RRR, el delirio indio que arrasa en Netflix y que podría dar la sorpresa en los Oscar
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24 Agosto 2022

RRR, el delirio indio que arrasa en Netflix y que podría dar la sorpresa en los Oscar

La megaproducción ultrapatríotica india que se ha convertido en un fenómeno vivido por miles de espectadores en todo el mundo ya figura entre las favoritas al Oscar

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La India lleva dos décadas sin colar una película entre las nominadas al Oscar a la Mejor Película Internacional. De hecho, sólo han sido nominadas tres, y ninguna de ellas ganó. Y eso que hablamos del mayor productor cinematográfico del mundo.

No son películas demasiado exportables. Duran tres horas o más; las tramas suelen ser folletinescas; la estética, kitsch; el humor, sin ironía; apelan a un cierto conocimiento de la cultura pop local y a una radical suspensión de la incredulidad, además de contener delirantes números musicales, que a menudo culminan con traca final, como es el caso de RRR, siglas en inglés de Rise, Roar, Revolt (Alzamiento, Rugido, Revolución), donde el propio director de la película, S.S. Rajamouli, se apunta a bailar, junto a los protagonistas, en una última gran coreografía que homenajea a los grandes líderes revolucionarios con profusión de banderolas, tambores y bailarines.

RRR es un festival de patriotismo indio ambientado en los años 20 del siglo pasado. Encaja perfectamente en el modelo Bollywood que acabamos de describir, y la vez es muy distinta. Para empezar, no se rodó en lo que se conoce por Bollywood (la mayoritaria industria cinematográfica de Mumbai), sino en la región de Telangana, a unos 800 kilómetros de distancia, y en un idioma distinto al hindi, el télugu. Esto es Tollywood, que incluso precedió a Bollywood. Y luego está que, con sus 70 millones de euros de presupuesto,RRR pasa por ser la producción más cara de la historia del país, funciona como un tiro y además es bastante violenta.

El prólogo ya establece un pacto con el espectador: una pobre niña es vendida por un par de monedas a los malvados británicos, y cuando su madre trata de recuperarla, el jefe de los invasores arenga a sus soldados con que no hay que desperdiciar una bala con "basura marrón". Acto seguido, el abnegado soldado le abre la cabeza a la madre con un pedazo de tronco: Un leñazo en toda regla. A partir de ahí, la película no engaña a nadie, casi todo el mundo compra, y no hay marcha atrás.

RRR no sólo arrasó en la India y países aledaños, sino que se propagó por toda Asia, y plantó cara a Batman en la taquilla de Estados Unidos y Gran Bretaña, todo esto en marzo pasado. Al cabo de una semana, la productora ya había amortizado de sobras la colosal inversión. Luego se la apropió Netflix, donde se colocó, a lo largo de diez semanas, en el Top 10 de las películas más vistas, la única de habla no inglesa.

A España RRR llegó como de tapadillo, para acabar convertido en un eficaz ventilador contra la enésima ola de calor, y cada vez son menos los telespectadores que se preguntan qué es el "Desi Naach". Usted ya lo sabe, pero por si acaso diremos que es el primer gran número musical en el que los protagonistas de RRR, aparentemente dos enemigos condenados a quererse, o dos amigos destinados a enfrentarse, se miden los tirantes con profusión de sonrisas, todavía en pleno bromance.

Con estos números, musicales y los de la taquilla, no es de extrañar que ya haya críticos, como Clayton Davis de Variety, que ya se preguntan si RRR arrasará en los Oscar. La Academia del cine indio todavía no se ha pronunciado, y la película tiene un rival tan serio como The Kashmir Files, tres horas de testimonios de supervivientes de la masacre de Gawakadal (1990). Pero Davis apuesta por lo que considera "un monumento al cine de acción", y directores como James Gunn, Scott Derrickson o Joe Russo, aprueban la moción. No estamos en el mismo mundo de hace 20 años, cuando Lagaan (2001), una producción con cierta patina de qualité, se quedó sin estatuilla. Ahí las diferencias con el invasor se solucionaban con una partida de críquet.

Tras el triunfo de la surcoreana Parásitos en los Oscar 2019, y en un panorama dominado por los superhéroes, sería extraño que los académicos quedaran impasibles ante las ingrávidas y ralentizadas acrobacias de estos dos líderes revolucionarios que dejaron huella en la Historia del país. Aunque en realidad nunca llegaron a conocerse, cosa que tampoco importa demasiado ya que, como nos enseñó el Quentin Tarantino de las geniales Malditos bastardos y Érase una vez en Hollywood, pegarle patadas a la Historia forma parte del espectáculo.

Komaram Bheem se rebeló contra los británicos precisamente en la región de Telangana en los años 40, y Alluri Sitarama Raju, que hizo lo propio 20 años atrás en una región vecina. El primero, encarnado por N.T. Rama Rao Jr., un forzudo de pelo en pecho y nieto de otra estrella de Tollywood, empieza por enfrentarse a un tigre gigantesco, que prefigura a la manada de animales salvajes creada digitalmente con la que atacará a la guarnición británica. Raju, al que da vida un mostachudo Ram Taran Teja, entra en escena enfrentándose a una marabunta de unos 100.000 rebeldes, con la única ayuda de un vigoroso bastón. Si alguna vez llegamos a la conclusión de que la independencia de la India se logró a base de No Violencia y de lugareños pacíficamente tumbados en las vías del tren, los propios indios no parecen para nada interesados en recordarlo así. De hecho, Gandhi ni siquiera aparece en el amplio repaso a héroes nacionales del número final. A lo mejor incluso deberíamos empezar a preocuparnos.


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