Xi Jinping reitera su promesa de completar la ''reunificación'' de Taiwan: ''No renunciaremos al uso de la fuerza''
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17 Octubre 2022

Xi Jinping reitera su promesa de completar la ''reunificación'' de Taiwan: ''No renunciaremos al uso de la fuerza''

El presidente chino asegurará en el Congreso del Partido Comunista un tercer mandato que no se veía desde la muerte de Mao Zedong en 1976

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Mirando hacia el este y cubriendo un área de 150.000 metros cuadrados en la plaza de Tiananmen, asoma el Gran Salón del Pueblo, un mastodonte complejo bañado en mármoles de colores y techos dorados estalinistas donde la élite política china se reúne para decidir el futuro de la segunda potencia mundial. El domingo tocaba arrancar con la madre de todos los eventos en el calendario político: el 20° Congreso del Partido Comunista Chino, el más importante en cuatro décadas porque el secretario general del partido, el presidente Xi Jinping, asegurará un tercer mandato que no se veía desde la muerte de Mao Zedong en 1976.

En las entrañas del poder chino estaba EL MUNDO para presenciar desde el palco del anfiteatro del hemiciclo, en la segunda planta, justo a la izquierda de una torna de diplomáticos extranjeros, la apertura de un congreso, celebrado cada lustro y con una semana de duración, donde se dará a conocer un nuevo equipo de liderazgo supervisado por el omnipresente Xi. También servirá como faro para guiar todas las políticas nacionales durante los próximos cinco años.

Un ejército de hombres trajeados con pinganillo y mascarillas no dejaban ni asomar la cámara del móvil por el acantilado que separa el anfiteatro de los periodistas de la planta noble donde estaban los 2.296 delegados que representan a todos los niveles de la jerarquía del partido en 34 provincias y regiones: jefecillos de aldeas, hasta deportistas olímpicos, astronautas o campesinos. Su presencia da color al evento, que no votos reales.

Porque la reorganización del partido la deciden los 370 políticos que estaban subidos al escenario y que integran el Comité Central del PCCh, órgano dirigente en un sistema unipartidista. En la primera fila destacaban los 25 miembros del poderoso Politburó y camuflados entre ellos costaba ubicar a los llamados "siete magníficos", los mandamases del Comité Permanente, con Xi Jinping a la cabeza.

"Democracia de proceso completo"

Congreso del Partido Comunista ChinaLas azafatas preparan las bebidas para los asistentes al Congreso del Partido Comunista de China.MARK R. CRISTINOEFE

La sesión de apertura del congreso fue más desaborida que un cocido madrileño sin garbanzos. Hay más tensión e improvisación en una partida a la brisca. El rey de la fiesta también lo fue de los sermones: 1 hora y 45 minutos estuvo Xi Jinping leyendo 14.400 palabras sobre sus dogmas del "socialismo moderno con características chinas" que caían al auditorio cual palabra divina, una que quedará forjada en la enmendada Constitución del partido en cuanto termine el congreso.

La ronda más larga de aplausos a Xi fue cuando reiteró, como otras tantas veces, su promesa de "completar la reunificación de China", en clara referencia a Taiwan, la isla autónoma que Pekín considera una provincia separatista de la que tarde o temprano tomará el control. "No renunciaremos al uso de la fuerza y tomaremos todas las medidas necesarias para detener todos los movimientos separatistas", dijo el presidente chino. "La resolución del problema de Taiwan es un asunto del propio pueblo chino, que debe ser decidido por el pueblo chino", añadió.

Xi también se acordó de su otro "hijo" díscolo, Hong Kong, para decir que el modelo "un país, dos sistemas", que otorga a la ex colonia británica cierto grado de autonomía, es el "mejor mecanismo institucional" y que es fundamental mantener el principio de "sólo los patriotas gobiernan Hong Kong".

El presidente chino prometió fortalecer las fuerzas armadas, mejorar su equipamiento, tecnología y capacidad estratégica, además de incrementar el control del partido sobre el ejército para asegurarse de que siempre "esté alineado con el partido". El líder se acordó de sus promesas medioambientales y aseguró que promovería el "desarrollo verde, bajo en carbono y mayores controles de contaminación", usando el carbón de una manera más limpia y eficiente.

También destacó un par de veces el concepto de "democracia de proceso completo", insinuando que la única democracia que funciona es la que promociona el partido, el cual debe "ejercer un control firme sobre la ideología, asegurándose de que los medios expongan los valores correctos y fomenten una generación de jóvenes influenciados por la cultura tradicional, el patriotismo y el socialismo". Para Xi es importante "construir una cultura socialista fuerte e influir en los jóvenes y promover esa cultura en el mundo".

En su largo discurso también se acordó de la religión, pero para enfatizar en que China continuará su impulso para "sinizar la religión" y dirigir de manera proactiva la adaptación de la religión y la sociedad socialista". Y otra frase destacada fue cuando prometió que "China no se involucrará en ningún tipo de expansionismo y está comprometida con su política de apertura al mundo exterior".

Política de Covid cero

Congreso del Partido Comunista ChinaUn asistente al Congreso del Partido Comunista de China ajusta su mascarilla.NOEL CELISAFP

A Xi lo escuchaban atentamente los 25 miembros del Politburó, de los cuales, 11 de ellos, además del presidente, han superado la edad de jubilación no oficial de 68 años impuesta, al igual que la regla de los dos mandatos, por el líder reformista Deng Xiaoping para romper con el fanatismo ideológico concentrado en un individuo que se perpetua en el poder, como ocurrió con Mao. Pero Xi rompió con todo al abolir el límite de dos mandatos en 2018. El próximo domingo, casi la mitad de los escaños del Comité Central cambiarán de manos. También se espera el reemplazo de algunos hombres fuertes del Comité Permanente.

Para cubrir el congreso de un opaco partido político con 101 años de historia -que llegó al poder hace 73 años-, hay 2.500 periodistas acreditados, entre ellos 700 reporteros extranjeros. Muchos corresponsales se han marchado de China en los últimos dos años por el hastío a las restricciones por la inmutable política de Covid cero, que sigue confinando ciudades con millones de habitantes por un puñado de positivos. Pero para hacer bulto, el Gobierno chino ha procurado invitar a decenas de periodistas de medios latinoamericanos, africanos y de Oriente Medio que no tienen base en Pekín.

Todos ellos cumplieron la correspondiente cuarentena de 10 días en una habitación de hotel antes de poder pasear con libertad por la capital. Para poder asistir a la apertura del congreso, además había que hacer una cuarentena desde el viernes en una especie de circuito cerrado donde los periodistas solo podían desplazarse del hotel al centro de prensa en autobuses puestos por la organización; se comía en comedores con mesas separadas por mamparas de plástico y había que hacerse una PCR diaria.

En el auditorio del Palacio del Pueblo, debajo del escenario donde estaban los líderes, había algunos rostros conocidos para el público chino entre los delegados elegidos. Estaba Zhong Nanshan, un veterano experto en enfermedades infecciosas que ha liderado la batalla contra el coronavirus. También la astronauta Wang Yaping, la segunda mujer china en ir al espacio y los medallistas olímpicos de invierno Wu Dajing (patinador) y Xu Mengtao (esquiador).

Todos ellos son parte del paisaje de una fiesta coreografiada que culminará con un cambio de cromos en una élite política china que seguirá bajo la batuta del mismo director de orquesta.


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