 años?

Bueno, digamos que durante años, la parte de mi vida que le quitaba tiempo a mis hijos, que era el fútbol, fue tan intensa que casi no me dejaba tiempo para ellos. Ahora, sin haber perdido ni un gramo de la pasión por el fútbol, digamos que he sido capaz de encontrar el equilibrio.

¿Es mejor padre o entrenador?

Probablemente, mejor entrenador. Porque en los últimos 20 años le he dedicado muchas más horas a ejercer de entrenador que de padre. He aprendido más de entrenador que de padre.

Pero seguro que ambas experiencias le han ayudado con la otra parte. Es decir, ser padre le ha servido para entrenar y al revés.

Sí, claro. Al final mi experiencia con mis hijos a veces me ha servido en un vestuario, y al revés. De hecho, ahora que mis hijos son veinteañeros, muchas veces, al hablar con un jugador, le digo: 'te voy a decir lo que le diría a mi hijo en tal situación'. Tienen edades muy parecidas. Me gusta decirles la verdad, me gusta hacerles preguntas... A veces el jugador cree que el entrenador tiene todas las respuestas, y no, la mayoría de las veces las tienen ellos, pero para eso tienes que preguntarles.

JAVIER BARBANCHO

¿Quique se jubilará en un banquillo?

Pues mira, me encantaría hacer un Luis Aragonés. Se me encienden los ojitos cuando hablo de Luis, de Di Stéfano... Los echo mucho de menos dentro de esta profesión, he compartido mucho con ellos. Son gente que nunca se retiró del fútbol, y a mí me gustaría ser como ellos. El fútbol es mi vida, y mientras siga sintiendo pasión, me gustaría estar.

¿Qué piensa sobre la fama? A usted le llegó muy joven, no sólo por el fútbol, también por la familia de donde viene...

La fama y el éxito, que suelen ir unidos, los definió muy bien un columnista vuestro hace años, Paco Umbral. Él escribió algo así como "el éxito es la gloria masiva. Cuando desaparece el éxito desaparece la masa". El éxito es un estafador, un impostor. No puedes basar una vida, una educación, una familia, un futuro, en el éxito. Yo he tenido la suerte de nacer en una familia muy trabajadora, y eso sí es importante. La tía Lola murió con 72 años trabajando hasta el último día, enferma, mis primas, mis hermanos, mi madre ha estado cantando hasta los setenta y tantos. Somo una familia famosa, ok, pero muy trabajadora. El éxito no nos nubla la vista, porque también he vivido momentos muy difíciles de la saga.

He leído una entrevista suya de finales de los 80, era usted muy joven, donde reflexionaba con mucho sentido sobre qué supone ser gitano en un país como España. Hoy, tantos años después, ¿qué piensa de la situación de los gitanos en la sociedad de hoy en día?

Creo que ha cambiado mucho, y para bien. La sociedad ha avanzado, vamos hacia sociedades más igualitarias. No me gustan los extremos de ningún tipo. No me voy a meter en política, pero la aceptación es algo que está a la orden del día. No tenía mucho sentido que el hecho de haber nacido en una familia, en una región, en un barrio, en un país, esté condicionando el resto de tu vida. Y eso ha ocurrido hasta no hace mucho, pero creo que va desapareciendo. Hay gente buena, noble, sana en todos los sitios. Los gitanos han estado muy marcados, pero creo que ya no. Yo no sé si soy o no soy, pero muchos gitanos me paran por la calle, me dicen "primo" y a mí me encanta.

No quiere entrar en política, pero no le gustan los extremos. ¿Teme los extremos en la política de hoy en día?

Por falta de ideas, buscamos banderas, causas, y nos olvidamos del sentido común. Y eso me preocupa, porque es una desgracia. Antes teníamos una clase política, dirigentes valientes, que tomaban decisiones, que miraban por el país... En algún momento he admirado a la clase política. A la actual no la juzgo porque no me siento demasiado reconocido. Abanderar hoy determinados proyectos es el rincón donde esconder tanta falta de juicio y criterio para afrontar las grandes situaciones.

Habrá que hablar de fútbol. ¿Por qué se va a salvar el Getafe?

Porque somos tíos duros, porque hay un vestuario de hombres, porque estos tíos compiten y porque tienen ganas de poner al equipo donde merece. Todos sabemos que hay momentos en la vida donde las cosas se tuercen, por lo que sea, pero tengo claro que en el principio de temporada hubo mucha mala suerte. Hubo un intento bueno de hacer las cosas bien, pero por lo que sea no salió y el fútbol castiga muy duro.

Hay quien dice: "Quique Flores, con ese discurso tan bien construido, tan famoso, etc...! y llega y contra el Madrid mete 11 tíos bajo el larguero, como quien dice".

Todos los sistemas, todas las opciones que uno elija para jugar al fútbol, son válidos. Hemos entrado en un momento en el fútbol en que pensamos que en el dibujo está todo. Mira, un cotilleo: en los dibujos tácticos que damos para las televisiones, nunca damos el bueno, siempre va una pequeña trampa. Lo más importante es lo que ocurre después del dibujo. Cómo ocupar los espacios, cómo atacar, cómo defender, las transiciones... Todo admite miles de variantes. Había un entrenador que decía: 'En los entrenamientos yo coloco perfectamente a los jugadores, lo malo es que luego los cabrones se mueven'.


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