Una rotura que siembra la inquietud: ¿Se ha pinchado la burbuja de Ferrari?
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23 Mayo 2022

Una rotura que siembra la inquietud: ¿Se ha pinchado la burbuja de Ferrari?

Leclerc mantiene su optimismo pese a un domingo muy duro y Sainz admite que el coche no es lo que quiere para su estilo.

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En el momento en que todo estalló, Charles Leclerc lideraba en Montmeló con más de 13 segundos sobre George Russell y contaba con el bonus de la vuelta rápida (1:27.030). Su ritmo con los neumáticos medios, que acababa de montar tras un espectacular pit-stop de 2,2 segundos, era aún mejor que el mostrado con los blandos con los que había tomado la salida. Mientras, Max Verstappen no parecía encontrar manera de hincar el diente al Mercedes de Russell y Sergio Pérez le azuzaba por detrás. Entonces, el monegasco lanzó un mensaje de radio que rompió el corazón a Ferrari.

"No habíamos detectado nada en el coche y fue Charles quien nos avisó", explicaría Mattia Binotto tras la carrera, sin poder aún confirmar el origen de la rotura. La ausencia de humo, al menos, hacía concebir en el jefe de la Scuderia la esperanza de que se tratase del turbo o el MGU-H y no el motor de combustión interna. Esa teoría se refuerza con el hecho de que el SF75 pudiese alcanzar el garaje.

Nada más llegar, según confirmó Binotto, la reacción instintiva de Leclerc fue saludar uno a uno al personal del equipo y lanzar un mensaje de aliento. Los mecánicos, por su parte, extrajeron la unidad de potencia y la enviaron a la fábrica, donde hoy será examinada por Enrico Gualtieri, jefe de ingenieros.' A falta de saber si podrán recuperarla para Mónaco -la carrera menos exigente del Mundial en términos de rendimiento- lo cierto es que en Maranello se enfrentan de nuevo a un problema que creían haber dejado atrás.

"Lo paso mal y se ve desde fuera"

La fiabilidad, que tanto lastró a Red Bull desde Bahrein a Australia, representa ahora una preocupación para Ferrari. Una cuestión de primer orden y un tanto olvidada, dado que en todo 2021 ni siquiera alcanzaron el límite de tres cambios, el que da pie a las penalizaciones. Por supuesto, las prioridades del año pasado eran muy distintas para la marca del Cavallino, que nunca se vio con opciones reales de victoria para exprimir su motor. El horizonte hoy se antoja muy distinto, dado que Leclerc ha perdido el liderato del Mundial y Red Bull manda ya en el campeonato de constructores.

Las urgencias afectan asimismo a Carlos Sainz, cuarto en la meta de una carrera que había subrayado en rojo. "Fallé en el procedimiento de la salida", admitió el madrileño durante su comparecencia conjunta con Leclerc. Y su autocrítica llegó más allá en los micrófonos de Sky F1: "Lo estoy pasando mal con este coche, se puede ver con claridad desde fuera. Las mejoras funcionan, pero no me siento cómodo con su equilibrio. No es lo que quiero para mi estilo de pilotaje y por eso no puedo mostrar el nivel del año pasado", confesó Carlos.

Al error con el sistema de anti-calado debió sumar una salida de pista, forzada por el viento, en la curva Repsol. Los daños en el fondo plano acarrearon una notable pérdida aerodinámica y, según las estimaciones de sus ingenieros, llegó a ceder casi un segundo por vuelta. Nada más caer la bandera a cuadros, Binotto quiso consolarle: "Fue un día duro, pero lo importante es que luchaste hasta el final. Tarde o temprano, tu trabajo tendrá recompensa".

Gestionar la degradación

Necesita Ferrari al mejor Sainz no sólo para detener la sangría frente a Red Bull, sino para confirmar que las mejoras aplicadas en Barcelona, las primeras del año, funcionan a medio y largo plazo. Por encima de cualquier otro asunto, había que solventar la alarmante degradación de los neumáticos, mientras el equipo austriaco seguía profundizando en sus actualizaciones aerodinámicas y de reducción de peso. Pese a la lógica decepción por el abandono, el análisis de Leclerc invitaba al optimismo: "Mejoramos en la qualy, en ritmo de carrera y en la gestión de las gomas".

Efectivamente, el buen cuidado de los Pirelli pareció favorecer esta vez a Ferrari en detrimento de su adversario. En el primer relevo, Leclerc rodó 21 vueltas con los blandos nuevos mientras Verstappen sólo aguantó 16 con ese compuesto (contando los tres giros que había acumulado en la previa). De igual modo, durante sus seis vueltas con el calzado amarillo rodó entre 1:27.0 y 1:27.2, casi 1,2 segundos más rápido de promedio que el neerlandés. Y cuando le preguntaron a Binotto por la progresión de Mercedes, el suizo replicó con fiereza: "Charles les sacaba más de seis décimas por veulta, así que en caso de haber llegado a la meta, ellos habrían perdido en torno a 40 segundos".

Y por último, queda el alivio, siempre socorrido en la F1, de los males compartidos. Según algunos rumores de última hora en el paddock, los mecánicos de Christian Horner se expusieron a unos minutos de extrema tensión en la parrilla de salida, por culpa de la temperatura mínima del combustible. El mismo contratiempo sufrido por Aston Martin en Miami. A ello se sumaría la dificultad de Verstappen a la hora de activar el DRS ante Russell. "Eso lo complicó todo, pero conseguimos una estrategia para volver a ponernos delante", reveló Mad Max, que el sábado había padecido algo muy similar durante el tramo decisivo de la Q3.


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