Una asociación feminista documenta ''efectos secundarios graves'' en la medicina para niños trans
03:12
5 Septiembre 2022

Una asociación feminista documenta ''efectos secundarios graves'' en la medicina para niños trans

Con la nueva ley del Gobierno, España permite iniciar el cambio de género a los menores sin el 'ok' de un profesional sanitario.

El Congreso de los Diputados inicia este septiembre el nuevo curso político con varios proyectos pendientes como la Ley TRANS, que se aprobó en el Consejo de Ministros el pasado 27 de junio.

La ley es puntera en la defensa de derechos del colectivo LGTBI, pero no está exenta de polémica. Y es que permite la hormonación de cambio de género en menores de edad sin el análisis previo de un clínico (médico o psiquiatra).

Finlandia, Suecia y Reino Unido, pioneras en la implantación de terapias hormonales en menores de edad, ya están dando marcha atrás en este aspecto que, ahora, suma una nueva señal de alarma. Varios estudios científicos han empezado a denunciar los efectos perjudiciales para la salud de este tipo de fármacos.

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Según un informe elaborado por Lesbias United, una organización de lesbianas con sede en Estados Unidos, los medicamentos que bloquean el desarrollo de la pubertad a menores con disforia de género afectan negativamente a sus fisionomías.

Concretamente, repercuten en problemas ligados "al esqueleto, el sistema cardiovascular, la tiroides, el cerebro, los genitales, el sistema reproductivo, el sistema digestivo, tracto urinario, músculos, ojos y sistema inmunológico". Además, "pueden ser perjudiciales para la salud mental y aumentar el riesgo de suicidio".

Infografía realizada a partir de los 300 estudios científicos.

Infografía realizada a partir de los 300 estudios científicos. E.E

Las conclusiones se han elaborado tras recoger el análisis de 300 fuentes relacionadas con los bloqueadores de la pubertad. Ahora, la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres lo ha traducido al español, poniendo de relevancia el riesgo significativo de estos fármacos y sus "efectos nocivos y potencialmente irreversibles".

Las asociaciones que defienden el uso de bloqueadores en menores de edad argumentan que se trata de que el joven con disforia no viva el proceso de ver cómo su cuerpo evoluciona hacia un género con el que no se identifica. Durante la pubertad es cuando las hormonas tienen mayor presencia y, para muchos de ellos, supone un trauma.

El problema, según estos estudios científicos revisados por pares, es que en muchos casos los menores toman bloqueadores como si fueran un botón de pausa, y no es así.

FDA

Según los estudios de casos y los ensayos clínicos recogidos por Lesbians United, estos fármacos afectan "negativamente" en los menores. Se observa una perdida de densidad mineral ósea, aumento de riesgo de osteoporosis, posibilidad de que disminuya el coeficiente intelectual y otros déficits conminativos.

Además, se vinculan con el aumento del riesgo de depresión y de pensamientos suicidas y el retraso en el desarrollo sexual y reproductivo.

El estudio recoge casos concretos de fármacos que se usan para suprimir la pubertad como son los agonistas de la GnRH (hormona liberadora de la gonadotropina).

Este tipo de bloqueadores se han recetado en adolescentes con diagnóstico de disforia de género desde 1998, pero también a delincuentes a los que se les realiza una castración química.

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Hasta junio de 2022, la FDA (la agencia que regula medicamentos en Estados Unidos) ha recibido más de 60.400 informes de reacciones adversas a los agonistas de la GnRH comunes, incluidas más de 7.900 muertes.

Muchos de los estudios que el colectivo usa en su informe han tenido repercusiones en los fármacos, por lo que los colectivos que piden que las reversiones se hagan cuando se haya superado la pubertad los da por probados.

Un ejemplo de ello es la recomendación que la FDA emitió en 2010 por la cual se exigía que todos los agonistas de la GnRH fueran etiquetados con una advertencia de "mayor riesgo de diabetes y ciertas enfermedades cardiovasculares".

Lo mismo ocurre con sus posibles efectos relacionados con problemas para dormir. El informe de 2017 de la FDA sobre Lupron (el nombre de uno de estos bloqueadores) encontró una incidencia del 7% de insomnio y otros trastornos del sueño en los ensayos clínicos.

Tales son sus repercusiones que, desde junio de 2022, los agonistas de la GnRH (los citados bloqueadores hormonales) no están aprobados por la FDA como tratamiento de ninguna enfermedad mental.

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