Separatismo en Madrid: así  viví en Lavapiés la reclamación del ''derecho a decidir'' de Cataluña
21:48
21 Septiembre 2021

Separatismo en Madrid: así viví en Lavapiés la reclamación del ''derecho a decidir'' de Cataluña

La plataforma Madrileños por el Derecho a Decidir se reúne en el Teatro del Barrio para denunciar la ''represión'' del ''Estado fascista español''.

El separatismo existe en Madrid. Pero no tiene nada que ver con el "secesionismo madrileño" que la izquierda atribuye a Isabel Díaz Ayuso por sus políticas fiscales o por su estrategia de confrontación con el Gobierno de Pedro Sánchez. Yo lo he encontrado en el Teatro del Barrio, en Lavapiés, donde se ha celebrado una "mesa de diálogo" para reivindicar el "derecho a decidir" de Cataluña frente a la "represión" del Estado.

Los separatistas catalanes -pero capitalinos-, aglutinados en la organización Madrileños por el Derecho a Decidir, han escogido la semana en la que se levantan las restricciones para su reunión, aunque apenas han conseguido llenar una sala con aforo para un centenar de personas. Un éxito que da cuenta de que el procés no ha muerto, cuatro años después del referéndum ilegal de independencia.

Ahí están políticos como Oskar Matute, Bel Pozueta (EH Bildu) o Gerardo Pisarello (Unidas Podemos). Pero los espectadores son lo de menos en un acto en el que intervienen la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, y el miembro de la Junta Nacional de Òmnium Cultural, Ángel Castiñeira. Entre otros ponentes.

Y para moderar la parla, la nacionalista Mireille Tumba, que agradece a "todos, todas y todes" los asistentes su presencia antes de dar paso a Jordi Cuixart. El presidente de Òmnium Cultural, condenado por sedición, manda un "fraternal abrazo" telemático antes de arengar con un "ho tornarem a fer" (lo volveremos a hacer) a Charo, a quien cedo el asiento generosamente para que pueda ver la pantalla, tapada por los dos orondos indepes sentados en la fila ocho: "Graciès, maco".

Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural condenado por sedición, entra en escena para gozo de los presentes.

Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural condenado por sedición, entra en escena para gozo de los presentes. M.O.

Apenas transcurren diez minutos y ya he oído seis veces la palabra "represión". Pero eso -la "represión"- no es algo que preocupe a Paluzie, que avisa de que "hemos reforzado la legitimidad interna y externa del derecho a decidir" para la próxima vez "conseguirlo ejerciéndolo directamente, con preparación previa".

Poco aforo

La sala, insisto, cuenta con un aforo estimado de 100 asistentes, pero no está llena pese a la entrada libre y gratuita. A mi lado, una cincuentona -a la que hemos llamado Charo para preservar su anonimato- masculla algo sobre "desjudicializar la política", "poner fin a la represión" y otros mensajes del próces que parecen haber calado en la extrema izquierda madrileña.

Pero no es un tsunami democrático lo que percibe este cronista, sino un cenagal de lugares comunes que van del "derecho a decidir" a "las urnas contra las porras", pasando por el "franquismo" del Poder Judicial. Todo ello hace las delicias de dos oriundos de Vallecas que ocupan la fila 10.

Éstos miran sus pantallas ajenos a las consignas que de cuando en cuando se lanzan contra el "Estado fascista español". Sin embargo, es en un grupo de guasap adornado con ikurriñas donde se comprueba la temperatura de esta colección humana variopinta que el procés ha unido y que la Justicia española no podrá separar.

El periodista de EL ESPAÑOL, infiltrado en el acto organizado por Madrileños por el Derecho a Decidir.

El periodista de EL ESPAÑOL, infiltrado en el acto organizado por Madrileños por el Derecho a Decidir. M.O.

Mi look hace sospechar a algunos de los ahí congregados: unos pantalones negros ceñidos, una camisa de Scalpers y, sobre todo, una mascarilla de EL ESPAÑOL, obsequio del director, Pedro J. Ramírez, que a poco me priva del acceso al mítico teatrillo. Ahí se llevan más camisetas cortas de Euskal Herria Okupatu, por entendernos.

Miradas desafiantes

Continúo la cobertura sin problemas, obviando alguna mirada desafiante, cuando escucho a un jurista decir que el juicio a los sediciosos del procés fue una "farsa" que vulneró "todos los derechos fundamentales", mientras pide "persistencia en la persecución" de la independencia.

Por desgracia, no puedo quedarme hasta el final de la función, que son dos horas y se me está acabando la batería del Huawei, con el que voy tomando nota de cuanto se profiere. Además, creo que ya lo ha escuchado todo cuando Castiñeira, el de Òmnium, dice que "ho tornarem a fer millor" (lo volveremos a hacer mejor). Sudores fríos.

A la salida del teatro, en la castiza calle de Zurita (junto al Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid), lo último que recuerdo es a un par de señores convenciéndose entre sí de que el "españolismo" o el "nacionalismo español" son los problemas de los que "nadie habla" mientras se turnan el cigarrillo y una litrona.

Yo me voy a casa tranquilo. Si la sala que dejo atrás es todo lo que puede ofrecer el (mal)llamado "secesionismo madrileño", no hay de qué preocuparse.

1-O: Referéndum 1 de octubre Isabel Díaz Ayuso Nacionalismo Procés catalán

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