TicWatch Pro 3 Ultra: Mobvoi se lo toma muy en serio con su reloj inteligente
20:20
6 Febrero 2022

TicWatch Pro 3 Ultra: Mobvoi se lo toma muy en serio con su reloj inteligente

La marca rusa se saca de la manga un dispositivo perfectamente capaz de plantarle cara a los de Apple o Samsung

El mercado de relojes inteligentes es aún más bipartidista que el de móviles, con Apple y Samsung muy por encima de cualquier tercero que quiera asaltar los cielos. Sin embargo, propuestas como la de la compañía rusa Mobvoi, con su TicWatch Pro 3 Ultra, permiten creer en un sector con alternativas interesantes, una Liga en la que los Atlético, Sevilla o Real Sociedad puedan darle un susto a la omnipresencia de sus particulares Real Madrid y Barça.

Para conseguirlo, la empresa se apoya en el sistema operativo para smartwatches de Google, Android Wear, que une a un dispositivo que poco tiene que envidiar a sus rivales. TicWatch Pro 3 Ultra es, como poco, una alternativa y no hay muchos relojes que puedan decir esto. Su precio (299 euros la versión GPS y 359 el modelo 4G) podrá parecer elevado, aunque no exagerado.

Android Wear aporta con un catálogo interesante de aplicaciones y esferas, un control por gestos sencillo e intuitivo (por defecto, con acceso directo a su asistente, que algo aporta) y, sobre todo, cierta esperanza en lo que a actualizaciones y soporte se refiere.

En general, se trata de un reloj elegante y que consigue resolver muy bien el oxímoron visual que supone aunar un cuerpo clásico con una pantalla a todo color. Los materiales son, en general, bastante nobles y hasta el plástico -que, bien es cierto, luciría más si fuese un metal- parece de calidad. A pesar de su tamaño, el peso -unos 41 gramos- es perfecto: ni elevado, ni llega a parecer de juguete.

La pantalla es de 1,4 pulgadas, lo que da espacio para bastante información, que se presenta de forma más o menos ordenada en función de la esfera. Los dos botones (abren, respectivamente, el menú de aplicaciones y los modos de actividad deportiva) se sitúan a la derecha y el bisel, con sus pequeñas muescas, da otro toque que suma personalidad. La correa, de imitación de cuero en la unidad que probamos, varía en función del modelo y, en cualquier caso, se puede sustituir fácilmente.

Con todo, su aspecto es de reloj inteligente que trata de buscar su propio camino. Ni bebe demasiado de otros modelos ni parece especialmente preocupado en pasar por un reloj clásico, pero, al mismo tiempo, no rompe con los cánones esperados de circunferencia, caballo y rey.

La resolución de la pantalla tiene poco que envidiar a la de un teléfono y destaca especialmente en las esferas más modernas (las que imitan un reloj tradicional sólo dan el pego de lejos) o al mostrar información de alguna de las aplicaciones. También es destacable que no hace falta, ni mucho menos, poner en riesgo la batería con un brillo exagerado para ver la hora con nitidez a pleno sol. El aspecto táctil está bien resuelto y responde perfectamente a los comandos introducidos a golpe de dedo.

En este sentido, otro de los aciertos del TicWatch Pro 3 Ultra es su 'doble' pantalla. No es que sea plegable -no demos ideas, que cosas más raras se han visto-, sino que además de su panel AMOLED a todo color monta otra pantalla FSTN por encima de ésta. Esto permite que el reloj muestre información sin necesidad de encender el panel principal (es decir, con un consumo mínimo de batería) que se ve como si se tratase de una calculadora. Además, tiene retroiluminación -de color personalizable- que le da otro toque de personalidad.

La batería, gracias en parte a esta pantalla por partida doble, consigue una autonomía muy considerable, con dos días de uso fáciles, hasta tres con cierta moderación y la posibilidad de llegar a un cuarto si se limita la medición de actividades deportivas y el tiempo que se emplea la pantalla. En modo esencial (como si fuese un Casio de toda la vida, vaya) llega a los 45 días.

La contra es la ausencia de carga rápida que salve a quien se olvide de reponer la batería por la noche. La base, por cierto, no cubre toda la parte trasera del reloj y utiliza, como suele ocurrir, su propio conector que convendrá no perder.

Todo esto, claro, depende del uso que se le dé. Y puede ser mucho. Tendrá cuerpo clásico, pero las entrañas son de producto enfocado al deporte o, por lo menos, a la monitorización: sensor de ritmo cardíaco (capaz de detectar latidos irregulares y variabilidad), medidor de oxígeno en sangre, contador de pasos (en realidad, el trabajo conjunto del sensor de movimiento, el acelerómetro y el giroscopio), barómetro, evaluación de fatiga o seguimiento del sueño.

Tiene 100 modos de entrenamiento y se puede utilizar para nadar o prácticamente cualquier deporte. En general, la medición es correcta, aunque no tanto como en un dispositivo 100% deportivo. Las aplicaciones de Mobvoi complementan bastante, como es lógico, lo que hace el reloj, aunque visualmente deja algo que desear y requieren crear una cuenta adicional. Entre lo que ofrece Google con Wear OS y lo que aporta el fabricante, se cubren las necesidades -con algo de redundancia- sin problemas.

A la hora de hacer ejercicio ayuda de nuevo su cuerpo. Por un lado, no resulta molesto gracias a su peso; por otro, es capaz de resistir las sesiones sin que debamos temer por su integridad en caso de caídas, balonazos o pequeños golpes. Eso sí, también es lo suficientemente voluminoso como para que en cualquier deporte, de contacto o no, sea visto con malos ojos por el rival y termine en el banquillo.

Con todo, el TicWatch Pro 3 Ultra, especialmente en la versión 4G/LTE, convencerá a quienes quieran un dispositivo conectado para hacer deporte y se encuentren en un entorno Android o rechacen la propuesta visual que suele acompañar a los relojes inteligentes. Una tercera vía por la que merece la pena apostar, al menos para quien esté dispuesto a lanzar un envite de 300 euros.


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