Torra retrata a Sánchez en su libro como caudillo del españolismo: ''Su resistencia no tiene alma''
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30 Marzo 2021

Torra retrata a Sánchez en su libro como caudillo del españolismo: ''Su resistencia no tiene alma''

El ex 'president', que admite que necesitó asistencia psiquiátrica durante la pandemia, acusa a Sánchez de defender ''la España de siempre''.

"Febrero comenzaba con 'diálogo'. Es decir, con engaño. Pedro Sánchez jamás ha querido negociar el derecho a la autodeterminación de los catalanes ni la amnistía de los presos políticos".

Quim Torra acaba de publicar el dietario (Les hores greus, Símbol Editors 2021) de su confinamiento. Enfermo de coronavirus, se encerró durante más de un mes en su residencia oficial de president al poco de comenzar la pandemia. Unas páginas en las que anidan las filias y fobias del mandatario separatista, que carga duramente contra el "Estado opresor" español.

Especialmente negativo es el retrato que traza del presidente del Gobierno, al que presenta como un exacerbado nacionalista español: "Pedro Sánchez anunció la alarma en medio de una arenga patriotera que se movía entre el carlismo del siglo XIX y el felipismo del siglo XX".

Según Torra, Sánchez aprovechó el estado de alarma para imponer una "centralización de las competencias". "Nada nuevo, la España de siempre", le reprocha, mientras lo acusa de implantar "un 155 sanitario" y de limitarse a enviarle "no sé cuantas propuestas, cada una más autonomista que la otra".

También le afea que no contestase a sus mensajes cuando le pedía más contundencia en la lucha contra la pandemia: "No puedo compartir este silencio, esta inacción que nos aboca al deastre. No sé que presiones debe tener él; las mías las aguanto yo. Pero una vida es una vida".

Si en el plano político dibuja al presidente del Gobierno como una suerte de caudillo del españolismo, en el plano personal no le trata mejor: "Es capaz de todo, de decir una cosa y la contraria, de pactar con quien sea para mantenerse en el poder".

"Se autocalifica como resistente. Y lo es. Pero es una resistencia fría, sin alma, metálica, como un autómata. Avanzar, sobrevivir un día más en el poder, aunque no sepa para qué, ni para qué, ni hace dónde", escribe.

Nada ha decepcionado tanto a Torra -confiesa él mismo- como las "izquierdas españolas". Si la gestión hubiera sido del PP, el resultado habría resultado "el mismo". Recrimina a Sánchez haber convertido sus remedios en un… "¡festival militar!": "Han militarizado la pandemia con esas esperpénticas ruedas de prensa junto a miembros del Ejército. Han hecho de una lucha científica una lucha política por la unidad de la patria. Es patético. Y muy triste".

Torra, el "hamletiano"

El origen de la narración se remonta al 15 de marzo de 2020, cuando el Gobierno confinó el país con motivo de la pandemia del coronavirus. A partir de ahí, el autor relata sus vivencias durante mes y medio confinado en la residencia oficial de la Generalitat.

Las páginas acogen un análisis político del país marcado por la obsesión identitaria y un autorretrato indulgente de un hombre cada vez más destrozado psicológicamente por los estragos del coronavirus.

Torra narra días duros. Mentalmente muy duros. Se le aceleraban las pulsaciones por la noche. Le costaba conciliar el sueño. Las secuelas de la Covid le dejaban adormilado cuando quería trabajar. Llegó a recibir -según cuenta en su diario- a un psiquiatra, con el que compartió los sentimientos más duros que le granjeaba la gestión de la pandemia y el cual le recetó medicación.

Torra, en estas páginas, anuncia el fin del autonomismo: "Esta crisis ha desnudado la autonomía catalana. Es insostenible. O somos independentistas o la nación no sobrevivirá. Las instituciones, heridas de muerte, dejan ver el cartón piedra que las envolvía".

Las disyuntivas tienen gran importancia en su relato. Torra afronta la política en un sentido hamletiano: "Y para ser, necesitamos todos los recursos y toda la soberanía. Si no, sencillamente, no somos".

Sólo contra todos

Otra de las figuras más denostadas por Torra en su dietario es el exministro de Sanidad, Salvador Illa. Le acusa de ser el causante de las peores escenas vividas en la pandemia en Cataluña y de haber centralizado en el Ministerio "el material sanitario". 

"Tenemos los hospitales y residencias desabastecidos, enviamos a los sanitarios al infierno sin material de prevención, lanzando un SOS cada minuto", cuenta de forma dramática, responsabilizando a Illa.

En las más de 300 páginas del libro, regadas de una epicidad impostada hasta la parodia, Torra se retrata a sí mismo como un político comprometido con la independencia de Cataluña, con la salud de los catalanes y firme ante los desmanes del "Estado opresor español": "No estaba dispuesto a permitir la hecatombe".

Y es que el inhabilitado Torra se describe como un dirigente desesperado con la actitud del resto de dirigentes. "¡Qué ruina de políticos", llega a exclamar en un momento del libro en el que analiza una sesión del Congreso en la que intervienen "los líderes del PP, Vox y Sánchez".

En su lucha dice estar solo contra todos. Ni siquiera le acompaña Iñigo Urkullu. "Al presidente Urkullu, que compartía la misma indignación que yo, le le planteé hacer un frente común... Prefirió no cerrar ningún compromiso".  

Críticas a ERC

Torra carga duramente también contra ERC y asegura que reclamó a algunos de sus consejeros que hicieran "callar" a Gabriel Rufián tras uno de sus tuits incendiarios. Pero lo hace especialmente contra su entonces vicepresidente en la Generalitat, Pere Aragonès ("me decepciona, en todas las reuniones tiene siempre un papel pasivo, ausente") y contra Alba Vergés, consejera de Salud.

"No estaba preparado para la crueldad de la política catalana", dice en otro momento. Y remata: "Pensaba que íbamos a hacer la independencia y no la guerra entre nosotros". 

Por último, en su dietario, Torra desvela las dobleces de la coalición de gobierno formada con Esquerra Republicana. Irónico y cansado, lamenta las reuniones de Junts per Catalunya… y confiesa sus ausencias: "Sinceramente, no presto atención y despacho una serie de temas pendientes". En otra ocasión… "Me la salto y hago media hora de clase intensiva de inglés".

Torra no ha disfrutado del gobierno en coalición. Es una fórmula que, en cuanto se suscribe, "está destinada a desaparecer": "Todo espacio de poder que no ocupa el partido propio tiende a ser ocupado por su contrincante-socio. La coalición es una lucha diaria sin descanso por desplazarse mutuamente. Todo es batalla como si no hubiera un mañana. Es un poco ridículo. La reunión de JxCat me deprime".

La ausencia de autocrítica viene acompañada del llanto. El lamento de un político compungido, roto por la muerte de tanta gente y que apela a "Dios" como vía de consuelo.


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