Sandra Sánchez, la medalla que no se puede escapar: ''Lo sé''
06:20
5 Agosto 2021

Sandra Sánchez, la medalla que no se puede escapar: ''Lo sé''

La karateca, que lleva sin bajarse del podio desde enero de 2015, empezó a base de rabietas porque apuntaron a su hermano a kárate y a ella, a ballet.

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"¡Ooooondaaaaaaaa viiiiiiitaaaaaaal!" y Sandra Sánchez hacía el gesto de Son Goku junto a su hermano Paco, las piernas flexionadas, las muñecas juntas, los dedos en tensión, todo desde atrás hacia adelante como en un drive de tenis. La serie de dibujos animados Bola de Dragón era su preferida de niña en casa y tanto le marcó que viaja siempre con siete bolas en la maleta y tanto le marcó que es la mejor de la historia en algo parecido.

Sánchez compite en kata, la modalidad del kárate que evalúa los movimientos de este arte marcial, sin rivales, con jurado, y cuando decimos compite queremos decir que gana. Desde enero del 2015 -¡seis años y medio!- nunca ha bajado del podio, en ninguna competición, sea grande o pequeña, y eso le ha valido para ser número uno del ranking mundial en todo este tiempo, un hecho insólito. Este jueves (desde las 12.30 horas) debería llegar el culmen de su carrera. Nunca en la historia de los Juegos Olímpicos hubo una medalla más clara para España.

¿Sabe que todos los pronósticos cuentan con usted?

Bueno, lo sé. Yo he entrenado para volverme a casa con una medalla, sé que los resultados me han acompañado, sé que puedo estar ahí, pero no puedo dar nada por hecho. En mi deporte un pequeño desequilibrio te deja fuera, aunque seas la número uno del mundo. Así que debo centrarme en hacerlo bien y ya llegará la medalla.

Sánchez no para de reír, la alegría que siempre le ha empujado; sin ella, imposible. Su historia es una historia de la insistencia, una y otra vez, una y otra vez, desde que era muy niña. Cuando tenía cuatro años apuntaron a su hermano Paco a kárate y a ella, al ballet y ahí empezó su cruzada. "Yo iba cada día al gimnasio y pedía quedarme con mi hermano. Me pillaba unas rabietas... Al final mis padres, para que parase, me apuntaron pensando que me cansaría en unas semanas. Y mira...", recuerda Sánchez que tan pronto fue joven promesa como dejó de serlo. De adolescente recibió una beca para vivir en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Madrid, pero al mes decidió aparcarla para cuidar de su madre, enferma de cáncer, y aquello puso en peligro su carrera. En los despachos no lo entendieron, en los despachos consideraron que ya no valía.

Y cuando regresó, la ignoraron durante años y tuvo que buscar otro camino. "Después de una competición internacional en Dubai, me ofrecieron quedarme a trabajar en un club de allí [el Shabab Al-Ahli Dubai FC], compitiendo por todo el mundo, dando clase a los niños, con muy buenas condiciones y me cambió la vida", describe quien prácticamente desde aquel momento, cuando ya tenía 33 años, no ha vuelto a conocer la derrota. Con una dedicación plena en el kárate, ganó dos Europeos y su primera medalla en un Mundial y regresó a España ya con un nombre. Para entonces, otro momento de insistencia, ya había conseguido que Jesús del Moral fuera su entrenador, su aspiración desde joven, y ya había pulido una técnica que en su deporte parece insuperable.

¿Aunque compita en Japón y su mayor rival sea una japonesa, Kiyou Shimizu?

Lo que decidan los jueces no lo puedo controlar. Sólo puedo controlar mi estado físico, mi concentración, mi actuación. Debo centrarme en eso y dejar de lado factores externos.

Para ella, en realidad, es ahora o nunca. Por un lado, el kárate aparece en los Juegos Olímpicos como deferencia del Comité Olímpico Internacional (COI) hacia el país organizador, Japón, pero desaparecerá para los próximos Juegos de París 2024 y es improbable que regrese. Por el otro, Sánchez cumplirá el próximo septiembre 40 años y su retirada se antoja cercana. Hace unos meses la Federación Española la nombró seleccionadora para los equipos sub21, junior y cadete y su futuro parece dirigido ahí, a los banquillos.

"No sé cuándo lo dejaré, pero está claro que esto no es infinito. Me gustaría que fuese un momento bonito, también que pudiera ser con público, con gente. Luego estoy segura que me quedará mucho kárate que ofrecer", expone antes de su gran momento este jueves en el mítico Nippon Budokan de Tokio. Su medalla parece asegurada, la más clara de la historia de España, pero si en algún momento duda ya sabe de dónde puede sacar la fuerza: "¡Ooooondaaaaaaaa viiiiiiitaaaaaaal!".


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