Windsor-Borbones: el matrimonio de Alfonso XIII, el enfado de Franco, el peor verano de Lady Di y el choque inevitable con Carlos III
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10 Septiembre 2022

Windsor-Borbones: el matrimonio de Alfonso XIII, el enfado de Franco, el peor verano de Lady Di y el choque inevitable con Carlos III

La relación entre ambas casas reales es de cariño y respeto, pese a que la soberanía de Gibraltar ha impedido en numerosas ocasiones que compartieran momentos familiares

Directo Muere Isabel II de Inglaterra, últimas noticias Casas reales La relación entre los Borbones y los Windsor: fraternidad empañada por la reivindicación de Gibraltar

La Reina Victoria Eugenia une a todas las Familias Reales Europeas. La abuela de Europa tuvo nueve hijos a los que casó y con los que logró entroncar con todas las dinastías del continente. Así, gracias a esta soberana y a la ley de matrimonios reales que impedía uniones morganáticas, en la generación de Isabel II todos son parientes. La recién fallecida reina de Gran Bretaña y el Rey Juan Carlos I son tataranietos de Victoria: Alfonso XIII se prendó de Victoria Eugenia de Battenberg durante un viaje a Londres y así entroncaron las dos dinastías.

Desde entonces, la relación es de cariño y respeto, pese a que la soberanía de Gibraltar ha impedido en numerosas ocasiones que los Windsor y los Borbones compartieran momentos familiares. De hecho, la primera vez que Isabel II pisó la Península Ibérica fue en 1954, cuando visitó el Peñón. Aquel viaje provocó que Franco cerrara el consulado. Sin embargo, basta con acudir a la hemeroteca para comprobar la cercanía de las casas reales en encuentros cargados de gestos de cariño pese a la disputa por la soberanía gibraltareña.

Aunque Zarzuela no dispone de una lista exacta de los encuentros entre las dos dinastías, los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía realizaron un primer viaje de Estado a Inglaterra en 1986. Entonces, la Reina Isabel II habilitó las habitaciones de invitados de Windsor, su castillo favorito, para que se alojaran allí. Los Reyes fueron recibidos por los príncipes de Gales, Diana y Carlos, a cuya boda cinco años antes no pudieron acudir, pues el heredero al trono decidió iniciar su viaje de novios en Gibraltar.

Las visitas de los Windsor al Peñón siempre han coincidido con momentos importantes de la Familia Real Británica -como giras, aniversarios en el trono o bodas-, por lo que la presencia española en cumbres reales siempre estuvo condicionada a las decisiones políticas y de exteriores de los gobiernos de turno. Pero la unión fraternal de las familias se confirmaría ese verano de 1986 con una estancia de una semana de Carlos y Diana de Gales junto a sus dos hijos en Marivent. Los príncipes correspondieron a la invitación de los Reyes españoles y repitieron la fórmula tres veranos más. «Ha sido lo que más se ha vendido en todos estos años», recuerda para EL MUNDO un fotógrafo que lleva décadas cubriendo el veraneo en Marivent. Unos veraneos muy útiles para promocionar Mallorca en el extranjero, pero que la princesa Diana recordaría años después con horror. Los paparazzi de esa época fueron los encargados de retratar de hecho la separación, en ese momento física, de Diana y Carlos, que pasaban la semana de vacaciones haciendo planes por separado. Iban a playas distintas e incluso el ahora Rey se marchaba antes de Mallorca y dejaba a su mujer sola en Marivent.

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El primer viaje de los Reyes a Londres fue correspondido por otro de Isabel II a España en 1988. Fue una visita de Estado, la única en su largo reinado. La soberana británica cumplimentó a la casa Borbón vistiendo un abrigo azul Borbón, color de la Casa Real. Fueron cuatro días de actividades frenéticas en los que no se habló de Gibraltar y sí del folklore español. Hubo exhibiciones de flamenco, visita a museos y las dos familias reales estuvieron en Madrid y Barcelona, donde visitaron las obras del estadio olímpico. El viaje terminó con Isabel II y Felipe de Edimburgo embarcándose en el Britannia rumbo a las Islas Baleares, donde pasaron las últimas noches en la intimidad.

Don Juan Carlos aprovechó el viaje de Estado de Isabel II para imponer el Toisón de Oro a su homóloga británica. Es la máxima distinción que se puede recibir en España. Un año después, la soberana correspondía nombrando al Rey Padre caballero de la Orden de la Jarretera. En 2019, cinco años después de su Proclamación, Isabel II impuso esta condecoración a Felipe VI, que ha heredado la relación familiar de sus padres y que está determinado, al igual que Carlos III, en mantenerla.

Prueba de ello es que ante la muerte de Felipe de Edimburgo, el Rey envió un telegrama a su «querida tía Lilibet». Además, Don Felipe y Doña Letizia fueron los encargados de recibir en 2011 al príncipe Carlos y Camila en Madrid, en su primera visita a España.

En junio de 2017, Don Felipe y Doña Letizia visitaron Londres en un viaje de Estado en el que, nuevamente, Isabel II les dio un trato preferente. Se alojaron en el palacio de Buckingham, un privilegio reservado a las personas más cercanas a la familia real británica. Además, a la hora de despedirse, Isabel II frenó a Felipe VI cuando éste le iba a hacer una reverencia en señal de respeto, en su lugar se dieron besos y abrazos.

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Igual que la política exterior separa a las casas reales, la Cultura les une. Así, en marzo de 2019 Doña Letizia viajó hasta Londres para inaugurar junto al ahora Carlos III una exposición sobre Sorolla. En esa ocasión se sucedieron una vez más los gestos de cercanía y cariño. Lo mismo sucedió este abril, cuando Doña Letizia y Carlos de Inglaterra inauguraron un museo de arte español del siglo de Oro en Bishop Auckland.

Felipe VI firma en el libro de condolencias en la residencia del embajador británico en Madrid.Felipe VI firma en el libro de condolencias en la residencia del embajador británico en Madrid.EFE

Felipe VI se mostró «profundamente entristecido» tras la muerte de Isabel II. Además, en sus palabras de pésame confirmó que la figura de la reina era la inspiración para los reyes actuales: «Su sentido del deber, compromiso y toda una vida dedicada a servir a los ingleses es un ejemplo para todos nosotros y permanecerá como un sólido legado para futuras generaciones». El Rey, además, vistió ayer de luto con traje oscuro y corbata negra en las tres audiencias públicas que tuvo por la mañana. Doña Letizia, por su lado, inauguró el curso escolar en La Palma también vestida de negro. A las ocho de la tarde, los Reyes se desplazaron hasta la residencia del embajador de Reino Unido en España, donde firmaron en el libro de condolencias. «De nuestro enorme respeto y admiración, así como de nuestra profunda tristeza dejamos testimonio en este libro de condolencias por el fallecimiento de Isabel II. Su ejemplo de dignidad, serenidad y dedicación incansable al servicio del Reino Unido y de su pueblo será siempre una gran fuente de inspiración para todos. Expresamos nuestro pésame con fraternal afecto a Carlos III y a la Reina Consorte, a la familia real, al Gobierno y al pueblo británico», escribió el Rey.

Esta relación familiar mantenida a lo largo de generaciones es parte del legado que hereda Carlos III. Está previsto que Felipe VI y Doña Letizia le den el pésame por la muerte de Isabel II en el funeral, donde volverán a estrechar sus manos y mostrarán su fraternidad hasta que un nuevo viaje a Gibraltar -que probablemente tenga lugar en el tour por la Commonwealth que Carlos III anunció ayer que va a realizar con la reina Camila- vuelva a impedir las relaciones públicas.


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