Vingegaard, de limpiar pescado en una conservera hace tres años a llevar el maillot amarillo del Tour
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14 Julio 2022

Vingegaard, de limpiar pescado en una conservera hace tres años a llevar el maillot amarillo del Tour

El ciclista del Jumbo Visma combinó durante sus años de Sub23 un trabajo en su Dinamarca natal con sus entrenamientos hasta llegar a ser profesional.

Jonas Vingegaard acudía a una de las curvas de Alpe d'Huez en la caravana de sus padres cuando era niño. Este jueves defenderá por primera vez el maillot amarillo del Tour de Francia a sus 25 años en ese mismo lugar donde Tadej Pogacar ha prometido venganza. El danés del Jumbo Visma tuvo un duro camino hasta la élite, en el que tuvo que labrarse su futuro no solo entrenando sobre la bicicleta. El joven prodigio del ciclismo combinaba sus sesiones con jornadas de trabajo en una conservera de pescado.

El 2021 de Vingegaard dejó claro que era de los pocos que podía batir a Pogacar. En el UAE Tour le venció en la quinta etapa un 25 de febrero. Unos meses después le batía en el Mont Ventoux, aunque no era suficiente para recuperar la diferencia que le llevaba en la general. En su primer Tour de Francia subía al segundo cajón del podio. Este miércoles provocó la gran pájara del campeón y vivió su día de gloria en el Granon y se vistió por primera vez de amarillo. Ambos son exponentes del 'ciclismo caníbal'.

Un joven Vingegaard de 21 años contaba a finales de diciembre de 2017, cuando corría para el Coloquick-Cult, cómo iniciaba sus días a las seis de la mañana limpiando y empaquetando pescados hasta las 12 del mediodía en Hanstholm, una localidad cercana a su Hillerslev natal en la isla de Vendsyssel-Thy al norte de Dinamarca. Tras comer y quitarse el olor a salmón que desprendían sus manos, las ponía encima del manillar para forjar al gran escalador que llevaba dentro.

Su historia con el Tour comenzó años antes. El ciclismo entró por sus venas en los viajes en caravana de sus padres. Nacido el mismo año en el que el último danés que consiguió ganar la Grande Boucle subió a lo más alto del podio de París, Bjarne Riis, creció en las cunetas de las subidas más míticas cada verano. En alguna de ellas coincidiría con un Michael Rasmussen al que no localizaban en 2007 cuando iba camino de ganar la ronda gala.

"Vi pasar el Tour dos veces en Alpe d'Huez", recordaba este miércoles. Ahora será él a quien vean pasar por las 21 curvas más duras y conocidas de este deporte. Ese niño todavía jugaba al fútbol, pero lo dejó porque sus compañeros no le pasaban el balón. Era bajito y eso en Dinamarca no se llevaba. Si hubiera crecido en España quizá las cosas habrían sido distintas. Claus y Karina le compraron su primera bici y nadie le ha bajado todavía.

El niño de Alpe d'Huez

En una de esas visitas al Galibier, una de las cimas en las que se confirmó como gran estrella de este deporte el miércoles, hacía piques con la bicicleta con su padre. Claus cuenta en L'Equipe que a su hijo le daba tiempo a subir, bajar y volver a subir hasta que él lo completaba. Tras eso llegó su etapa sub23 en la que combinó el trabajo con las carreras con el Coloquick, hasta que el Jumbo Visma se fijó en sus dotes en el año 2019.

Hasta entonces, solo había ganado una etapa en el Tour del Porvenir: una contrarreloj en Orleans. El paso al profesionalismo le hizo crecer exponencialmente hasta ganar en su primera temporada una etapa en el Tour de Polonia y ser segundo en la general del Tour de Dinamarca. En un ciclismo en el que los mejores están explotando antes, él no lo pudo hacer hasta los 24 años. A Vingegaard le costó más que nadie. Dejó las escamas atrás, pero no olvida todo el trabajo que le ha costado llegar al maillot amarillo.

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