Uno de cada cuatro niños de 12 a 14 años consume porno: ''Replican lo que ven y de ahí vienen las manadas''
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1 Diciembre 2022

Uno de cada cuatro niños de 12 a 14 años consume porno: ''Replican lo que ven y de ahí vienen las manadas''

El 58% ha contactado con desconocidos a través de internet. El 18% de las chicas han sido presionadas para que enviasen fotos o vídeos sexuales

Sociedad El 26% de los adolescentes hace un uso problemático del móvil, que los lleva a dormir peor, tener ansiedad y ser más agresivos con sus padres Educación propone controlar las redes sociales de los alumnos para luchar contra el ciberacoso escolar

El 25% de los adolescentes de entre 12 y 14 años consume páginas en internet de contenido erótico o pornográfico. Este porcentaje sube al 50% en la franja de edad que va de los 14 a los 16 años y asciende al 65% entre los de 16 a 18 años. Cada vez acceden a contenidos más agresivos y extremos y cada vez comienzan a verlos antes. Los chicos son más del doble que las chicas, aunque entre ellas también está aumentando el consumo de contenidos explícitos.

Las cifras proceden de un estudio publicado ayer por la Fundación Barrié, el de mayor muestra regional realizado hasta la fecha, que advierte de los riesgos del mal uso de las nuevas tecnologías por parte de los jóvenes. Se ha realizado a partir de entrevistas a 10.000 chicos y chicas de entre 12 y 18 años de 59 centros educativos de Galicia, pero su coordinador, Antonio Rial, profesor de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Santiago, señala que «corrobora los resultados de estudios nacionales precios» e insiste en que «estamos ante un problema global que se está convirtiendo en un problema de salud pública».

«Los padres no tienen ni idea de lo que están haciendo sus hijos en internet. No son conscientes de lo que significa tener móvil. El consumo de porno es cada vez más frecuente y desde edades más tempranas», advierte Rial.

Los mismos alumnos que fueron entrevistados para esta investigación han reconocido durante los focus groups que «es una pasada lo que se está viendo». «Hay niños de Primaria que ya están mirando porno. Ya no es que mole, es que piensan que eso es la realidad. Lo consumen desde muy pequeños, cada vez más temprano», expresa uno de los chicos. Otro afirma: «En el colegio no se habla de eso y, cuando se habla, se hace con mucho filtro y no me entero ni de la mitad».

El trabajo muestra que, de media, los niños acceden a su primer móvil a los 11,41 años. Con el fin de burlar a los padres, el 62% se crea más de un perfil en TikTok o Instagram. Tienen una cuenta blanca de cara a la familia y otra secreta, con menos restricciones, para interactuar con sus amigos. El 41% se ha creado, además, un perfil público, sin privacidad, a través del que cualquier adulto desconocido puede contactar.

En esa cuenta abierta se exponen y dan demasiada información sobre sí mismos. Y por ella se cuelan los peligros. Porque el 11% de los adolescentes reconoce haber recibido proposiciones sexuales por parte de un adulto (el 15,7% en el caso de las chicas, el 7,3% en los chicos). Además, el 18,6% de las chicas y el 6,9% de los chicos han sido presionados o se les ha intentado chantajear para que enviasen fotos o vídeos de carácter sexual. Cuatro de cada 10 adolescentes ha recibido mensajes eróticos o sexuales, el llamado sexting.

«El sexting está absolutamente naturalizado y lleva a la extorsión sexual. Las chicas hablan principalmente de sexting y de grooming y de las amenazas que están sufriendo. Por eso se empieza. Yo tengo alumnas de Bachillerato que están en plataformas como OnlyFans», señala uno de los docentes que han participado en el estudio.

El psicólogo Alejandro Villena, investigador en el Uso Problemático de la Pornografía en la Universidad Internacional de La Rioja y director de la asociación Dale una Vuelta, dice que los niños tienen su primer contacto con la pornografía online entre los nueve y los 11 años. «Los adolescentes consumen contenidos cosificantes, agresivos y humillantes, con agresiones grupales y porno de violación, y luego replican en su vida real lo que ven en la pantalla. Legitimizan y normalizan la violencia e incluso la hacen heroica. De ahí vienen las manadas. Yo trabajo con los adolescentes en talleres de educación afectivo-sexual y veo que algunos se adentran en relaciones donde no hay respeto y no existe una preocupación por el bienestar o el placer del otro», señala Villena.

«Tratamos a personas adultas adictas a la pornografía que cuentan que comenzaron a los 10 años viendo vídeos de YouTube», dice la psiquiatra Marisol Roncero, de la unidad que trata las adicciones sin sustancias en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. «No hay que demonizar las tecnologías ni prohibir totalmente su uso porque están muy presentes en nuestras vidas, pero se debe hacer un uso controlado. Estamos viendo un uso excesivo de las redes sociales sin control por parte de los padres y a contenidos que no son adecuados», añade.

El estudio también muestra que son pocos los padres -el 19%- los que ponen algún tipo de normas y límites sobre los contenidos. De hecho, uno de cada cinco da mal ejemplo y usa el móvil en las comidas. En el 12% de los hogares se producen discusiones frecuentes a cuenta del teléfono.


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