Un Clásico para marcar territorio
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14 Febrero 2021

Un Clásico para marcar territorio

El Madrid de Laso y el nuevo Barça retoman su rivalidad copera en una final llena de cuentas pendientes

Cinco meses y dos olas de coronavirus después, Real Madrid y Barcelona volverán a jugarse un título. Será en la final de la Copa del Rey, el torneo fetiche del Madrid en la «era Laso», pero también el torneo en el que el Barça ha sumado sus dos últimos títulos importantes y en ambas ocasiones enfrente estaban los blancos. El Clásico más reciente con un título en juego fue el 13 de septiembre de 2020. Era la Supercopa de España y la ganaron los blancos (72-67). La Copa de la pandemia servirá para que el Real Madrid amplíe distancias (28 títulos) o el Barça las recorte (25), y marcará tendencia para lo que resta de temporada.

El Barça de Jasikevicius necesita un título que consolide el nuevo proyecto azulgrana. El técnico es el gran referente del grupo por encima de la importancia que tengan Niko Mirotic y Calathes en la pista. Extirpado Thomas Heurtel de la plantilla todo el mundo tiene muy claros sus roles en el equipo. A los dos mencionados hay que sumar a Cory Higgins como pilar. El ahijado de Michael Jordan es igual de decisivo en los dos lados de la pista, como se ha encargado de demostrar en los partidos ante Unicaja y Baskonia. Los dos duelos del Barça camino de la final han confirmado la tendencia con la que llegaba el equipo al torneo. Remontó 20 puntos ante el Unicaja y asfixió al Baskonia con una defensa de libro. Directivos y entrenadores ausentes en la Copa han dado como favorito al Barça, que en su última visita el 27 de diciembre a Madrid se impuso por 82-87. Fue el mejor partido de Mirotic ante sus ex. El ala-pívot de origen montenegrino todavía no sabe lo que es ganar un título con el Barça en la temporada y media que lleva de azulgrana. Ganó dos Copas del Rey con el Madrid.

El equipo de Laso apareció con rotundidad en el torneo. Se midió al rival que nadie quería, el Valencia, y apenas ofreció resistencia. Todo lo contrario que el Lenovo Tenerife. No fueron 20 los puntos que tuvo que remontar el Madrid, «sólo» 18, pero el trabajo atrás fue la clave para citarse con los azulgrana en un nuevo Clásico. En la temporada más difícil el equipo de Laso vuelve a estar donde siempre en los últimos años. La Copa del Rey se ha convertido en la competición fetiche para los blancos en esta etapa. En el vestuario se recuerda el título ganado en 2012 en el Palau Sant Jordi como el lugar en que empezó todo. El Real Madrid afrontará su octava final de Copa seguida en busca del que sería el séptimo título copero de la era Laso. En los seis anteriores hubo cinco MVP’s diferentes: Llull, Mirotic, Rudy, Ayón y Campazzo. Y todo apunta que en caso de título habría un sexto jugador diferente. Deck ha brillado en los dos primeros partidos, pero el trabajo colectivo se ha convertido en la seña de identidad del grupo tras la salida del Facu y la lesión de Anthony Randolph.

Los dos precedentes más recientes en el torneo acabaron con victoria azulgrana en sendas finales marcadas por la polémica y que coronaron al defenestrado Heurtel como MVP. Hace tres años, en Las Palmas de Gran Canaria, el Madrid protestó por una falta no señalada de Claver a Taylor en un palmeo. Aquello fue poco menos que una anécdota con lo que se vivió en 2019 en Madrid. El caos se adueñó del partido en los últimos segundos. Un tapón de Randolph a Tomic que los árbitros señalaron como ilegal después de consultar el «VAR» generó una crisis mayúscula entre el Madrid y la ACB. Hoy, un nuevo capítulo del Clásico.


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