Un bochorno en el Camp Nou a cambio de tres millones de euros
23:18
15 Abril 2022

Un bochorno en el Camp Nou a cambio de tres millones de euros

La afición alemana ocupó el Camp Nou después de que el Barça, que ingresó tres millones, perdiera el control de 34.440 entradas. Funcionó la reventa, pero el club no evitó que los tickets se suministraran por todo tipo de canales

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Dos hinchas del Eintracht, recién salidos del baño, con sus camisetas blancas repletas de lamparones y con serias dificultades para sostenerse en pie, pararon al periodista a la salida de uno de los baños de la zona de prensa. Ambos se sacaron del bolsillo entradas VIP, localidades premium que vende el Barcelona en su página web.

«Buscamos los palcos. Mire, tenemos las entradas. Nos dijeron que con esto teníamos derecho a todo. Y necesitamos comer y beber cuanto antes».

No fue más que otra de las escenas surrealistas vividas el pasado jueves en el Camp Nou durante la eliminación del Barça a manos del Eintracht en los cuartos de final de la Europa League. Acudieron 79.468 espectadores al estadio. Según fuentes del club azulgrana, buena parte de las 34.440 entradas puestas a la venta fueron a parar a aficionados alemanes. Una cifra que queda a años luz de las algo más de 5.000 localidades cedidas por el Barcelona al Eintracht, que es lo que marca la normativa de la UEFA. Además, y según aseguró Joan Laporta en TV3, una parte de los 37.746 carnets de abonados registrados en el estadio también fueron utilizados por seguidores del Eintracht. La UEFA, por otro lado, se reservó un paquete de 2.425 invitaciones.

Seguridad

El episodio, insólito en la historia del Barcelona, llevó a que los socios azulgrana que acudieron al campo sufrieran por su integridad al estar los hinchas del Eintracht repartidos por todo el campo, no en la zona de seguridad que exige el ente europeo para la afición rival. Se encendieron bengalas en la tercera gradería, se lanzaron latas de cerveza y hubo constantes conatos de pelea ante una seguridad del todo desbordada.

En este Barcelona sin director general y donde Joan Laporta ha tomado el control total a partir de una figura que no está registrada en los estatutos, la de «presidente ejecutivo», está por ver quiénes serán los que asuman con la responsabilidad de lo ocurrido. La cúpula azulgrana, en cualquier caso, pone el foco en la reventa de las localidades y niega que el club haya vendido «directamente» entradas a la afición alemana. Sin embargo, aún no puede explicar cómo pudo perder esta vez el control tanto del grueso de las entradas como de esos 26.000 abonos liberados por los socios desde el principio de la temporada y que la entidad pone a la venta en cada partido.

Además, y según el Barcelona, otras 2.600 localidades fueron liberadas esta vez por los socios después de que la directiva hiciera un llamamiento a sus abonados. Estos las cedieron a coste cero al club, que luego pudo comercializarlas. La entidad azulgrana cumplió así con el objetivo económico de la noche, recaudar alrededor de tres millones de euros, cifra que solía alcanzar en los encuentros de Champions antes de la pandemia.

«El Barça, en la situación económica en la que está, tiene que vender entradas. Aunque esos tres millones son difíciles de digerir», asumió Maria Elena Fort, vicepresidenta económica azulgrana a la Cadena Ser. «Lamentamos profundamente lo que sufrieron nuestros socios. Sentimos vergüenza por lo que pasó», incidió la dirigente. Y Laporta puntualizó: «El club no es culpable».

Bloqueo ineficaz

Los mecanismos de control para impedir que la afición rival acceda a las localidades, eso sí, se han demostrado ineficaces. El Barcelona asegura que había dado órdenes para que las entradas puestas a la venta no pudieran ser adquiridas desde Alemania mediante el bloqueo de la IP o de las tarjetas de crédito germanas. Entonces, no había más que hacer la compra con una tarjeta de crédito de otro país.

Aunque los canales para hacerse con esos tickets fueron múltiples. Desde touroperadores oficiales que ofrecen experiencias con viaje y alojamiento, hasta las clásicas páginas web de reventa de entradas de grandes espectáculos, capaces de sortear la teórica imposibilidad de comprar paquetes de más de cuatro localidades, que es el límite puesto por el club.

La primera medida tomada por Laporta y sus directivos ha sido la de tratar de implementar un sistema de entradas nominativas para las competiciones europeas, lo que obligará a los asistentes a acudir al campo con varias horas de antelación.

En cualquier caso, cambiar ahora la salvaje comercialización que aparta cada vez más a los aficionados locales del Camp Nou no parece ya viable.


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