Rakitic, el inagotable rubio gitano, rey de Pino Montano, que vuelve a liderar al Sevilla
12:40
21 Diciembre 2021

Rakitic, el inagotable rubio gitano, rey de Pino Montano, que vuelve a liderar al Sevilla

El croata, que la pasada temporada dejó el Barça para regresar al equipo andaluz, se ha convertido en una pieza clave para Lopetegui. Está casado con una sevillana y le encanta gastronomía y la idiosincrasia de la ciudad: Feria, Semana Santa...

Lopetegui "Nos espera uno de los mejores Barcelona de hace mucho tiempo"

El gol es el tesoro, pero Ivan Rakitic comenzó a cavar mucho antes. Su vuelta al equipo Sevilla no era el plan de un jubilado centroeuropeo enrojecido por el sol y añusgado por el adobo. El croata (nacido en la localidad suiza de Möhlin, en 1988) ya adelantó en su presentación, en septiembre de hace un año, por qué había aterrizado, de nuevo, en el aeropuerto de San Pablo: «Vengo, sobre todo, para ayudar al equipo y al club a dar el siguiente paso». El siguiente paso, apenas tres palabras que, mecidas por el viento, acarician el césped y se cuelan en las peñas, se asoman por la grada del Sánchez-Pizjuán y remolonean en las oficinas de la ciudad deportiva. Tres palabras que invaden los salones, las tertulias y los bares. Tres palabras invisibles pero presentes. ¿Podría el Sevilla Fútbol Club ganar la Liga? ¿Podría dar el Sevilla ese siguiente paso?

«Que el Sevilla gane una Liga no tiene por qué ser una utopía», dijo Monchi hace un tiempo, en uno de esos arreones de orgullo que le caracterizan. Desde luego, por plantilla, por entrenador, por afición, por presupuesto, por competitividad, por regularidad, por estructura... que el Sevilla pugne con los de conjuntos de arriba debería ser algo más encarnado que un sueño. Aunque el club, por superstición, coquetería o prudencia, tiende a ser menos rotundo con el discurso. Por no marcar plazos o por no morir en las urgencias, se habla poco de ese elevado objetivo, aunque el aroma perdura en la estancia. Rakitic, que lleva al Sevilla bajo la piel pese a los años vividos en el Barcelona, también es cauteloso. «¿Que a qué aspira este equipo? A seguir disfrutando... aunque estamos muy contentos», dijo tras la victoria del pasado sábado frente al Atlético de Madrid. Un triunfo que les pone a los sevillistas segundos en la clasificación de Primera, a seis puntos del líder, el Real Madrid, y a falta de un partido: el que les espera esta noche en casa frente al Barça de Xavi Hernández.

El gol del centrocampista croata, un derechazo preciso desde casi 30 metros que se coló por la escuadra de la portería defendida por Oblak, es sólo un diamante engarzado en una joya opulenta. Su fútbol recuerda al de aquel veinteañero que, por apenas un millón y medio de euros, cambió la cuenca del Ruhr por la del Guadalquivir. Tras un retorno titubeante, el capitán vuelve a ser referente en la medular nervionense. Julen Lopetegui tiene fe en él. Tras la victoria, tuvo palabras generosas con su mediocentro, y también se apuntó cierto mérito en su tanto: «Le he dicho que le pegue a la escuadra y me ha hecho caso. Rakitic es un chico fantástico, un ejemplo para el resto de compañeros».

Menos defensa

Su cambio de rol en el equipo, con menos obligaciones defensivas, con más espacio en la vanguardia, su querencia al área, y con Papu Gómez de aliado en la construcción, hacen que su desempeño esté brillando aún más. Pese a la decepción en Champions y las fatigas en Copa, el equipo parece fiable, al menos en la Liga. Es el equipo menos goleado (12 goles, dos menos que el Athletic y tres menos que el Real Madrid) y ya tiene un colchón de ocho puntos con respecto al quinto clasificado para intentar garantizar su plaza en la Champions.

Angel FernandezAP

Rakitic ejerce de enlace entre la liviandad de su delantera y el hormigón del círculo hacia atrás. Es un médium. Dinamiza al equipo, evita la pachorra de la que a veces pecan los conjuntos de Lopetegui y da sentido al balón parado. El desencanto de Óscar, la intermitencia de Óliver Torres y la plaga de lesiones, que restringen mucho las alternativas ofensivas, convierten, ahora mismo, a Rakitic en insustituible. Juega por méritos propios. Tanto es así que ya ni descanso puede permitirse. En la Liga: 14 partidos, dos goles y una asistencia. En la Champions: cinco encuentros, dos tantos y un pase de gol. Aportaciones notables para un equipo que rompe registros propios. El actual plantel hispalense logra registros brillante. En 17 partidos, prácticamente iguala al Sevilla de la campaña 2006-2007, con Juande Ramos como entrenador. Ese año, el Sevilla era líder y había ganado 12 encuentros, uno menos que el grupo que ahora dirige Julen Lopetegui.

El croata es, además, uno de los futbolistas más queridos por la afición. Su inmersión en la cultura sevillana, de la mano de Raquel, su esposa, y su familia política, le ha hecho protagonista muchas veces. Con un costal en la cabeza o con sombrero cordobés, manzanilla en mano, recorriendo las casetas en la Feria o alabando el salmorejo de su suegra, el «rubio, gitano, rey de Pino Montano» tiene una vinculación con el club y la ciudad que va más allá de los tacos y la hierba. Ya sólo le queda el siguiente paso. Un deseo que ya trasciende lo anímico. Una esperanza callada y en blanco y rojo.


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